PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA
Hallux Valgus
Apolo persiguiendo a Dafne. Giovanni Battista Tiepolo.
La
historia de Apolo y Dafne procede de la mitología grecolatina y fue narrada con
especial belleza en las Metamorfosis de
Ovidio.
Apolo,
hijo de Zeus y Leto, es
el dios griego y romano de la belleza, de la música,
la poesía, la medicina y la profecía, además de estar estrechamente vinculado
al Sol. Encarnaba el ideal de perfección masculina y simbolizaba la armonía y
la luz.
Eros (Cupido) era
una divinidad traviesa asociada al deseo. Según ciertas tradiciones, nació de
la unión de Poros (el Recurso) y Penía (la Pobreza), y se vinculaba al poder
del amor en sus múltiples formas.
Dafne,
por su parte, era una ninfa hija de un dios-río, identificado en distintas
fuentes como Ladón o Peneo. Su padre deseaba verla casada para tener
descendencia, pero ella suplicó permanecer virgen, al estilo de Artemisa,
hermana gemela de Apolo. Pese a ello, su extraordinaria belleza atraía incesantemente
a pretendientes.
El conflicto se
desencadenó cuando Apolo, se burló de
Eros (Cupido) por usar arco y flechas, armas de cazadores y guerreros,
despertando la ira del pequeño dios. Este, en venganza, lanzó dos flechas
opuestas: una de oro, que encendía el amor, y otra de plomo, que lo rechazaba.
La primera alcanzó a Apolo, inflamándolo de pasión por Dafne; la segunda hirió
a la ninfa, llenándola de repulsión hacia cualquier forma de amor.
El
resultado fue una persecución desesperada, pues Apolo, consumido por el deseo,
corría tras Dafne. Cuando estaba a punto de ser alcanzada, la joven imploró
ayuda a su padre, el río Peneo (Ladón), y a su madre la diosa
Gea. En respuesta a sus súplicas, su cuerpo comenzó a transformarse: la piel se
volvió corteza, los brazos se alargaron en ramas y sus pies echaron raíces en
la tierra. Se había convertido en un laurel.
Apolo,
desconsolado, abrazó el árbol en el que su amada había quedado metamorfoseada.
Como ya no podía poseerla, le otorgó un homenaje eterno: el laurel sería desde
entonces su árbol sagrado, y con sus ramas se coronaría a héroes, poetas y
vencedores en los Juegos Olímpicos, símbolo imperecedero de gloria y victoria.
En cuanto al
cuadro que ilustra este mito, su estilo lo vincula a los frescos realizados por
el artista en la Villa Valmarana, en Vicenza, hacia 1757. Formaba pareja con
otra obra titulada Venus y Vulcano y pasó por diversas colecciones
privadas, entre ellas la de Friedrich Jakob Gsell en Viena, hasta llegar
finalmente al museo de Washington desde la colección de Samuel Henry Kress.
La composición
se organiza mediante una fuerte diagonal que divide la escena. A la derecha
aparece Apolo, coronado de laurel, y a la vez caracterizado por una aureola, símbolo del Sol
que él representa, resaltada por el tono amarillo del manto que le envuelve. Porta
el carcaj (recipiente alargado, a menudo cilíndrico, que se usa
para transportar flechas y que puede llevarse colgado del hombro, la cintura o
la espalda) y tiende el brazo hacia Dafne, en pleno proceso de
transformación en árbol.
Detalle de Apolo
A la
izquierda de esa línea imaginaria se
agrupan otras figuras: un niño desnudo y alado
que representa a Eros, un anciano de barba espesa y gesto severo (símbolo del
dios fluvial Peneo), y la propia Dafne, semidesnuda, que se
apoya en su padre mientras su túnica se desliza y su pierna se convierte ya en
tronco.
El pequeño Eros-Cupido,
que ha provocado el drama, se oculta tras el manto de Dafne para librarse de la
cólera de Apolo.
Detalle de Cupido
El anciano está agachado y gira la cabeza, está
junto a un remo y sujeto a una gran tinaja de la que brota agua como símbolos
de que es un dios fluvial.
Detalle de Peneo
Dafne
se echa hacia atrás, se apoya en su padre mientras su túnica se desliza y su
pierna se convierte ya en tronco bien prendido
en la tierra y sus manos son las ramas incipientes del laurel.
Detalle de Dafne
Por lo
tanto, la historia de Apolo y Daphne es interpretada por el artista como una
especie de escena divertida en el espíritu de Bush o Fragonard, donde los
héroes descuidados están ocupados con juegos y entretenimiento.
Detalle del pie del dios Peneo
Destaca
en primer plano el pie de Peneo con una clara deformidad en Hallux Valgus
(Juanete),
Por Andrés Carranza Bencano
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