sábado, 30 de mayo de 2026

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Nuestro Padre Jesús con la Cruz a cuestas. Hermandad del Valle.

Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro

Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro es una de las imágenes cristíferas más antiguas y veneradas de la Hermandad del Valle. Aunque su autoría continúa siendo desconocida, la calidad artística de la escultura y su relevancia devocional han suscitado numerosos estudios a lo largo del tiempo. Documentalmente, la imagen aparece mencionada ya en 1687 en el testamento del mayordomo de la corporación, Toribio Martínez de Huerta, así como en diversos documentos conservados en los archivos de la hermandad entre 1735 y 1754, lo que confirma su presencia y culto desde fechas muy tempranas.

La atribución de la obra ha sido objeto de diversas interpretaciones. José Bermejo y Carballo la relacionó con el estilo de la familia Roldán, mientras que Pérez Porto llegó a atribuirla directamente a Pedro Roldán. Otros investigadores, como Santiago Montoto, la situaron cronológicamente a finales del siglo XVII. Por su parte, Antonio de la Banda y Vargas consideró que respondía a la influencia de la escuela de José de Arce, fechándola en la segunda mitad del Seiscientos. Más recientemente, Gabriel Ferreras Moreno ha defendido una cronología más temprana, en las primeras décadas del siglo XVII, vinculando su morfología y lenguaje escultórico a un seguidor cercano de Juan Martínez Montañés. Estas diferentes teorías ponen de manifiesto la riqueza estilística de una imagen que reúne características de algunas de las principales corrientes de la escultura barroca sevillana.

Se trata de un Nazareno de vestir de 176 centímetros de altura, tallado en madera de cedrela y policromado con gran realismo. La imagen presenta a Cristo caminando hacia el Calvario con la cruz apoyada sobre el hombro, en una actitud de serena aceptación del sacrificio. Su anatomíay la expresión de su rostro reflejan una espiritualidad contenida.

Antiguamente la imagen mostraba un largo mechón de cabello cayendo por el lado derecho del rostro, elemento que fue eliminado durante intervenciones realizadas en el siglo XX.

Detalle de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro

Detalle de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro
Detalle de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro

En el paso procesional, la escena representa uno de los episodios más emotivos del camino hacia el Gólgota: el encuentro de Jesús con las Santas Mujeres y con la Verónica, quien sostiene el paño en el que, según la tradición, quedó milagrosamente impreso el rostro de Cristo. Este pasaje evangélico, relacionado con las estaciones sexta y octava del Vía Crucis, aporta una profunda dimensión humana y compasiva al conjunto procesional. Las imágenes de las Santas Mujeres fueron realizadas por Juan Bautista Patroni en 1805, con la excepción de Santa María Magdalena, ejecutada algunos años antes, en 1799.

Detalle de la mano derecha dirigida a las Santas Mujeres

Detalle de la mano izquierda que sujeta la cruz

La imagen de Nuestro Padre Jesús con la Cruz al Hombro ocupa un lugar destacado en el patrimonio devocional de la Hermandad del Valle. Su antigüedad, la incertidumbre sobre su autoría y la notable calidad de su ejecución han contribuido a convertirla en una de las representaciones más singulares de Cristo Nazareno dentro de la Semana Santa sevillana, donde continúa despertando una profunda admiración artística y una intensa devoción popular.

Detalle del pie derecho

Detalle del pie izquierdo

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas. Hermandad del Valle.

Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas

El Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas constituye una de las obras más destacadas del patrimonio escultórico de la Hermandad del Valle y una de las representaciones más expresivas de este pasaje de la Pasión de Cristo en la imaginería barroca andaluza.

La imagen fue realizada en 1687 por el escultor y ensamblador malagueño Agustín de Perea, quien la talló en madera para sustituir a una efigie anterior. Su incorporación a la corporación fue posible gracias a la generosidad del mayordomo Toribio Martínez de Huertas, que la donó a la hermandad el 26 de agosto de aquel mismo año.

