martes, 9 de enero de 2024

EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA 

Lignum Crucis.

Muerte de Adán. Piero de Benedetto dei Franceschi. 1452-66. Fresco. 390 x 747 cm. Iglesia de San Francisco de Arezzo (ver)


Todo lo que se conoce de la vida y muerte de Adán procede de textos apócrifos, por la ausencia de datos en la Biblia.

Un conjunto conocido como “Literatura Primaria de Adán” contiene los libros “Apocalipsis de Moisés”, “El libro de la vida de Adán y Eva” (versión latina y eslava), “La Penitencia Armenia de Adán”, “El Georgiano Libro de Adán” y algunos fragmentos de origen desconocido escritos en copto. Se cree que todos ellos se debieron basar en una misma fuente semita de origen cristiano escrita alrededor del siglo I d.C.

Según el Genesis (5: 3-4) Adán murió a la edad de 930 años y tenía 130 años cuando engendró un hijo a su semejanza, a quien puso por nombre Seth.

Pero, hay discrepancias sobre el lugar en que fue enterrado Adán, pues se cita una cueva en la montaña sagrada de Abü Qubays, y la mezquita de Al-Jayfi, ambos cercanos a la Meca en Arabia Saudí. También se dice que se enterró en una de las laderas del llamado Monte de Adán, en la isla de Ceilán, hoy Sri Lanka.

Detalle de la muerte de Adán

La mayoría de los textos coinciden en que Noé sacó los restos de Adán, Abel y Eva y los colocó en un ataúd, dentro del arca, para enterrarlos  en Jerusalén, una vez pasado el Diluvio Universal.

Este enterramiento se relaciona con el lugar de la crucifixión de Jesús, pues la palabra “Gólgota” puede proceder de la palabra aramea que significa “Monte de las Ejecuciones” refiriéndose a un lugar de Jerusalén destinado a las ejecuciones públicas o que había un cementerio cercano. 

En los cuatro Evangelios Canónicos se refiere al “Lugar de la Calavera” de donde derivó a la palabra castellana “Calvario”, quizás por ser un monte en forma de calavera y se habla del Gólgota como lugar extramuros, muy cercano a la ciudad. 

Realmente, no es un lugar geográfico concreto y conocido a lo largo de los siglos, sino que la asignación del montículo es puramente tradicional y carece de base científica.

En el Evangelio apócrifo de Nicodemo y en la Leyenda Áurea de Jacobo della Voragine se narra que el arcángel San Miguel visitó el Paraíso, y entregó a Seth tres simientes del árbol de la sabiduría que fueron plantadas en la boca del difunto Adán donde germinaron y dieron lugar al nacimiento de un gran árbol.

El rey Salomón (siglo X a. C) ordenó talarlo para usarlo en el templo que estaba construyendo, pero misteriosamente no se adaptaba a ningún espacio, por lo que lo empleó como pasarela sobre un arroyo cercano.

La reina de Saba, en una de las visitas a la corte del rey Salomón, al pisar la pasarela profetizó que en aquel madero se ajusticiaría a un inocente y que supondría el fin del reino de los judíos.

Encuentro de la reina de Saba y el rey Salomón. Piero della Francesca. 1452-1466. Fresco. 336 x 747 cm. Basílica de san Francisco, Arezzo. Italia

Por ello, el rey David ordenó enterrarlo a gran profundidad, en la Piscina Probática o estanque de Bethesda, donde permaneció oculto durante siglos, hasta que apareció flotando en la piscina, poco antes del “Prendimiento de Jesús”, de donde fue sacado, secado y usado para construir la cruz donde fue crucificado, como había profetizado la reina de Saba. 


Entre los años 325 y 327, tras el Concilio de Nicea, Elena, madre del emperador Constantino, se trasladó a Jerusalén, con una delegación imperial, con el objetivo de encontrar la cruz de la crucifixión de Jesús.

En la “Historia de la Iglesia” de Rufino se cita que: “Elena, la madre del emperador Constantino (…), se fue de viaje (…) a Jerusalén y allí se informó entre sus habitantes acerca del lugar en el que el cuerpo de Jesús había sido clavado a la cruz. Este lugar era muy difícil de identificar porque los primeros perseguidores habían erigido allí una estatua a Venus, de modo que, cuando un cristiano quería venerar allí a Cristo, pareciera que rendía culto a Venus”.

Efectivamente, se trataba de un templo dedicado a Venus, levantado por orden del emperador Adriano, alrededor del 130 d.C., dentro de un proceso de romanización de la ciudad de Jerusalén, consistente en construir edificios representativos justo encima de lugares sagrados para los judíos.

En la “Leyenda Áurea” de la Jacobo della Voragine, del siglo XIII, se dice que Elena, al llegar a Jerusalén, tenía ochenta años y se reunió con los judíos pues le habían dicho que ellos tenían escondida la cruz.

Pero, había una profecía que indicaba que si era encontrada por los cristianos “desde ese momento la gente judía no reinaría más”.

Elena amenazó con quemar a todos los judíos, por lo que estos le entregaron a un tal Judas que le indicó el lugar. Ordenó derribar el templo de Venus y excavar en el solar resultante donde aparecieron tres cruces. Casualmente, pasó por delante de ellas el cortejo fúnebre de un joven que acababa de morir, y que resucitó milagrosamente a la altura de una de ellas, identificándose inmediatamente como aquella en la que se había clavado a Jesús. Otra versión describe el milagro decisorio para reconocer a la Cruz de Cristo, no como una resurrección, sino como la curación de una enferma.

Este Judas, renombrado Ciriaco tras su bautizo, habría sido después obispo de Jerusalén sucediendo a Macario, que era el que ostentaba el obispado en ese momento. 

Pedro Berruguete: La verificación de la cruz. Retablo de Paredes de Nava

Santa Elena. Capilla de Vera-Cruz. Sevilla

Ambrosio de Milán y Juan Crisóstomo afirman que se encontró el “titulus”(INRIsobre la cruz del centro y eso fue concluyente para identificar la cruz de Jesús.

También es razonable que se considerara como tal la que estaba taladrada, dado que el enclavamiento de Cristo es una excepción en la ejecución de la condena a muerte mediante la crucifixión. Precisamente, en el “lignum crucis que se conserva en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana se observa el agujero de unos de los clavos.

También es posible que el descubrimiento de la Cruz por Santa Elena fuera una “invención” y que, el leño de la Cruz fuera venerado en Jerusalén desde los primeros tiempos, de tal modo que ella mandó levantar la Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén para trasladar la Santa Cruz para su adoración.

Se afirma que el descubrimiento sucedió un 3 de mayo y, por ello, la Iglesia Católica celebra y conmemora en ese día “LA INVENCIÓN DE LA CRUZ”.

Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén

Santa Elena dividió, al menos, en dos trozos (igual hizo con el “titulus”) el madero de la Cruz, quedando inicialmente uno en Jerusalén y llevándose consigo el otro a la capital imperial. Hay narraciones acerca de trozos de la cruz desde fines del siglo iv, cuando se comenzó la repartición de fragmentos de ella.

Los fragmentos destinados a las iglesias eran conservados en cajas llamadas “estauroteca” que tenían forma de cruz y tenían en el centro un vano para colocar la reliquia. Sobre el vano se solía poner una piedra preciosa que impedía el contacto visual con el trozo de madera. Desde el siglo VI las estaurotecas colocan un cristal en vez de la piedra.

Las más famosas estaurotecas son: la de Limbourg (datada en el siglo X), la de la Catedral de Cosenza, la de la Catedral de Nápoles (siglo XII) y la de la Catedral de Génova (siglo XIII).

La reliquia (Lignum Crucis) más grande conservada se encuentra en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, Cantabria, España. La tradición la relaciona con el origen del monasterio, pero es posible que fuese traída junto a los restos de Santo Toribio de Astorga, alrededor del siglo VIII.

Según el Padre Sandoval, cronista de la orden benedictina, esta reliquia corresponde al "brazo izquierdo de la Santa Cruz, quedando entero el agujero sagrado donde clavaron la mano de Cristo".

La madera se encuentra dentro de un relicario en forma de cruz de plata dorada, con cabos flordelisados de tradición gótica, realizada en un taller vallisoletano en 1679.

Las medidas del leño santo son de 635 mm. el palo vertical y 393 mm. el travesaño, con un grosor de 40 mm.

El análisis científico de la madera determinó que la especie botánica es "Cupressus Sempervivens", una madera extraordinariamente vieja siendo Palestina una de sus  áreas geográfica.


Lignum crucis del monasterio de Santo Toribio de Liébana 


La “Cruz de Caravaca” es custodiada por la Real e Ilustre Cofradía de la Santísima y Vera Cruz en la basílica del Real Alcázar de Vera Cruz, en Caravaca de la Cruz (Murcia). Se conserva en un relicario gótico de oro y plata del siglo XVIII de doble brazo horizontal (7 cm el superior y 10 cm el inferior) y uno vertical (17 cm). 

Fachada barroca de la Basílica de la Vera Cruz.

Cruz de Caravaca

La cruz de Caspe perteneció al Papa Clemente VII que en 1394 se lo regaló Juan Fernández de Heredia, político del siglo XIV, que lo donó a la ciudad de Caspe, donde construyó un convento dedicado a la Orden de san Juan de Jerusalén. Posteriormente la reliquia fue trasladada a la Colegiata   Santa María la Mayor. En el año 1936 fue trasladada a un lugar desconocido para que no fuera destruida durante la Guerra Civil. Terminada la Guerra fue guardada en la caja fuerte de una entidad bancaria, por el mal estado de la colegiata.   Recientemente, tras la finalización de las obras de acondicionamiento de la “Capilla de la Vera Cruz” de la Colegiata de Santa María la Mayor de Caspe (Zaragoza), vuelve a ser expuesta al público y sale en la procesión de la Semana Santa, custodiada por la Cofradía de la Vera Cruz.

Cruz de Caspe

La Hermandad de Vera-Cruz de Sevilla posee un Lignum Crucis entregado a la hermandad por D. José Sebastián y Bandaran en 1954, insertado en un relicario de plata con forma de cruz arbórea realizado en los talleres de Villarreal en 1965.

La hermandad posee una segunda reliquia insertada en la Cruz de Guía procesional. 

Altar Mayor. Capilla de Vera-Cruz. Sevilla

Detalle de la Cruz de Guía

En Sevilla La hermandad de la Lanzada y la Hermandad de la Estrella, así como el Grupo de Devotos de Salud y Esperanza también cuenta con un relicario con el "lignum crucis", anterior al siglo xvii y debidamente certificado con la "auténtica" correspondiente, datada el 6 de febrero de 1754, así como por el lacre y sello pontificio correspondiente. La reliquia se presenta protegida en una cruz realizada en cristal de roca, rematada las cantoneras con una laminilla de plata de ley que sirve de cierre lacrado para el sello pontificio.

El de la catedral de Valencia fue regalado por el papa Benedicto XIII, conocido como el Papa Luna, al rey Martín el Humano, y llegó a la Catedral de Valencia en 1437 gracias al rey Alfonso el Magnánimo. Es una pieza de orfebrería, realizada con cristal y plata sobredorada, con un formato de cruz doble patriarcal.

Lignum Crucis de la Catedral de Valencia

La Hermandad de la Vera-Cruz de Alcalá del Rio (Sevilla) desde 1991 incluye en su Estación de Penitencia del Jueves Santo una reliquia del “santo lignum crucis”, donada por el sacerdote Antonio González de la Cueva que pertenecía a su familia desde su nacimiento y procedía del Hospital del Cristo de los Dolores o Pozo Santo de Sevilla. El sacerdote predicó en 1991 el Quinario de la Hermandad en honor al Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, y viendo la devoción popular decidió donar esta reliquia a la Hermandad.

Real Cofradía del Santísimo Sacramento de Minerva y la Santa Vera Cruz de León fue donada por el obispo Luis Almarcha en 1959.

En la ciudad de Vélez-Málaga la Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno “el Pobre” y María Santísima de la Esperanza y la Cofradía del Santísimo Cristo de los Vigías y Nuestra Señora del Mayor Dolor, un nazareno porta la reliquia sobre una cruz o reliquario.

En Alhaurín el Grande, la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno procesiona un elegante relicario de madera de cedro, de color oscuro, con remates de orfebrería plateados, con una reliquia otorgada en Roma en 1871 por el Obispo de Arada, Rvd. P. Rizzolati.

La Ilustre Hermandad de la Santa Vera Cruz de Gijón, fundada en 1645, posee un lignum crucis formado por dos fragmentos o astillas de madera dispuestos en forma de cruz. En el anverso de la reliquia se observa un sello de lacre rojo y sobre él se encuentra grabado un escudo heráldico que atestigua que la reliquia perteneció a Alessandro Vincenzo Luigi d'Angennes (Turín, 1781-Vercelli, 1869), ordenado sacerdote en la iglesia de la Santa Cruz de Turín.

A la cofradía de la Vera Cruz de Salamanca pertenece un relicario en plata con forma de cruz labrado por Pedro Benítez en 1675 que contiene, en la intersección de los brazos, una reliquia de la Cruz donada por fray Juan de San Antonio.

La Venerable Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias de Andújar (Jaén) porta un Lignum crucis dentro de un relicario de plata de ley que data del siglo xv.