miércoles, 1 de julio de 2026

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Crucificado de marfil. Sacristía de la Iglesia del Salvador.  

Crucificado de Marfil. Anónimo sevillano. Hacia 1700


Crucificado de Marfil. Anónimo sevillano. Hacia 1700
Detalle del rostro
Detalle del paño de pureza
Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Crucificado del Buen Viaje. Sacristía de la Iglesia del Salvador.  

Crucificado del Buen Viaje. Anónimo sevillano. Finales siglo XVI. Madera policromada

Detalle del rostro

Detalle de los pies  

Por Andrés Carranza Bencano

martes, 30 de junio de 2026

 EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de los Afligidos. Calle Feria.

En la calle Feria, a continuación de la Iglesia de san Juan de la Palma, existe una ventana con reja y a través de la cual se puede apreciar el “Santísimo Cristo de los Afligidos”, sobre una peana cubierta de azulejería artística.

Calle Feria numero 2

Aparece sentado con túnica y corona y parece representar el momento de la burla al Señor, tras ser azotado y coronado de espinas (muy difícil de fotografiar por los reflejos del cristal que lo cubre).

Santísimo Cristo de los Afligidos

Detalle

La imagen actual podría ser obra de José Merino Román, aunque otros la atribuyen a José Sanjuán Navarro. Lo cierto es que fue realizada para sustituir a la original que fue destruida por las “hordas anticlericales” que asaltaron la Iglesia durante la Guerra Civil en 1936. La imagen original procedía del desaparecido “Convento Regina”, exclaustrado en 1835 y derribado posteriormente, que se situaba muy cerca de San Juan de la Palma, concretamente en la calle Regina, que toma su nombre del mencionado convento. En dicho convento, el Cristo de los Afligidos recibía culto tras una ventana, por lo que se decidió que en el nuevo emplazamiento no perdiera esa condición de ser visible por todos los devotos que pasaran por delante caminando por la calle.

Detalle de la peana 

Detalle de los pies del Santísimo

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Cristo de los Afligidos. Iglesia del Salvador.

Antes de llegar a la cabecera del templo, uno de los retablos que despierta mayor interés es el dedicado al Cristo de los Afligidos, una imagen de profundo carácter devocional que representa a Jesucristo como Nazareno en su camino hacia el Calvario. 

La escultura, realizada en madera policromada y concebida como imagen de vestir, capta con gran sensibilidad el instante en que Cristo soporta el peso de la cruz, reflejando el sufrimiento físico y la serena aceptación del sacrificio redentor.

Cristo de los Afligidos

La talla ha sido tradicionalmente atribuida al escultor Gaspar Ginés y fechada hacia 1635, aunque su autoría ha sido objeto de diversas investigaciones.

Durante mucho tiempo pasó relativamente desapercibida para el gran público, pero la restauración llevada a cabo por Enrique Gutiérrez Carrasquilla permitió recuperar la riqueza de su policromía, la delicadeza de su modelado y la extraordinaria expresividad de su rostro, revelando una imagen de notable valor artístico.

Detalle del rostro del Cristo de los Afligidos

Detalle del rostro del Cristo de los Afligidos

Uno de los elementos más singulares de esta representación es la cruz que porta Cristo. Se trata de una pieza excepcional revestida con placas de carey y enriquecida con cantoneras de plata, reflejo del gusto barroco.

Detalle del Cristo de los Afligidos con la cruz de carey

La imagen preside un retablo de compleja historia, originalmente perteneciente a la antigua Cofradía de Ánimas, integrada posteriormente en la Hermandad Sacramental del Salvador. Su construcción se desarrolló en dos grandes fases. La primera, entre 1721 y 1724, correspondió al ensamblador José Maestre, responsable de la arquitectura del retablo. Décadas más tarde, en 1786, Manuel Becerra y Carmona emprendió una profunda remodelación que transformó prácticamente toda la estructura, introduciendo nuevas columnas y renovando la decoración según el gusto de finales del siglo XVIII, sin alterar la presencia protagonista del Nazareno.

Retablo del Cristo de los Afligidos

La advocación de Cristo de los Afligidos enlaza con una antigua espiritualidad centrada en el consuelo de quienes sufren y en la oración por las almas del purgatorio, una devoción muy arraigada en la Sevilla barroca. Hoy, este retablo continúa siendo uno de los espacios de mayor riqueza artística y espiritual de la Iglesia del Salvador, donde escultura, arquitectura y simbolismo se integran en un conjunto de extraordinaria belleza.

Detalle de uno de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

sábado, 27 de junio de 2026

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Cristo de la Humildad y Paciencia.  Iglesia del Salvador.

Cristo de la Humildad y Paciencia

El Cristo de la Humildad y Paciencia constituye una de las imágenes más singulares y emotivas que se conservan en la Iglesia Colegial del Divino Salvador de Sevilla. Recibe culto en un retablo barroco situado junto a la puerta que comunica el templo con el Patio de los Naranjos. Aunque este altar fue concebido originalmente para albergar la imagen de San Cristóbal, patrón del gremio de los guanteros que costeó su construcción, hoy está presidido por esta conmovedora representación de Cristo en los momentos previos a la Crucifixión.

El retablo fue ejecutado entre 1732 y 1734 por el ensamblador José Maestre y posteriormente dorado por Francisco Lagraña en 1757.

Retablo del Cristo de la Humildad y Paciencia

La imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia fue tallada en 1696 por el escultor Antonio Cardoso de Quirós, uno de los imagineros más interesantes de la Sevilla de finales del siglo XVII. La documentación conservada demuestra que la obra fue promovida por la Obra Pía de los Pobres vinculada a la colegial, quedando reflejados en las actas de la época los gastos ocasionados por su ejecución, policromía y estofado. Sin embargo, la autoría permaneció desconocida durante siglos hasta que los estudios del profesor José Roda Peña permitieron atribuirla con fundamento a Quirós, basándose tanto en criterios estilísticos como en la estrecha relación que el escultor mantuvo con la Hermandad Sacramental del Salvador, de cuya junta de gobierno llegó a formar parte.

La talla representa a Cristo sentado sobre una roca, con la cabeza apoyada en una mano y la mirada perdida en profunda meditación. Se trata de una iconografía conocida como la Humildad y Paciencia o Cristo de la Espera, que muestra al Redentor después de los tormentos sufridos y antes de ser clavado en la cruz. El escultor logró transmitir con extraordinaria sensibilidad una mezcla de dolor contenido, resignación y serenidad espiritual. Su anatomía revela las huellas de la Pasión, mientras que el rostro expresa una intensa humanidad que invita al recogimiento y la contemplación.

Cristo de la Humildad y Paciencia

Detalle del Cristo de la Humildad y Paciencia

La composición se inspira directamente en modelos difundidos por los grabados de Alberto Durero, especialmente los pertenecientes a la serie de La Pequeña Pasión, que popularizaron por toda Europa esta representación de Cristo pensativo y sufriente. Gracias a estas estampas, el tema alcanzó una enorme difusión en la imaginería barroca, encontrando en la obra de Quirós una de sus interpretaciones más logradas en Sevilla.

Grabado de Alberto Durero

La devoción a esta imagen quedó consolidada desde fechas muy tempranas. Ya en un inventario de 1697 se describía el altar donde recibía culto, acompañado de una cruz, potencias de plata y ricos ornamentos textiles. Entre las piezas más destacadas que conserva figura una hermosa muceta de terciopelo carmesí bordada en el siglo XVIII, utilizada tradicionalmente durante los cultos y el besapiés del Jueves Santo.

Especial interés poseen también las potencias y la corona de espinas de plata que luce en determinadas ocasiones. Estas piezas fueron donadas por Juan Antonio González Valdés, un devoto sevillano fallecido en Zacatecas, en el entonces Virreinato de Nueva España. Fabricadas probablemente por un platero mexicano, emprendieron un largo viaje desde Veracruz hasta Cádiz y, tras varios años de litigios sucesorios, llegaron finalmente a Sevilla en 1738. Desde entonces constituyen uno de los elementos más valiosos asociados a la imagen, testimonio de los vínculos espirituales y culturales que unían Sevilla con los territorios americanos.

La restauración realizada por Gutiérrez Carrasquilla permitió recuperar buena parte de los valores originales de la escultura, resaltando la calidad de su modelado, la expresividad de sus facciones y la delicada policromía que caracteriza la producción de Antonio de Quirós.

Más de tres siglos después de su creación, el Cristo de la Humildad y Paciencia continúa siendo una de las imágenes de mayor fuerza espiritual del templo. Su serena actitud, resume con extraordinaria intensidad el mensaje cristiano de aceptación, fortaleza y confianza ante el sacrificio redentor.

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Salvador II.

La capilla bautismal originalmente estuvo vinculada a la administración del sacramento del bautismo, pero en la actualidad está dedicada a San Miguel Arcángel, cuya imagen preside la estancia.

En una vitrina lateral podemos observar una magnifica talla en madera policromada, de autor anónimo y fechada hacia 1500.

Crucificado. Anónimo. Hacia 1500

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Salvador I.

La capilla bautismal originalmente estuvo vinculada a la administración del sacramento del bautismo, pero en la actualidad está dedicada a San Miguel Arcángel, cuya imagen preside la estancia.

