lunes, 1 de enero de 2024

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie griego

La Última Cena. Juan de Juanes.

Pintado para el banco del retablo mayor de San Esteban, de Valencia, junto a las pinturas sobre la vida de san Esteban.

Siguiendo la iconografía tradicional en la Península, el pintor valenciano centró la escena en torno a Jesús, cuyo rostro denota placidez, dulzura y bondad mientras que su mano se apoya en el pecho como signo de interioridad, reafirmada por el manto rojo. No necesita corona visible ni nombre que lo identifique

Recoge el momento en que consagra la Sagrada Hostia de forma redonda, blanca y plana, no como un trozo del pan de la cena. A ella se dirigen las miradas y la expresividad de los Apóstoles.

Detalle de Jesús con la Hostia

En el centro de la mesa aparece el Cáliz, que es una exacta reproducción del que se guarda en la catedral de Valencia, considerado el auténtico vaso (Santo Grial) utilizado por Jesucristo en la Ultima Cena. Con esta pintura el autor apoya la fe del pueblo, en cuanto a la veracidad de la reliquia que se guarda y venera en el templo catedralicio. 

Detalle del Cáliz

Casi todos los objetos materiales del cuadro son anacrónicos (la estancia, las mesa, las vasijas, el pan consagrado, la cubertería) con la clara intención de mostrar la intemporalidad de la escena, pues la “Última Cena” se hallará siempre por encima del tiempo.

Sorprende el gran tamaño de la bandeja de cobre, pero junto a los cinco panes simboliza la multiplicación de los panes y los peces, enviando el mensaje de la Universalidad del don de la Eucaristía:” Comieron y se saciaron todos”.  

Detalle de la bandeja y los panes

La jarra y la jofaina del primer término aluden al Lavatorio de los pies, previo a la Cena, porque la condición de la Eucaristía es la humilde servidumbre hacia los hermanos, el hecho de agacharse ante ellos para limpiar y aliviar el polvo y el cansancio del camino.

Detalle de la jarra y la jofaina

Jesús y los doce discípulos se disponen en torno a una gran mesa, sentados o de pie, pero situándose en el mismo lado de dicha mesa, concentrados todos en los gestos del Maestro que alza una hostia blanquísima.

Los rostros y los gestos de los discípulos muestran admiración, sorpresa, devoción, adoración, particularmente Pedro y Juan, el lado de Jesús, que imitan el gesto de interioridad del Maestro llevando sus manos cruzadas sobre el pecho.  Solo Judas parece echarse hacia atrás.

Detalle de la mitas izquierda de la escena
Detalle dela mitad derecha de la escena

Todos los Apóstoles llevan nimbo con su nombre excepto Judas Iscariote, aunque su nombre se escribe dolosamente sólo en el banco que ocupa. Tiene la barba y el cabello rojos, según la tradición, viste de amarillo (color simbólico de la envidia), y oculta a sus compañeros la bolsa del dinero.

Detalle de Judas Iscariote

Finalmente, destacamos la morfología de pie griego con que se representa a Jesús.  Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar. Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderes.

Detalle de los pies de Jesús

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

LA ULTIMA CENA

La Última Cena. Juan de Juanes

La ultima cena. Juanes, Juan de. 1555-1562. Óleo sobre tabla. 116 x 191 cm. Museo del Prado. Sala 051

Pintado para el banco del retablo mayor de San Esteban, de Valencia, junto a las pinturas sobre la vida de san Esteban.

Siguiendo la iconografía tradicional en la Península, el pintor valenciano centró la escena en torno a Jesús, cuyo rostro denota placidez, dulzura y bondad mientras que su mano se apoya en el pecho como signo de interioridad, reafirmada por el manto rojo. No necesita corona visible ni nombre que lo identifique

Recoge el momento en que consagra la Sagrada Hostia de forma redonda, blanca y plana, no como un trozo del pan de la cena. A ella se dirigen las miradas y la expresividad de los Apóstoles.

Detalle de Jesús con la Hostia

En el centro de la mesa aparece el Cáliz, que es una exacta reproducción del que se guarda en la catedral de Valencia, considerado el auténtico vaso (Santo Grial) utilizado por Jesucristo en la Ultima Cena (ver). Con esta pintura el autor apoya la fe del pueblo, en cuanto a la veracidad de la reliquia que se guarda y venera en el templo catedralicio. 