La escultura representa a Jesucristo en el momento posterior a su coronación de espinas, sentado y semidesnudo mientras soporta las burlas de los soldados antes de ser conducido al Calvario. Porta una caña a modo de cetro paródico, símbolo de la humillación a la que fue sometido por quienes se mofaban de su condición real. Sin embargo, lejos de mostrar una actitud de rebeldía o desesperación, la imagen transmite una profunda serenidad y una resignación llena de dignidad, rasgos que contribuyen a intensificar su fuerza espiritual y emocional.

Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas

La talla, de aproximadamente 134 centímetros de altura, responde plenamente a los ideales estéticos del Barroco. El rostro de Cristo refleja un dolor contenido, mientras que la policromía acentúa el realismo mediante abundantes regueros de sangre que brotan de las heridas provocadas por las espinas y recorren la cabeza y el cuerpo.

Detalle del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas

Realizada en diversas maderas, entre ellas ciprés y cedrela, la escultura ha experimentado distintas modificaciones y restauraciones a lo largo de los siglos. Entre las intervenciones más significativas destaca la incorporación de ojos de cristal, recurso habitual en la imaginería barroca para aumentar la sensación de vida, así como la sustitución de la corona de espinas originalmente tallada en el mismo bloque craneal por otra superpuesta. Asimismo, la obra fue restaurada por Emilio Pizarro y Cruz en 1879, Joaquín Bilbao en 1918, Juan Abascal en 1988 y, finalmente, por el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico en el año 2000, actuaciones que han permitido preservar sus valores artísticos y devocionales.

Detalle del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas
Detalle del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas

Desde finales del siglo XVII, el Cristo de la Coronación de Espinas ha ocupado un lugar central en la vida espiritual de la Hermandad del Valle. Su equilibrada combinación de dramatismo, belleza formal y profundidad religiosa lo convierte en una de las imágenes más veneradas de la Semana Santa sevillana, capaz de conmover tanto por la humanidad de su sufrimiento como por la majestad serena con la que afronta el camino hacia la Crucifixión.

Detalle de los pies del Santísimo Cristo de la Coronación de Espinas

Por Andrés Carranza Bencano

viernes, 29 de mayo de 2026

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificado del Panteón de Sevillanos Ilustres.

Presidiendo la nave principal del panteón se alza un crucificado atribuido al círculo de Juan de Giralte o a Roque Balduque, escultor flamenco afincado en Sevilla durante el siglo XVI.

Según registros históricos, la talla procede del desaparecido convento sevillano de Regina.

Escultura de madera con el estilo sobrio, formas alargadas y rasgos propios del Renacimiento sevillano.

Vista general con el crucificado al fondo

Crucificado

Detalle del rostro

Detalle de la mano izquierda

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

martes, 19 de mayo de 2026

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificado de la Capilla del Palacio de san Telmo.

Retablo del Crucificado

En el lado del Evangelio destacan el retablo del Crucificado con la Virgen a sus pies. 

Detalle del crucificado con la Virgen a sus pies

Se trata de un cristo vivo que dirige su mirada al cielo, con la boca abierta dejando ver sus dientes y sin corona de espinas, pero con sus huellas en la frente.

Detalle del rostro y la ausencia de la herida del costado

El paño de pureza se anuda a su derecha mostrando parcialmente la cadera.

Detalle del paño de pureza

Los pies están fijados individualmente y en paralelo sobre el madero sin utilización de subpedale.

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

miércoles, 13 de mayo de 2026

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Sagrario.

En un lateral de la capilla de San Millán, situada en el muro del evangelio, se dispone un Crucificado de marfil del siglo XVII procedente de Filipinas, conformando un conjunto iconográfico de notable riqueza religiosa. 

Crucificado de marfil

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

martes, 12 de mayo de 2026

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de la Corona. Iglesia del Sagrario.

El Santísimo Cristo de la Corona es una de las imágenes pasionistas más antiguas y singulares de Sevilla. 

Es una imagen de talla completa, anónima y realizada en madera policromada durante el último tercio del siglo XVI. 

Su antigüedad la convierte, en el nazareno más antiguo de cuantos procesionan actualmente en la ciudad.

La imagen representa a Cristo en el instante de recibir la cruz camino del Calvario. Jesús aparece abrazado al madero y destaca por la amplia zancada de la figura, que imprime movimiento y sensación de avance, mientras la túnica, recorrida por abundantes y angulosos pliegues, acentúa ese dinamismo. La cintura aparece ceñida por una gruesa soga que aporta rudeza y refuerza el carácter penitencial de la escena.

Santísimo Cristo de la Corona

Uno de los aspectos más llamativos de esta escultura es la forma en que Cristo porta la cruz arbórea. El madero descansa sobre el hombro derecho, obligando a la cabeza a girarse hacia la izquierda, donde el Señor dirige una mirada serena y doliente al espectador. La cruz aparece “al revés” respecto a la iconografía más habitual de los nazarenos barrocos: el palo vertical (estipe) se sitúa hacia delante y el travesaño horizontal (patíbulo) queda detrás.

Detalle de la posición de la cruz arbórea

Esta característica, propia de modelos manieristas inspirados en antiguos grabados centroeuropeos, revela la antigüedad de la obra. 

Precisamente de esta manera de abrazar la cruz, comenzó el arte cristiano a representar a Cristo camino del Calvario desde el siglo IV hasta el XV.

En estas imágenes de Cristo que abraza la cruz pudo tener gran influencia el fresco que el Cabildo de la Catedral encargó al pintor Luis de Vargas en 1561, el llamado Cristo de los Ajusticiados o de las Fatigas (ver), colocado en las gradas altas, en la calle Alemanes, sobre el actual acceso a la Biblioteca Colombina.

Los rígidos pliegues de la túnica evocan fórmulas medievales, mientras que la anatomía del cuerpo y la idealizada belleza del rostro muestran una sensibilidad plenamente renacentista. Esa combinación permite comprender su influencia posterior sobre escultores barrocos, especialmente en el círculo de los Ocampo.

Detalle del rostro

Detalle del rostro

La veneración a la corona de Cristo se remonta, según la tradición, al año 1239 en que el rey Luis IX de Francia la trajo de Tierra Santa a Paris, para la cual se construyó la Sainte Chapelle, conservándose en la actualidad en Notre Dame, de donde pudo ser salvada en el incendio de 2019. 

A Sevilla llega una espina de la Corona a fines del siglo XVI, siendo donada a la Catedral por el arzobispo Rodrigo de Castro en 1590.

En torno a ella se aprobó en 1631 una hermandad dedicada a fomentar su culto (Leer mas). Con el tiempo, la imagen del Nazareno se convirtió en el principal símbolo espiritual de la corporación, que hoy mantiene su sede canónica en la Iglesia del Sagrario y realiza estación de penitencia, cada Viernes de Dolores, por las calles de la feligresía.

El Señor porta en su salida procesional unas antiguas potencias de plata realizadas a comienzos del siglo XVIII por Sebastián de Baldarán, consideradas entre las más antiguas que aún procesionan en la Semana Santa sevillana.

Especial significado tuvo la presencia del Cristo de la Corona en el Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla celebrado en 2021, en plena pandemia.

Finalmente, el Cristo de la Corona encierra un profundo mensaje teológico, pues no aparece vencido por el peso del madero, sino abrazándolo voluntariamente, aceptando el sacrificio como camino de salvación. La cruz deja así de ser instrumento de martirio para convertirse en signo de victoria y redención. 

Detalle del pie derecho

Detalle del pie izquierdo

Por Andrés Carranza Bencano

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificado de la Iglesia del Sagrario.

En el lado del Evangelio del crucero se alza un imponente retablo marmóreo que constituye una de las expresiones más refinadas del barroco dieciochesco sevillano. La traza del retablo fue diseñada por el platero Tomás Sánchez Reciente. La ejecución en mármoles rojizos, blancos y polícromos y piedras nobles correspondió a Manuel Gómez.  

Retablo

Presidiendo la hornacina central se encuentra un extraordinario Cristo Crucificado, obra de Manuel Pereira, escultor de origen portugués vinculado a la escuela madrileña, realizado a comienzos del siglo XVII.

La imagen representa a Cristo aún vivo en la cruz, con una anatomía serena y de gran nobleza, alejada del dramatismo extremo para centrarse en una espiritualidad contenida y profundamente conmovedora. 

Cristo Crucificado

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano