PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA
Pie griego
San Antonio de Padua y el Niño. Bartolomé Esteban Murillo.
San Antonio de Padua y el Niño. Murillo,
Bartolomé Esteban. Hacia 1668-1669. Óleo sobre lienzo. 283 x 188 cm. Museo de
Bellas Artes de Sevilla. Sala V. Desamortización del convento de los Capuchinos
Para
ocupar uno de los altares laterales de la nave del evangelio, al lado izquierdo
de la pintura de la Anunciación, junto al presbiterio, pintó Murillo, entre los
años 1668 y 1669, este San Antonio de Padua y el Niño.
San
Antonio (ver) representa el
ideal de espiritualidad popular propugnado por los primeros franciscanos, y por
ello los capuchinos, surgidos de la necesidad de volver a la forma de vida
original de la orden, lo incluyen en el programa iconográfico contratado al
pintor.
A pesar
de las numerosas veces -en torno a una decena- que el pintor representa al
fraile franciscano a lo largo de su dilatada carrera, la sencillez con la que aborda
esta composición la convierte, de entre las conocidas hoy, en una de las más
conmovedoras.
Desde la
Vita prima o Assidua, primer testimonio conocido sobre su vida, hasta el Liber
miraculorum Sancti Antonii, son muchas las fuentes textuales que van
acrecentando su devoción y configurando, por extensión, su iconografía para el
arte.
La obra
se distribuye en un plano superior de gloria con diferentes angelitos y un
plano inferior con el santo y el Niño Jesús.
Plano superior de
gloria
El
milagro de la aparición del Niño Jesús a san Antonio, una sacra conversación,
tiene origen en el citado Liber miraculorum Sancti Antonii. Este episodio, que
otorga al santo el matiz de protector de la infancia, es el más usual de toda
la iconografía antoniana y también el predilecto de Murillo, que lo trata con
especial mimo por su natural tendencia a representar el mundo infantil.
En la
tela de Capuchinos, san Antonio, muy joven y con la barba capuchina -a diferencia
de las otras representaciones murillescas del santo-, aparece arrodillado en un
suelo rocoso, rodeando con su brazo izquierdo al Niño, que está sentado en un
libro abierto. Jesús, que ha descendido de un rompimiento de gloria donde
revolotean ángeles, y del que emana un haz de luz que ilumina la escena, alza
el brazo derecho para señalarle al santo los dones celestiales que la entrega a
Dios le hará gozar.
Detalle
Hacen
reconocible a san Antonio de Padua varios atributos: la presencia del libro, el
hábito marrón de la orden franciscana, ceñido a la cintura con el cíngulo de
tres nudos simbolizando los votos de castidad, pobreza y obediencia, con el
capucho piramidal del hábito primitivo que la rama de los capuchinos adopta, y las
azucenas que sostiene con su mano derecha, a manera de pluma de escritura, como
las porta en la misma serie el ángel de la Anunciación (Web
Oficial del Museo de Bellas Artes).
Finalmente destaca la posición
de flexión de rodilla y de hiperextensión del primer dedo en un pie con la
morfología del ante pie que corresponde claramente a un tipo de pie griego con
el primer dedo más corto que el segundo.
Se conoce como griego debido a que en la mitología
griega está asociado a las diosas y sus poderes.
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