lunes, 8 de agosto de 2022

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie paralítico

San Pedro curando a los enfermos con su sombra. Mosaccio

 San Pedro curando a los enfermos con su sombra. Mosaccio.1425-1428. Fresco. 230 × 162 cm. Santa María del Carmine, Florencia.

Felice Brancacci, llevaría a cabo el propósito de la decoración de una capilla que estaría bajo el patronazgo de la familia. El tema elegido serían diferentes episodios de la vida de San Pedro, con el objetivo de realzar el importante papel que desempeñaban, tanto el Papa como la Iglesia, en la sociedad de la época.

En un principio la decoración de la capilla fue encargada a Tommaso di Cristoforo Fini, Masolino, pero, requerido para trabajar en Hungría, abandonó el proyecto en favor de su amigo Mosaccio, cuyo verdadero nombre era Tommaso di ser Giovanni de Mone Cassai, y el apodo de Masaccio se debe a su aspecto desaseado y tosco, ya que este término vendría a significar algo así como rudeza.

Mosaccio es considerado uno de los máximos representantes del primer Renacimiento florentino. Fue el primero en introducir la perspectiva en sus composiciones. La proporción de los volúmenes y sus figuras, aunque austeras y recias en cuanto expresividad, están dotadas de un enfoque psicológico no conocido anteriormente. El idealismo gótico queda atrás para dar paso al humanismo renacentista.

Este fresco,  situado en la pared frontal del compartimento del lateral izquierdo de la capilla Brancacci, retrata una escena de la vida de San Pedro, sacada de los Hechos de los Apóstoles (V, 12–14), según el cual San Pedro curaba a los lisiados y tullidos con su sombra: “Se agregaban al Señor cada día más creyentes, muchedumbres de hombres y mujeres, hasta el punto de sacar a las calles los enfermos y ponerlos en lechos y camillas, para que, llegando Pedro, siquiera su sombra los cubriese; y la muchedumbre concurría de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados por los espíritus impuros, y todos eran curados (Hechos, 5; 14-16)”.

Aunque el relato es de origen bíblico, la escena se desarrolla en una calle florentina, ubicada según los especialistas en la zona de San Felice in Piazza, debido a las balconadas típicas de los edificios medievales y la iglesia y el campanile que encontramos al fondo. Sin embargo, el paramento almohadillado del palacio del primer plano recuerda al Palazzo Pitti realizado por Brunelleschi.

En el cuadro se puede identificar a personas que conocía Masaccio, así, el tipo del turbante rojo, ha sido reconocido como Masolino, san Juan podría ser su hermano Giovanni; el hombre de barbas podía ser Donatello.

San Pedro, seguido por san Juan, camina por la calle, con indiferencia, bien por humildad o consiente de su capacidad milagrosa. Tiene los pies levantados y el izquierdo está en fase de separación del suelo, dando la sensación de movimiento. Al pasar, su sombra va curando a los enfermos, dos de ellos ya están sanos y se representan de pie con expresión de agradecimiento (uno tenía un palo, el otro el tobillo vendado), otro se está levantando y un cuarto, todavía está sentado en el suelo, se muestra en la parte inferior del fresco, junto a San Pedro, con la mirada fija en el santo esperando la deseada curación. 

 


Las extremas delgadeces de sus piernas hacen pensar en la poliomielitis. Antiguamente la alternativa de vida que se les presentaba a los poliomielíticos, al igual que al resto de minusválidos, era el vivir de la caridad. En este sentido el fresco es un documento que no sólo nos ofrece una imagen de la realidad de la época, sino también los diferentes artilugios mecánicos que utilizaban estas personas para sus desplazamientos, como los trípodes que sujeta el enfermo y que constituye un elemento de la ortopedia popular de aquel momento. 

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