lunes, 23 de febrero de 2026

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo (Hermandad de la Quinta Angustia).

Misterio del Descendimiento


La imagen del Sagrado Descendimiento de Nuestro Señor Jesucristo se atribuye con plena certeza al escultor sevillano Pedro Roldán, quien debió ejecutarla hacia 1659, coincidiendo con su participación en la ornamentación escultórica del paso procesional de la hermandad.

La obra constituye uno de los ejemplos más sobresalientes de la imaginería barroca andaluza por su calidad técnica, su intensidad expresiva y su rigurosa observación anatómica.

La talla, de 164 centímetros de altura, destaca por una composición marcadamente asimétrica que potencia el dramatismo de la escena.

Imagen aislada colocada en horizontal


El cuerpo se presenta vencido por el peso de la muerte, con un acusado giro del torso que genera tensiones plásticas de gran fuerza, especialmente en la zona abdominal, donde la contracción muscular y la torsión transmiten un realismo sobrecogedor.

La cabeza cae hacia el lado derecho con una serena belleza, enmarcada por un mechón de cabello que desciende en paralelo al antebrazo, reforzando visualmente la línea descendente del conjunto y subrayando la sensación de abandono corporal.

Detalle de la cabeza

Detalle de la cabeza
Detalle de la cabeza

La disposición de las piernas responde a la rigidez cadavérica que comienza a manifestarse tras el fallecimiento, un detalle que confirma el minucioso naturalismo con que fue concebida la imagen. La pierna izquierda se superpone a la derecha, lo que sugiere que el cuerpo permaneció en esa posición mientras estuvo en la cruz, aportando verosimilitud histórica y anatómica a la representación. Este tratamiento evidencia el profundo conocimiento del escultor sobre los efectos físicos de la muerte, algo característico del naturalismo barroco.

Detalle de las piernas


Se desconoce la autoría de la policromía, aunque su ejecución revela un notable dominio del estudio científico del cuerpo humano. Las hipóstasis visibles en las piernas, consecuencia de haber fallecido en posición vertical, constituyen un rasgo de extraordinario realismo. El investigador Juan Delgado Roig señala la presencia de manchas hipostáticas en la cara externa de las pantorrillas y en la zona dorsal de los pies, así como livideces cadavéricas en estas mismas áreas. Asimismo, identifica en el antebrazo izquierdo una extensa mancha amoratada que representa una equimosis, recurso que intensifica la veracidad de la escena y su impacto emocional.

Detalle de los pies


A lo largo del tiempo, la imagen ha sido objeto de diversas intervenciones de conservación. Fue restaurada por Gabriel de Astorga y Miranda en 1854, por Emilio Bartolomé en 1904, por Vicente Rodríguez-Caso Giménez de Aragón en 1932 y por los hermanos Cruz Solís en 1984. Más recientemente, entre 2020 y 2021, la restauradora Esperanza Fernández Cañero llevó a cabo una intervención centrada en la limpieza de la policromía, permitiendo recuperar sus matices originales. Este proceso devolvió a la encarnadura los tonos característicos del barroco y realzó especialmente el perizoma, cuya riqueza cromática vuelve a apreciarse con notable intensidad.

En conjunto, el Cristo del Descendimiento se erige como una obra maestra de la escultura barroca sevillana, donde la perfección técnica, el realismo anatómico y la profunda carga espiritual se combinan para ofrecer una representación de sobrecogedora humanidad.

Por Andrés Carranza Bencano