domingo, 30 de marzo de 2025

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Cristo de Burgos.

El 18 de noviembre de 1573, Don Juan de Castañeda encomendó al escultor Juan Bautista “El viejo” (ver), oriundo de Salamanca, la realización de un crucificado destinado a las paredes laterales de su capilla funeraria en la Parroquia de san Pedro: “el Cristo debía tener una corona de espinas, cabello largo y un paño en el cuerpo, según y en la forma que está y lo tiene el Santo Crucificado de la Capilla Convento de san Agustín de esta ciudad…..”, con “ocho palmos y medio de vara, que tenga desde la cabeza fasta el pie inclusive”.

El encargo se completó el 22 de noviembre de 1574, y según la carta de finiquito, el precio concertado fue de cincuenta ducados. La policromía estuvo a cargo del pintor Juan de Zamora, suegro del escultor, por un costo de 16 ducados.

Juan Bautista “El viejo” empleó cabello normal y un faldellín de telas naturales. Además, resaltó las costillas bajo los pectorales, y otorgó a la figura una notable serenidad, representado  a Cristo suspendido de la cruz sin signos de sufrimiento, como si estuviera dormido. Con esta interpretación, el escultor se aleja del dramatismo característico del ultimo gótico, aunque mantiene la curva que la relaciona con el modelo establecido. 

En 1830, el matrimonio conformado por Francisco Gil y Narcisa Arias, acondicionó unas habitaciones ubicadas bajo la torre de la iglesia para transformarlas en una capilla donde destinada a albergar el crucificado.

El Cristo de san Agustín, que sirvió de modelo, se encontraba en Sevilla desde el siglo XIV en el convento de San Agustín. Su diseño seguía el modelo del crucificado de la Capilla del Santísimo Cristo de la Catedral de Burgos y gozaba de gran devoción entre los sevillanos. Fue la primera imagen en protagonizar los Vía Crucis, como el primitivo que conducía a la Cruz del Campo, antecedente de las actuales procesiones de Semana Santa. Además, participó en numerosas procesiones de rogativas para implorar por la lluvia, el fin de las sequias, o la protección ante las epidemias. 

Antigua talla del Cristo de San Agustín de Sevilla. Parroquia de San Roque. (ver crédito CC BY 3.0)


Según el historiador Hazañas y la Rúa, se trataba de  “una escultura en madera de cedro, de tamaño natural, muy expresiva, con cabellera tallada, pero con dos más superpuestas, una de pasta y otra de cabello natural. También contaba con una corona de espinas colocada sobre su cabeza, representando a Cristo muerto en la cruz tras recibir la lanzada de Longinos”.

Esta talla fue trasladada a la parroquia de san Roque, pero se perdió en el incendio provocado en el templo durante los sucesos de 1936. La imagen actual es una reproducción realizada por Agustín Sánchez Cid en 1948. El historiador José Gestoso la consideraba como “una de las más curiosas e interesantes esculturas que quedan en esta ciudad al estilo romántico del siglo XIV”.

Talla actual del Cristo de san Agustín. Parroquia de san Roque

Talla actual del Cristo de san Agustín. Parroquia de san Roque

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Visión frontal de los pies

Visión lateral de los pies

Por su parte, el Santísimo Cristo de Burgos ubicado en la catedral burgalesa es una escultura anónima del siglo XIV, que representa a Jesus Crucificado y muerto. La imagen es articulada permitiendo el movimiento de sus brazos y piernas para adaptarla a diferentes celebraciones litúrgicas, una práctica muy común en la etapa medieval. 

A los pies de la cruz se disponen cinco huevos de avestruz, símbolo de la futura resurrección de Cristo. Además, estos elementos evocan el nido de gaviota que, según la tradición, se hallaban en la cruz del Cristo cuando fue encontrada flotando sobre las olas por un mercader burgalés.

La imagen original de Juan Bautista “El viejo”, difería significativamente de la actual, pues en 1893 Manuel Gutiérrez Reyes-Cano (ver) realizó una intervención en la que eliminó los detalles del gótico, sustituyó el pelo natural por un moldeando en estopa y pasta, le colocó corona de espinas y reemplazó el faldellín tubular de tela suelta por un paño de pureza de tela encolada.

A comienzos del siglo XX, el escultor Jose Ordoñez Rodríguez, le aplicó una nueva policromía. En la década de 1960, Sebastián Santos Rojas (ver) restauró los daños producidos en una caída, que ocasionó  la rotura de la pierna derecha y del pulgar del pie izquierdo. En 1964 García Almendra elaboró unas potencias de oro para la imagen, y en 1990 se le talló una nueva cruz de cedro. Finalmente, en 1997 el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico llevó a cabo una restauración integral, recuperando su aspecto y policromía originales. 

Talla actual del Cristo de Burgos

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle de los brazos

Detalle del brazo y mano izquierda

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Detalle de los pies

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano