miércoles, 19 de junio de 2024

 TRAUMATOLOGÍA-ORTOPEDIA-REUMATOLOGÍA

Artritis Reumatoides

La familia del pintor. Jacques Jordaens.

Desde la antigüedad existe una estrecha relación entre el arte y la Medicina y, de hecho, científicos, artistas, y especialistas han encontrado evidencia de diversas entidades patológicas en expresiones artísticas. Concretamente podemos encontrar manifestaciones de enfermedades reumatológicas en pinturas de grandes autores.

Estudiamos un cuadro de Jacob Jordaens, que nació en Amberes en 1593, hijo de un pañero. En 1607 entró como aprendiz en el taller de Adam van Noortt (uno de los maestros de Rubens), y en 1616 se casó con Catharina, su hija mayor, con la que tuvo tres hijos. 

Su esposa falleció en 1659 y él murió el 18 de octubre de 1678, probablemente víctima de la peste que azotaba la ciudad. Su hija Elizabeth falleció el mismo día, y ambos recibieron sepultura junto a Catharina en el cementerio calvinista de Putte, pasada la frontera con la República de Holanda.

Esta obra, es una escena familiar que puede parecer tradicional e incluso impostado a primera vista, pero, trata de sublimar a la familia como uno de los pilares fundamentales de la sociedad.  

La escena familiar se situa en un elegante interior ajardinado que parece indicar una elevada posicion economica  y social  como los protagonistas de un típico “jardin d´amour”. 

La familia del pintor. Jordaens, Jacques. 1621-1622. Óleo sobre lienzo. 181 x187 cm. Museo del Prado. Exposición temporal. (CC BY 3-0)

Las parras entrelazadas que respaldan a la pareja están relacionadas con la idea de la indisolubilidad del vínculo matrimonial establecido por el hombre y la mujer.

En el ángulo superior izquierdo se representa una fuente en forma de  Cupido montado sobre un delfín. La fuente es uno de los elementos de los jardines del amor. Cupido, es hijo de Venus, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, nacida de la espuma del mar, por lo que Cupido se identifica con el Dios del deseo amoroso, es el Amor en sí mismo. El delfín representa la amistad y la salvación de nuestras almas.

Detalle de la fuente

Detrás de la escultura, se identifica a un loro de cabeza azul y amarilla. El loro es un animal  frecuente en algunas obras de Rubens y del propio Jordaens, y puede tener varios significados; en el presente lienzo se puede identificar con la virtud de la fidelidad marital. 

Detalle del loro

Por último, el perro que asoma por detrás de las piernas del artista, siendo genéricamente el animal fiel por excelencia, alude a la fidelidad como base sobre la que se asienta la estrecha unión que todos los desposados deben conservan a lo largo de su existencia.

Detalle del perro

El cuadro describe el mundo familiar próximo del artista, quien se autorretrata junto a su esposa Catharina van Noort, que abraza tiernamente a su hija mayor Elizabeth. 

Catharina se muestra sólidamente sentada sobre un sillón, viste de negro con elegancia, no exenta de cierta presunción. 

Detalle de la mujer del pintor Catharina van Noort con su hija


Cubre parcialmente su cabeza con un reducido turbante en forma de bonete, y con una elegante y elaborada joya, sobre los cabellos, y cuelgan pendientes de sus orejas. Luce una espectacular gola blanca al cuello, lleva los dos encajes en los puños y bordados en el pecho.

Detalle del rostro de la mujer del pintor Catharina van Noort


Elizabeth, la niña, presenta una indumentaria popular adecuada a su edad. Al cuello un collar de coral del que pende una cruz. Destaca el contraste del azul de su pañuelo (un azul entre cobalto y lapislázuli) con el amarillo de su falda y el blanco de su mandil. Es representada con un rostro simpático y alegre, deliciosamente infantil, y de gran espontaneidad pues fue modelo en distintas ocasiones de su padre. Mantiene un cestillo con flores en la mano derecha y una fruta en la mano izquierda.

Detalle de la hija Elizabeth


La fruta que la pequeña Elizabeth mantiene en su mano izquierda es también un símbolo de amor, así como las flores de su cestillo lo son de inocencia y pureza. 

Detalle de las manos y el cestillo de la hija Elizabeth

El autor viste de negro con elegancia, con gola blancas al cuello y encajes en los puños.

Se muestra en una postura espontánea y algo informal, pero al mismo tiempo su porte es bastante elegante y noble e incluso altivo, y su gesto muestra determinación.

Su pierna derecha se apoya en la silla, y su mano derecha reposa en el sillón, lo que responde a fórmulas cultas y clásicas del retrato de su tiempo.

Sus manos no aportan ningún elemento que nos indique su oficio, sino que sostiene un laúd.  Se ignora si sabía tocar instrumentos musicales, lo que no sería extraño en un hombre tan dedicado a las artes y vinculado a una sociedad culta; sin embargo, tal objeto también puede ser un símbolo de armonía familiar. 

Detalle del pintor Jacob Jordaens

Detalle del rostro del pintor 

Destaca una posible mujer del servicio doméstico, situada de pie en el centro de la composición en un plano discretamente retrasado, respecto del riguroso primer término.  Su vestimenta es cromáticamente más rica que la de los señores. Resaltan los pliegues de las faldas, así como su cabeza sobre un alto cuello con encajes y se toca con un sombrero de elevada copa. 

Detalle de la mujer del servicio domestico

Sostiene un cesto de uvas verdes, azules y doradas, y su mano derecha muestra signos inflamatorios de la muñeca y de las articulaciones metacarpofalángicas e interfalángicas, sugestivos de Artritis Reumatoides. 

Detalle del cesto de uvas y de la mano con signos inflamatorios de posible Artritis Reumatoides

martes, 18 de junio de 2024

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie griego

Juicio Final. Martin de Vos. 

Juicio Final. Martin de Vos. 1570. Óleo sobre tabla. 2'63 x 2'62 m. Procedente del Convento de San Agustín de Sevilla, tras la Desamortización (1840). Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala II. 

San Francisco a la izquierda

San Agustín a la derecha

Juicio Final en el centro

En el cuadro del “Juicio Final” se observan dos áreas muy diferentes, en la parte superior se representa una Gloria Celestial con Cristo juzgando en el centro y la Virgen y San Juan a cada uno de sus lados.

Los rodean santos y ángeles con las trompetas del juicio final.

Más al fondo se advierte la corte de los santos y bienaventurados.

Área superior del Juicio Final

La zona inferior, en la que se representa el espacio terrenal con los condenados a la derecha, con gestos convulsos y contorsionados, que están siendo engullidos por unas fauces, conducidos por los demonios a las profundidades infernales, y los bienaventurados, con actitudes serenas, que resucitan a la izquierda.

Área inferior del Juicio Final

Área inferior-Izquierda del Juicio Final con los bienaventurados

Área inferior-derecha del Juicio Final con los condenados

Detalle del Área inferior-derecha del Juicio Final con los condenados

Área central del Juicio Final

En genera destacan los estudios corporales que tienden a la belleza y armonía expresiva, se muestran abundantes y sensuales desnudos, a la derecha los demonios cogen a los condenados para conducirlos al infierno, a la izquierda los bienaventurados esperan para subir a la Gloria.

Detalle de los condenados

Detalle de los condenados

Detalle de los bienaventurados

Francisco Pacheco en su libro “El Arte de la Pintura” recoge, que, por la sensualidad de esta pintura, más de un religioso se alteraba al celebrar misa ante él.

"...cierto religioso pío y grave de la Orden de San Agustín me contó, siendo ya obispo, que celebrando un día ante un famoso cuadro de esta historia, el Juicio Final que está en su convento, en Sevilla, de mano de Martin de Vos, valiente pintor flamenco, acabado el año 1570, estando a la mitad de la misa, levantó los ojos y vio una figura frontera de mujer con harta belleza, pero más descompostura, y fue tanta la fuerza que hizo a su imaginación, que se vio a punto de perderse, hallándose en el mayor aprieto y aflicción de espíritu que jamás tuvo. Y por haber navegado a las Indias, afirmaba con encarecimiento, que tomara antes estar en el Golfo de la Bermuda en una tempestad deshecha, que, en tal paso, y cobró miedo al cuadro, que no se atrevió jamás a ponerse en semejante ocasión, y que tenía tan presente el caso, que habiendo pasado algunos años, aún le duraba el temor." 

Detalle de un bienaventurado en la zona más inferior de la composición

Destaca uno de los bienaventurados con la morfología de su ante pie que corresponde claramente a un tipo de pie griego con el primer dedo más corto que el segundo.

Detalle del pie griego  


Esquema de la morfología del antepie

jueves, 6 de junio de 2024

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

MILAGROS 

La Resurrección de Lázaro. Van Goght. 

La resurrección de Lázaro. Van Goght. 1890. Óleo sobre lienzo. 50 x 65 cm. Van Gogh Museum. Amsterdam. (CC BY 3.0)

La Resurrección de Lázaro es una obra de Vincent van Gogh que parte de una profunda admiración por el arte de Rembrandt. El cuadro toma como punto de referencia un grabado realizado hacia 1632 por el maestro holandés, aunque Van Gogh no se limita a copiarlo, sino que lo transforma de manera radical. En su versión desaparecen elementos esenciales de la escena original, como la figura de Cristo y la presencia de los testigos, lo que desplaza el centro de atención hacia una interpretación más íntima y simbólica del episodio bíblico.

El artista pintó esta obra durante su estancia en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint-Rémy-de-Provence, donde permaneció ingresado tras sufrir varias crisis nerviosas. En ese contexto de fragilidad emocional, la pintura se convierte en un medio de expresión personal, en el que se entrelazan su espiritualidad y su anhelo de recuperación. Más que una representación narrativa del milagro evangélico, el lienzo puede entenderse como una reflexión sobre la esperanza, la renovación y la posibilidad de renacer tras el sufrimiento.

Diversos estudiosos han señalado que Van Gogh pudo identificarse con la figura de Lázaro. El rostro del personaje resucitado presenta rasgos que recuerdan a los autorretratos del propio pintor, lo que sugiere una lectura autobiográfica. En este sentido, la imagen transmite el esfuerzo interior de quien lucha por salir de la desesperación y el miedo, como si el acto de levantarse de la tumba simbolizara el deseo del artista de superar su crisis personal y encontrar una nueva vitalidad.

Según Walther y Metzger, "su rostro coincide con el de la figura bíblica que, al igual que el propio Jesucristo, había pasado por la muerte".

Detalle de Lázaro

Las dos figuras femeninas que acompañan a Lázaro han dado lugar a distintas interpretaciones. Algunos autores consideran que podrían aludir a vínculos afectivos cercanos, como su madre y su hermana, reflejando la necesidad de apoyo emocional. Otros prefieren ver en ellas a las hermanas bíblicas de Lázaro, Marta y María. También se ha propuesto que Van Gogh pudo inspirarse en mujeres reales de su entorno, como Marie Ginoux (con cabello oscuro) y Augustine Roulin (con el vestido verde), quienes desempeñaron un papel importante en su vida durante su estancia en el sur de Francia.

Detalle de las dos figuras femeninas

Uno de los aspectos más llamativos de la obra es la ausencia de la figura de Cristo. Este hecho ha sido interpretado de maneras diversas. Para algunos estudiosos, la sustitución de Cristo por el sol responde a una visión más cercana a la naturaleza como fuerza espiritual. Otros sostienen que el artista evitó representar a Jesús por respeto, al no contar con un modelo que considerara adecuado. También se ha sugerido que esta elección forma parte de un proceso de transformación en su pintura, en el que los elementos religiosos tradicionales se traducen en símbolos naturales.

El sol, que emerge en el fondo del paisaje, adquiere así un fuerte valor simbólico. Puede entenderse como una imagen de renacimiento, de comienzo y de luz tras la oscuridad. Este recurso refuerza la idea central del cuadro: la posibilidad de una nueva vida, en sentido religioso, emocional y existencial.

Detalle del Sol

Por Andrés Carranza Bencano

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

MILAGROS 

La Resurrección de Lázaro. Rembrandt.

La Resurrección de Lázaro. Rembrandt. 1630-1632. Óleo sobre tabla de roble. 96, 4 x 81, 3 cm. Museo de Arte del Condado de los Ángeles.  (CC BY 3.0)

Esta obra, que data de 1632, representa el momento en que Jesús resucita a Lázaro de entre los muertos.

La imagen de Jesús se dispone en el centro de la escena, rodeado por los discípulos y los espectadores que observan con asombro la resurrección de Lázaro.

Detalle de Jesús

Detalle de Lázaro

Hay que destacar un aspecto poco conocido de esta pintura, que es la creencia de que Rembrandt utilizó a su esposa Saskia como modelo para la figura de María Magdalena.  

Detalle de María

Su característico uso de la luz y la sombra permite crear una sensación de profundidad y realismo.

Esta obra fue robada en 1990 y en 2011, pero afortunadamente fue recuperada en ambas ocasiones.

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

MILAGROS 

La Resurrección de Lázaro en casa de Yago. Pietro Novelli.



En el centro de la escena, aparece un musculoso Lázaro que emerge del sepulcro y mira directamente hacia Cristo. 

Detalle de Lázaro y Jesús

Los hombres situados a la izquierda le están desatando las vendas que le sujetaban y retirándole el sudario que le cubría en la tumba.

A la derecha, en primer plano, está arrodillada una de las hermanas de Lázaro, quizá Marta, ya que es ella la que protagoniza el relato evangélico. 

Detalle de Marta

Su hermana, María, es probablemente la figura en la sombra que se halla justo detrás del resucitado y que une sus manos y mira a Cristo con devoción amorosa. 

Detalle de María

Las demás figuras están sin identificar, aunque deben de corresponder a los muchos judíos que se habían desplazado a la casa de Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano, y posiblemente la figura barbada de la derecha sea uno de los apóstoles. 

Detalle del apóstol

Hay en el cuadro una intensa gesticulación de manos, empezando por las de Cristo y Lázaro, que subraya el dramatismo del hecho que en él se narra.