domingo, 23 de abril de 2023

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

La lucha de san Jorge y el dragón. Pedro Pablo Rubens


No son muchos los datos que se tienen acerca del santo, parece ser que pudo nacer en la región de capadocia, que fue soldado, y que murió decapitado en defensa de su fe.

Esta obra posiblemente fue encargada para la Iglesia de san Ambrosio en Génova, ciudad cuyo patrón es San Jorge. Tras la muerte de Rubens, en junio de 1640, su familia puso a la venta sus bienes y sus pinturas y fue adquirido por Felipe IV a través del infante cardenal Don Fernando, hermano del rey y gobernador de los Paises Bajos, siendo el ayuda de cámara Francisco de Rojas el encargado de realizar la compra.   

 La historia de San Jorge fue popularizada por el escritor Jacobo della Voagine en su “Leyenda Dorada”, donde se cuenta que san Jorge llegó a Silca (Libia), donde había un gran lago habitado por un dragón. El pueblo, para aplacar la ira del monstruo, lanzaba dos ovejas diarias como alimento. Cuando se acabaron las ovejas, comenzaron a sacrificar   a los habitantes del pueblo, elegidos por sorteo. Así, le llegó el turno a la hija del rey quien, en su camino, se encontró con San Jorge    que la salvó: "(...) enristró su lanza y, haciéndola vibrar en el aire y espoleando a su cabalgadura, dirigióse hacia la bestia (...)cuando la tuvo al alcance hundió en su cuerpo el arma y la hirió". Finalmente, el pueblo se convirtió al cristianismo por la hazaña conseguida.

Rubens representa el momento en el que san Jorge amenaza con su espada al dragón, que aparece con la forma de un monstruo, en un escorzo muy forzado, con los ojos desencajados, se retuerce bajo sus pies, sujetando la lanza con la que el santo le ha atravesado la boca. 



Detalle del dragón

Al fondo vemos a la princesa, ricamente vestida como la describe J. della Voragine, que sujeta la oveja con la que iba a ser sacrificada. Destaca la sorpresa que manifiesta la princesa o el temor reflejado en el cordero.

Detalle de la princesa y el cordero

Se representa a San Jorge en el centro de la composición ataviado como un general romano, con armadura y casco y con un cuerpo robusto que se agita en su afán por rematar al dragón.



Detalle de San Jorge


Uno de los elementos más destacados de la composición es el caballo, blanco encabritado, con detalles como la baba que surge de su boca en referencia a los clásicos como Plinio el Viejo, que habla de cómo el pintor Zeuxis engañaba a los mismos animales con su pintura.

Detalle del caballo 

Todo el cuadro tiene un gran simbolismo, pues representa la exaltación de la vida, usando una tipología proveniente del mundo clásico para representar un episodio religioso. Es la alegoría de la lucha entre Jesucristo y Satanás. El santo, representación del bien, vence a las fuerzas del mal, identificadas con el diablo (llamado "dragón" en el Apocalipsis), por los méritos de su fe. La presencia de la princesa se identifica, con la Iglesia.

El pie con una simple zapatilla y una espuela dorada simbolizando la energía de la lucha del bien contra el mal.

Autor: Andrés Carranza Bencano