EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA
Cristo de Burgos.
El 18 de noviembre de 1573, Don Juan de Castañeda encomendó
al escultor Juan Bautista “El viejo” (ver), oriundo de Salamanca, la realización de un
crucificado destinado a las paredes laterales de su capilla funeraria en la
Parroquia de san Pedro: “el Cristo debía tener una corona de espinas, cabello
largo y un paño en el cuerpo, según y en la forma que está y lo tiene el Santo
Crucificado de la Capilla Convento de san Agustín de esta ciudad…..”, con “ocho
palmos y medio de vara, que tenga desde la cabeza fasta el pie inclusive”.
El encargo se completó el 22 de noviembre de 1574, y según
la carta de finiquito, el precio concertado fue de cincuenta ducados. La
policromía estuvo a cargo del pintor Juan de Zamora, suegro del escultor, por un
costo de 16 ducados.
Juan Bautista “El viejo” empleó cabello normal y un faldellín
de telas naturales. Además, resaltó las costillas bajo los pectorales, y otorgó
a la figura una notable serenidad, representado a Cristo suspendido de la cruz sin signos de sufrimiento,
como si estuviera dormido. Con esta interpretación, el escultor se aleja del
dramatismo característico del ultimo gótico, aunque mantiene la curva que la
relaciona con el modelo establecido.
En 1830, el matrimonio conformado por Francisco Gil y
Narcisa Arias, acondicionó unas habitaciones ubicadas bajo la torre de la
iglesia para transformarlas en una capilla donde destinada a albergar el
crucificado.
El Cristo de san Agustín, que sirvió de modelo, se
encontraba en Sevilla desde el siglo XIV en el convento de San Agustín. Su
diseño seguía el modelo del crucificado de la Capilla del Santísimo Cristo de
la Catedral de Burgos y gozaba de gran devoción entre los sevillanos. Fue la
primera imagen en protagonizar los Vía Crucis, como el primitivo que conducía a
la Cruz del Campo, antecedente de las actuales procesiones de Semana Santa.
Además, participó en numerosas procesiones de rogativas para implorar por la
lluvia, el fin de las sequias, o la protección ante las epidemias.
Antigua talla del Cristo de San Agustín de Sevilla. Parroquia de San
Roque. (ver crédito CC BY 3.0)
Según el historiador Hazañas y la Rúa, se trataba de “una escultura en madera de cedro, de tamaño
natural, muy expresiva, con cabellera tallada, pero con dos más superpuestas,
una de pasta y otra de cabello natural. También contaba con una corona de
espinas colocada sobre su cabeza, representando a Cristo muerto en la cruz tras
recibir la lanzada de Longinos”.
Esta talla fue trasladada a la parroquia de san Roque,
pero se perdió en el incendio provocado en el templo durante los sucesos de
1936. La imagen actual es una reproducción realizada por Agustín Sánchez Cid en
1948. El historiador José Gestoso la consideraba como “una de las más curiosas
e interesantes esculturas que quedan en esta ciudad al estilo romántico del
siglo XIV”.
Talla
actual del Cristo de san Agustín. Parroquia de san Roque
Talla
actual del Cristo de san Agustín. Parroquia de san Roque
Detalle
del rostro
Detalle
del paño de pureza
Visión
frontal de los pies
Visión
lateral de los pies
Por su parte, el Santísimo Cristo de Burgos ubicado en
la catedral burgalesa es una escultura anónima del siglo XIV, que representa a
Jesus Crucificado y muerto. La imagen es articulada permitiendo el movimiento
de sus brazos y piernas para adaptarla a diferentes celebraciones litúrgicas, una
práctica muy común en la etapa medieval.
A los pies de la cruz se disponen cinco huevos de
avestruz, símbolo de la futura resurrección de Cristo. Además, estos elementos
evocan el nido de gaviota que, según la
tradición, se hallaban en la cruz del Cristo cuando fue encontrada flotando
sobre las olas por un mercader burgalés.
La imagen original de Juan Bautista “El viejo”, difería
significativamente de la actual, pues en 1893 Manuel Gutiérrez Reyes-Cano (ver) realizó
una intervención en la que eliminó los detalles del gótico, sustituyó el pelo
natural por un moldeando en estopa y pasta, le colocó corona de espinas y reemplazó
el faldellín tubular de tela suelta por un paño de pureza de tela encolada.
A comienzos del siglo XX, el escultor Jose Ordoñez
Rodríguez, le aplicó una nueva policromía. En la década de 1960, Sebastián
Santos Rojas (ver) restauró
los daños producidos en una caída, que ocasionó la rotura de la pierna derecha y del pulgar
del pie izquierdo. En 1964 García Almendra elaboró unas potencias de oro para
la imagen, y en 1990 se le talló una nueva cruz de cedro. Finalmente, en 1997
el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico llevó a cabo una restauración
integral, recuperando su aspecto y policromía originales.
Talla actual del Cristo de Burgos
Detalle del rostro
Detalle del rostro
Detalle del rostro
Detalle de los brazos
Detalle del brazo y mano izquierda
Detalle del paño de pureza
Detalle de los pies
Detalle de los pies
Detalle de los pies
Por Andrés Carranza Bencano