En una vitrina lateral podemos observar una magnifica talla en marfil de finales del siglo XVI.

Crucificado. Anónimo sevillano. Finales del XVI. Marfil

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

domingo, 7 de junio de 2026

EL PIE Y LA PIEDAD EN SEVILLA

Iglesia del Beaterio de la Santísima Trinidad. 

Al fondo de la nave del templo se alza un magnífico retablo barroco del siglo XVII dedicado a la Piedad. 

La composición está presidida por la representación de la Virgen María sosteniendo en su regazo el cuerpo sin vida de Cristo tras el Descendimiento de la Cruz, una de las escenas más conmovedoras de la iconografía cristiana. 

La riqueza ornamental del retablo, con su profusa decoración tallada y dorada, constituye un excelente ejemplo del arte barroco andaluz, concebido para mover a la contemplación y a la piedad de los fieles.

Pie de la nave

Piedad

Detalle de la Virgen

Detalle de Jesús

Detalle de Jesús

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Beaterio de la Santísima Trinidad. 

En la Sacristía, situada tras el retablo mayor, destaca un Crucificado de gran devoción por parte de la comunidad de religiosas.

Crucificado

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies


Por Andrés Carranza Bencano

sábado, 30 de mayo de 2026

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Nuestro Padre Jesús con la Cruz a cuestas. Hermandad del Valle.

Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro

Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro es una de las imágenes cristíferas más antiguas y veneradas de la Hermandad del Valle. Aunque su autoría continúa siendo desconocida, la calidad artística de la escultura y su relevancia devocional han suscitado numerosos estudios a lo largo del tiempo. Documentalmente, la imagen aparece mencionada ya en 1687 en el testamento del mayordomo de la corporación, Toribio Martínez de Huerta, así como en diversos documentos conservados en los archivos de la hermandad entre 1735 y 1754, lo que confirma su presencia y culto desde fechas muy tempranas.

La atribución de la obra ha sido objeto de diversas interpretaciones. José Bermejo y Carballo la relacionó con el estilo de la familia Roldán, mientras que Pérez Porto llegó a atribuirla directamente a Pedro Roldán. Otros investigadores, como Santiago Montoto, la situaron cronológicamente a finales del siglo XVII. Por su parte, Antonio de la Banda y Vargas consideró que respondía a la influencia de la escuela de José de Arce, fechándola en la segunda mitad del Seiscientos. Más recientemente, Gabriel Ferreras Moreno ha defendido una cronología más temprana, en las primeras décadas del siglo XVII, vinculando su morfología y lenguaje escultórico a un seguidor cercano de Juan Martínez Montañés. Estas diferentes teorías ponen de manifiesto la riqueza estilística de una imagen que reúne características de algunas de las principales corrientes de la escultura barroca sevillana.

Se trata de un Nazareno de vestir de 176 centímetros de altura, tallado en madera de cedrela y policromado con gran realismo. La imagen presenta a Cristo caminando hacia el Calvario con la cruz apoyada sobre el hombro, en una actitud de serena aceptación del sacrificio. Su anatomíay la expresión de su rostro reflejan una espiritualidad contenida.

Antiguamente la imagen mostraba un largo mechón de cabello cayendo por el lado derecho del rostro, elemento que fue eliminado durante intervenciones realizadas en el siglo XX.

Detalle de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro

Detalle de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro
Detalle de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro

En el paso procesional, la escena representa uno de los episodios más emotivos del camino hacia el Gólgota: el encuentro de Jesús con las Santas Mujeres y con la Verónica, quien sostiene el paño en el que, según la tradición, quedó milagrosamente impreso el rostro de Cristo. Este pasaje evangélico, relacionado con las estaciones sexta y octava del Vía Crucis, aporta una profunda dimensión humana y compasiva al conjunto procesional. Las imágenes de las Santas Mujeres fueron realizadas por Juan Bautista Patroni en 1805, con la excepción de Santa María Magdalena, ejecutada algunos años antes, en 1799.

Detalle de la mano derecha dirigida a las Santas Mujeres

Detalle de la mano izquierda que sujeta la cruz

La imagen de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro ocupa un lugar destacado en el patrimonio devocional de la Hermandad del Valle. Su antigüedad, la incertidumbre sobre su autoría y la notable calidad de su ejecución han contribuido a convertirla en una de las representaciones más singulares de Cristo Nazareno dentro de la Semana Santa sevillana, donde continúa despertando una profunda admiración artística y una intensa devoción popular.

Detalle del pie derecho

Detalle del pie izquierdo

Por Andrés Carranza Bencano