sábado, 6 de mayo de 2023

 NEFROLOGIA

La mujer hidrópica. Gerrit Dou 


 La mujer hidrópica. Gerrit Dou. 1663. Óleo sobre tabla. 86 x 67,8 cm. Museé du Louvre. París


A través de los tiempos, los pintores han representado a los médicos en incontables ocasiones.

A veces, mediante retratos con mayor o menor presencia de símbolos de la profesión; pero también, con frecuencia, mostrando escenas en las que se ejecutan distintas actuaciones diagnósticas o terapéuticas.

En la nefrología, las primeras representaciones de escenas uroscópicas (según Amalia Pati) se encuentran en manuscritos médicos del siglo XII y en breviarios y devocionarios, e incluso en algunas catedrales europeas, como la Catedral de Ruán, o en las puertas del campanario de la Catedral de Florencia. Tampoco era raro "...ni se consideraba impropio, representar a Cristo como un uroscopista simbolizando, de este modo, sus superiores poderes curativos”.

La escena había sido muy frecuentemente representada por los pintores barrocos holandeses.

Esta pintura estaba en las colecciones del rey de Cerdeña, Charles-Emmanuel IV, que en 1798 la cedió a Bertrand Clauzel, ayudante general del Ejército de Italia, que en 1799 la ofreció al directorio de las colecciones del museo central de las artes de la República, por lo que es el primer cuadro objeto de una donación del museo del Louvre.

La obra representa una escena de género que tiene como protagonistas a una anciana enferma y un médico envueltos en la penumbra de una habitación.

La escena presenta una suntuosa cortina azul y relieves en la parte inferior, una bacía de metal (como aquélla de barbero-sangrador que don Quijote usaba a modo de yelmo), un frasco adornado con relieves, un libro abierto sobre un soporte que, por su estado, parece ser objeto de reiteradas consultas. Estos elementos pretenden exponer los conocimientos del médico.

El médico va ataviado con el traje típico de los galenos de la época y se sitúa en el centro de la composición, y parece abstraído en sus pensamientos, mientras observa, al trasluz de una ventana, una muestra de orina contenida en un frasco de vidrio, la “mátula”, de forma esférica en su parte inferior, con un cuello de grosor variable, que simulaba, en definitiva, la forma de la vejiga. 


A su derecha se encuentra la enferma, afecta de hidropesía, vestida simplemente con un camisón, que dirige su mirada hacia la luz, que entra por el cristal de la ventana. Junto a ella hay una mujer de mediana edad que sostiene una cuchara en una mano con la que intenta dar de comer a la paciente. A sus pies, una joven se encuentra de rodillas sosteniendo su mano, con un gesto de tristeza. Parece que la obra muestra la intimidad de tres generaciones de mujeres de una misma familia.


La hidropesía era una enfermedad relacionada con el exceso de fluidos en el interior del cuerpo causando debilidad de las extremidades o congestión pulmonar y cardíaca y llevó a la muerte a personajes como Heráclito, San Antonio de Padua, Nostradamus, Miguel de Cervantes y Manuel Belgrano, entre otros.

Ya en los tratados hipocráticos se hace referencia a la utilidad del examen de orina para el diagnóstico de determinadas enfermedades y adquiere mayor relevancia en la Edad Media y se sigue utilizando de manera generalizada durante el Renacimiento y el Barroco, siendo definida por el Diccionario de la Lengua Española como la "inspección visual y metódica de la orina, antiguamente usada para establecer el diagnóstico de las enfermedades internas".

Dou y otros artistas flamencos como David Teniers el Joven y Joos van Craesbeeck, crearía cuadros en los que se representa la uroscopia, lo cual nos da una idea de la frecuencia con la que la practicaban los médicos de la época

La orina se vertía en un frasco de cristal y se procedía a la observación del olor, la coloración, los sedimentos y la densidad y se probaba la muestra para determinar su acidez. Luego se comparaban los resultados con una lista general de hasta 20 gradaciones de color con sus correspondientes explicaciones y diagnóstico.

Muchos profesionales, como Thomas Brian en su panfleto “El profeta del Pis” (1637), condenaron los frecuentes abusos que originó esta práctica por parte de charlatanes y falsos médicos.

Con el avance de la medicina, a partir del siglo XVIII y, sobre todo, durante los siglos posteriores, la uroscopia dejó de tener importancia como método diagnóstico, y los pintores holandeses que la habían representado en múltiples ocasiones como símbolo por excelencia del acto médico, dejaron de pintarla, demostrando así la íntima relación entre las manifestaciones artísticas y la ciencia médica.

Dou se formó con Rembrandt durante tres años y heredó del maestro su particular uso del color y, sobre todo, el uso del claroscuro, por ello en muchas de sus obras la escena transcurre en la oscuridad, en la noche o como en este caso, con la luz ingresando a través de la ventana. Cuando Rembrandt se mudó a Ámsterdam (en 1631), se convirtió en el referente más importante de Leiden y uno de los pintores favoritos de Luis XIV.

Dou era muy meticuloso y detallista en su trabajo, hasta tal punto que según la leyenda podía pasar hasta cinco días realizando una mano. y, por eso realizaba sus propios pinceles, de acuerdo al nivel de precisión que necesitaba, y utilizaba una lupa y un espejo cóncavo y se especializó en obras de pequeño formato, con pocos personajes. 

Destacar, finalmente, la semejanza del calzado del médico y de la paciente.



Calzado del médico


Calzado de la paciente

Autor: Andrés Carranza Bencano

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