Detalle del Cáliz

Casi todos los objetos materiales del cuadro son anacrónicos (la estancia, las mesa, las vasijas, el pan consagrado, la cubertería) con la clara intención de mostrar la intemporalidad de la escena, pues la “Última Cena” se hallará siempre por encima del tiempo.

Sorprende el gran tamaño de la bandeja de cobre, pero junto a los cinco panes simboliza la multiplicación de los panes y los peces, enviando el mensaje de la Universalidad del don de la Eucaristía:” Comieron y se saciaron todos”.  

Detalle de la bandeja y los panes

La jarra y la jofaina del primer término aluden al "Lavatorio de los pies", previo a la Cena, porque la condición de la Eucaristía es la humilde servidumbre hacia los hermanos, el hecho de agacharse ante ellos para limpiar y aliviar el polvo y el cansancio del camino.

Detalle de la jarra y la jofaina

Jesús y los doce discípulos se disponen en torno a una gran mesa, sentados o de pie, pero situándose en el mismo lado de dicha mesa, concentrados todos en los gestos del Maestro que alza una hostia blanquísima.

Los rostros y los gestos de los discípulos muestran admiración, sorpresa, devoción, adoración, particularmente Pedro y Juan, el lado de Jesús, que imitan el gesto de interioridad del Maestro llevando sus manos cruzadas sobre el pecho.  Solo Judas parece echarse hacia atrás.

Detalle de la mitas izquierda de la escena
Detalle dela mitad derecha de la escena

Todos los Apóstoles llevan nimbo con su nombre excepto Judas Iscariote, aunque su nombre se escribe dolosamente sólo en el banco que ocupa. Tiene la barba y el cabello rojos, según la tradición, viste de amarillo (color simbólico de la envidia), y oculta a sus compañeros la bolsa del dinero.

Detalle de Judas Iscariote

Finalmente, destacamos la morfología de pie griego con que se representa a Jesús.  Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar. Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderes.

Detalle de los pies de Jesús

domingo, 31 de diciembre de 2023

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA 

El Cáliz de Valencia (Santo Grial).

El Santo Cáliz de la catedral de Valencia se custodia en la Capilla de su nombre en la Catedral de santa María de Valencia y es identificado como el Santo Grial.  Según la tradición, fue empleada por Jesús de Nazaret para instituir la Eucaristía en la última cena con los apóstoles.

Exterior de la Catedral de Valencia

Interior de la catedral de Valencia desde los pies de la nave central

Frontal de la "Capilla del Cáliz"

Altar del Cáliz

Detalle del Cáliz

El cáliz consta de una copa superior tallada en piedra de ágata, que muestra vetas de colores cálidos cuando refracta la luz. Los arqueólogos consideran que es de origen oriental y de los años 100 a 50 antes de Cristo.

Se apoya en un pie con asas que habría sido añadido posteriormente, en la etapa medieval. Este consta de una columna central hexagonal con una tuerca redonda al medio y terminada en dos pequeños platos, uno donde se apoya la copa superior y otro en la parte inferior que sostiene el pie. Las asas tienen forma de serpiente, con sección también hexagonal. La base, de forma elíptica, es de calcedonia y contiene 28 pequeñas perlas, dos rubíes y dos esmeraldas, todo ello guarnecido en oro.

Su tamaño es de 17 cm de altura por 9 cm de anchura en la copa y 14,5 x 9,7 cm en la base.

En el pie hay una inscripción en árabe cúfico que reza “ALLAH JOSUA” (Jesús Dios”).

Este cáliz es el representado por el pintor valenciano Juan de Juanes en su cuadro de “La Santa Cena” de 1560, y en él se representa la copa con el pie con asas, con lo cual se manifiesta que ya tenía esas partes, en esas fechas. 


Hay muy pocos indicios del recorrido de la sagrada copa desde Jerusalén hasta Roma, pero la tradición cristiana cuenta, que, tras la última cena en Jerusalén, el Santo Grial fue guardado y utilizado por los apóstoles. En manos de San Pedro pasaría a la ciudad de Antioquía y posteriormente a Roma con el objetivo de ser utilizada por los primeros papas en las celebraciones eucarísticas.

En el año 258, el papa Sixto II, para protegerlo de la persecución del emperador Valeriano, se lo entregó a su diacono San Lorenzo.

En la Biblioteca Nacional de Madrid, se conserva un manuscrito del Siglo XVII titulado “Vida y martirio del glorioso español San Laurencio”, obra de Lorenzo Mateu y Sanz , y traducción de otro manuscrito original del siglo VI, obra del abad Donato, en el que se narra la historia de San Lorenzo y cómo este, poco antes de su propio martirio, confió a su compatriota legionario Precelio “algunas memorables reliquias, de forma que pudiera enviarlas a Hispania y entre ellas estaba la copa en la que Cristo consagró su sangre la noche de la Última Cena”.

Así, San Lorenzo envió la reliquia a Huesca, donde vivía su familia, cerca de la actual ermita de la Virgen de Loreto.

La Ermita de Loreto

Durante la invasión musulmana, a partir del año 713, el cáliz fue ocultado en la región del Pirineo, pasando por la cueva de Yesa, san Pedro de Siresa, Santa María de Sasabe (actualmente san Adrián de Sásabe) San Pedro de la Sede Real de Bailio, la catedral de Jaca y finalmente acabó en el siglo XI en el monasterio de san Juan de la Peña (Huesca), donde un documento del año 1071 menciona un precioso cáliz de piedra: “Calis lapsis exilis Domini. Igualmente, el documento "Vida de de S. Lorenzo", escrito por Carreras Ramírez, Canon de Zaragoza, el 14 de diciembre de 1134, referencia la presencia del Santo Cáliz en el monasterio de San Juan del Peña al escribir (página 109): "En un arca de marfil está el Cáliz en que Cristo N. Señor consagró su sangre, el cual envió S. Laurenzo a su patria, Huesca". 

Monasterio de san Juan de la Peña (Huesca)

La reliquia fue entregada en el año 1399 al Rey de Aragón, Martín I el Humano que lo tuvo en el Palacio Real de la Aljafería de Zaragoza y luego hasta su muerte, en el Real de Barcelona en 1410. 

Palacio Real de la Aljafería de Zaragoza

Hacia 1424, el segundo sucesor de Don Martin, el Rey Alfonso V el Magnánimo, llevo el relicario al palacio de Valencia.

La conquista del reino de Nápoles le supuso a este rey contraer una gran deuda con la jerarquía eclesiástica y para condonar dicha deuda, el Santo Cáliz fue entregado a la iglesia en 1437.

El 3 de abril de 1744, durante el servicio de Semana Santa, el cáliz escapó de las manos del canónigo Vicente Frígola y Brizuela   y cayó, partiéndose en dos. El maestro platero Luis Vicent efectuó una reparación, en presencia del notario Juan Claver, y solo se observan dos pequeñas grietas. La impresión del accidente fue tal que el canónigo Frígola enfermó y murió días después.

Fue conservado y venerado durante siglos entre las reliquias de la Catedral y hasta el siglo XVIII se utilizó para contener la forma sagrada en el “monumento del Jueves Santo”.

En el año 1916 fue finalmente instalado en la antigua Sala Capitular, habilitada como Capilla del Santo Cáliz, a los pies de la nave de la epístola.

Desde entonces, solo en dos ocasiones ha abandonado la catedral de Valencia. Durante la Guerra de la Independencia (1809-1813) fue trasladado a Ibiza para salvaguardarlo de las tropas napoleónicas y posteriormente durante la Guerra Civil Española fue ocultado en el municipio de Carlet.

Muro en la Casa del Carlet donde el Cáliz permaneció entre 1937 y 1939

Es difícil de asegurar, pero es completamente posible que este vaso sea el “Santo Cáliz”, pues es una auténtica copa judía de bendición del siglo I, y como tal ha sido aceptada por la Iglesia. El Beato Juan XXIII concedió indulgencia plenaria en el día de su fiesta anual. El Papa Juan Pablo II celebró la Eucaristía con el Santo Cáliz durante su visita a Valencia el 8 de noviembre de 1982. Su Santidad Benedicto XVI celebró la Eucaristía con motivo del V Encuentro Mundial de las Familias, el 8 de Julio de 2006. Finalmente, el Papa Francisco concedió la celebración de un Año Jubilar Eucarístico en honor del Santo Cáliz, cada cinco años a partir de 2015.

Real Colegiata de san Isidoro de León

A través de dos documentos hallados en la biblioteca de Al-Azhar en El Cairo, los investigadores defienden que en el siglo XI, Egipto atravesaba una gran hambruna motivada por una sequía, ante lo cual el califa Al Mutansir pidió ayuda al pueblo musulmán. El Emir de Denia, un pequeño taifa de la península, responderá enviando barcos con alimentos.

Como agradecimiento el Califa egipcio regala al emir de Denia diversos presentes entre los cuales se encontraban los cuencos de onix que componen un cáliz. Durante el viaje, a uno de los cuencos le fue arrancada una esquirla con una gummia, pequeño cuchillo curvo de tipología árabe, cuyo corte se puede apreciar en el cuenco de la parte superior.

El reino de León se encontraba gobernado por Fernando I el Grande, uno de los reyes más poderosos en la cristiandad, que se encontraba atacando Valencia, ante lo cual el Emir de Denia le regalará al rey leonés los cuencos que forman el cáliz a fin de gozar de su favor.

Al morir Fernando I decidió dividir su reino entre sus hijos, entregando León a Alfonso, Castilla a Sancho, Galicia a García, Toro a Elvira y haciendo a Urraca señora de Zamora.

Doña Urraca era la hija primogénita y por tanto era la dómina del Infantado de León, una institución jurídica por la que le competía el patronato y las rentas de todos los monasterios pertenecientes al patrimonio regio.  Y donó sus joyas para decorar los cuencos de Fernando I para darle forma de Cáliz. 

En la parte superior se introduce un cuenco áureo con decoración al exterior a base de cabujones de perlas, zafiros, esmeraldas, aljofares y un camafeo de pasta vítrea de estética romana entre otras.

Ambos cuencos de ónix se unen por un grueso nudo de oro de gran calidad y ocho tirantes. El nudo, organiza su decoración a base de cuatro placas romboidales con cruces flordelisadas de esmaltes de color verde, completándose con cabujones de piedras preciosas y las filigranas de caracolillos y tallos. En la base de este nudo, Urraca nos dejó constancia de que ella fue la donante, con una inscripción de filigrana de oro que reza: IN NOMINE DOMINI URRACA FREDINANDI, (en nombre del Señor, Urraca hija de Fernando).

El pie del cáliz está decorado con arquillos de medio punto y cordoncillos de oro.

domingo, 24 de diciembre de 2023

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. María Reparadora. Iglesia Ucraniana Greco-Católica. Templo de San Demetrio.

Pequeño crucificado en una gran cruz en el vestíbulo de acceso al templo

Detalle de la cara del crucificado

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Nuestro Padre Jesús ante Anás. Iglesia de san Lorenzo.

Nuestro Padre Jesús ante Anás

En la capilla de la Hermandad del Duce Nombre, en la Iglesia de San Lorenzo (ver), En una hornacina del muro de la derecha, mirando de frente, en una hornacina, está colocada la escultura de Nuestro Padre Jesús ante Anás, de madera de cedro policromada para vestir, de 184 centímetros de altura, que fue labrada por Castillo Lastrucci en 1.923, siendo la primera obra procesional y sacra salida de las manos de este autor. Está firmado y fechado en un hueco que presenta en el torso. 


Detalle del rosto de Jesús



Detalle los pies desnudos de Jesús

Castillo Lastrucci talló, también, las demás figuras del misterio que representa el pasaje evangélico de San Juan en el que Jesucristo es presentado ante Anás. En la escena aparece el judío Malco en actitud de abofetear a Jesús, bajo la mirada de José de Arimatea y Anás, y en presencia de un soldado romano y otro judío burlándose de la escena.  Se da la circunstancia de que es la única imagen de Jesús en la Semana Santa de Sevilla que da la espalda al público, ya que el Señor mira de frente a Anás.

Paso de Jesús ante Anás. Viernes Santo 19481


En la Iglesia del Beaterio de la Santísima Trinidad  se conserva la imagen de Jesús ante Anás, antigua titular de la Hermandad de la Bófeta. Valiosa escultura anónima del siglo XVII. 

La obra muestra las características propias de la escultura barroca sevillana, con un marcado naturalismo, una profunda carga emocional y una cuidada atención a los detalles anatómicos y expresivos, elementos destinados a acercar al fiel al sufrimiento de Cristo.

Jesús ante Anás

Detalle de Jesús ante Anás


Por Andrés Carranza Bencano

domingo, 17 de diciembre de 2023

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

SABANA SANTA

Resumen.

El Santo Papa Juan Pablo II consideró que la Síndone de Turín es “la reliquia más importante de la cristiandad”, pero considerada en determinadas ocasiones como “el quinto evangelio” sigue siendo un enigma y un misterio.

La Síndone es un lienzo de lino de 1.400 gramos y de aproximadamente 4,4 m de largo y 1,1 m de ancho, porque el tamaño ha podido variar a lo largo de los siglos debido a las repetidas exposiciones y las operaciones de enrollado, despliegue, tensiones y estiramientos a que ha sido sometida. 

Se puede poner en relación con números enteros expresados en cúbitos sirios, una unidad de medida de longitud usada en el antiguo Israel. 


Los tejidos de lino conservan las señales de los dobleces a los que han estado sometidos, es por ello que, observada con luz rosa, muestra claramente que estuvo doblada de diferentes formas, en dos, cuatro, ocho y doce dobleces (Tetradiplon o doblado cuatro veces).

El lino es un tejido conocido por el hombre desde la más remota antigüedad, pues existen pruebas de su uso antes del año 5000 a.C. 

El tipo de lino empleado para la Síndone (Linum usitatissimum, Linneo) procede de una planta que crece en Palestina y Oriente Medio. Las fibrillas que lo componen tiene 150 micras de diámetro.

Por lo que se refiere a la manufactura, se hiló con la torcedura “Z”, difundida en el área sirio-palestina en el siglo I d.C.


La trama del tejido en “espina de pescado”, de origen mesopotámico o sirio, orienta a que fuera elaborada manualmente en un telar de pedal rudimentario de origen egipcio, pues presenta saltos y errores en su composición.

Arriba: tejido original de la Síndone. Medio: esquema de espiga en forma de “cola de pescado”. Abajo: esquema aumentado de la espiga

Se ha podido comprobar que no existen trazas de fibras de origen animal, respetando la ley mosaica que obligaba a tener separada la lana del lino (Dt 22:11).

Según los estudios de Pier Luigi Baima Bollone, profesor de Medicina de la Universidad de Turín se encontraron en el tejido de lino algunas fibrillas de algodón (Gossypium herbaceum), de su variedad de Oriente Medio, probablemente debido a restos que quedaron en la máquina de tejer por haber tejido previamente algodón. Pero, como hemos comentado, en la sábana no hay lana y en aquella época los telares utilizados para el lino y el algodón, también servían para la lana, excepto en Judea por la ley mosaica.

También aparece esporádicamente otras fibras procedentes de los hilos empleados en las costuras, zurcidos y remiendos que se hicieron para reparar las quemaduras sufridas en el incendio de 1532.

Ray Rogers (especialista en Sindologia) observó que el lino de la sabana fue teñido para blanquearlo después de ser tejido, como era habitual en aquella época, método que dejó de utilizarse en el siglo VIII, pues desde entonces el blanqueamiento se efectuaba antes de ser tejido.

En los hallazgos de tejidos judíos en Masada, Israel, está documentada una tipología especial de ribete en el período comprendido entre el 40 a.C. y la caída de Masada en el 74 d.C. En la Sábana Santa también hay un cosido longitudinal, idéntico al encontrado en fragmentos de tejido procedentes de los citados hallazgos de Masada.

Así pues, la técnica de fabricación y la tipología del tejido dan como indicio una datación coherente con la época de Cristo.

Igualmente, la presencia de determinadas flores en la Síndone, permite a un botánico aseverar que el único lugar del mundo en el que un cortejo fúnebre podría llevar flores frescas de estas especies y depositarlas sobre el cuerpo de un hombre recién amortajado es el área comprendida entre las ciudades de Jerusalén y Hebrón.

Además de indicadores geográficos, algunas de las flores identificadas por Danin serían también indicadores temporales, pues según el calendario botánico, marzo y abril son los meses en que florecen las ocho especies vegetales identificadas en la Sábana, lo que aumenta bastante la probabilidad de que el amortajamiento, al igual que explican los Evangelios, tuviera lugar precisamente en torno a ese momento del año.

El estudio palinológico de la Síndone indica, igualmente, un ritual funerario según los usos de hace 2000 años en Asia Menor y es coherente con el viaje realizado desde Jerusalén a Turín (ver).

Los aceites y ungüentos (aceite de Helichrysum, bálsamos y ungüentos de Láudano, Cistus, Lentisco, Terebinto y Gálbano aromático) contenidos en la Sabana han hecho que la tela amarillee, porque son sustancias que se oxidan al entrar en contacto con el aire, pero han contribuido a la preservación de la tela al proteger el lino como repelente de insectos y hongos, aunque curiosamente este tono amarillento del lino solo afecta a un estrato extremadamente superficial del tejido.  

El análisis con Carbono 14 realizada en 1988, con un pequeño fragmento, determinó que la Sábana Santa data de la Edad Media, entre 1260 y 1390 (±10 años), pero esta datación ha sido ampliamente discutida científicamente tanto por el material como por el método empleado.

El tejido tiene la impronta de un cuerpo humano en una sola cara de la Sabana. Se trata de un hombre en su cara anterior y posterior, de tal modo que las dos imágenes están unidas a la altura de la cabeza con un pequeño espacio entre ambas.

Se trata de un hombre de 1,75 a 1,80 metros de alto, de complexión atlética, delgado, pelo largo, bigote y barba, rostro fino y largado, frente alta, cejas bien formadas, nariz larga y labios carnosos. 

Carlton Coon, acreditado etnólogo, sugiere que “el hombre de la sábana presenta características físicas que lo califican como judío o árabe”

Muestra claramente los signos de un hombre muerto que ha sido flagelado, coronado de espinas, atravesado su costado y crucificado, en concordancia total con la descripción evangélica de la Pasión de Jesús.

La imagen tiene unas características muy especiales:

La imagen es muy superficial, pues un hilo de lino está formado por ciento cincuenta o doscientas fibras y la imagen sólo afecta profundamente a las dos o tres primeras fibras.

La imagen tiene estabilidad hidrológica pues el lienzo quedó empapado en agua en el incendio de 1532 y la imagen no se borró.

Posee estabilidad química ya que no puede decolorarse, disolverse o alterarse con los reactivos químicos conocidos.

Según la científica Manuela Corsini, la imagen es indeleble, porque el color ha resistido dos milenios.

Es extraordinariamente detallada, pues en las huellas de los azotes, se pueden distinguir arañazos diminutos.

La intensidad de la imagen varía en función de la distancia lienzo-cuerpo, lo que permite una reconstrucción tridimensional, imposible de conseguir con ninguna técnica fotográfica o pictórica.

Como consecuencia de estas características, el problema de cómo se produjo la imagen o de lo que la produjo, sigue siendo un “misterio”, pues la imagen del cuerpo está impresa de manera científicamente inexplicable y las técnicas actuales más sofisticadas no permiten construir detalladamente una imagen similar a la de la Síndone.

Se puede establecer con seguridad que la imagen no está pintada, pues no existe ningún pigmento orgánico o inorgánico en la tela, y tampoco ha sido conseguida por quemadura, pues es imposible conseguir una imagen con las mismas características químicas y físicas usando, por ejemplo, un bajorrelieve calentado.

Diferentes equipos científicos han aportado diferentes teorías:

Las hipótesis basadas en la difusión de gases del cadáver al lienzo no pueden explicar el detalle, y un contacto exacto no es compatible con la tridimensionalidad ni con la ausencia de distorsiones anatómicas.

El doctor Jackson, sugiere una “radiación” de luz ultravioleta de una longitud de onda que es especialmente absorbida por el aire, permitiendo su disminución de intensidad con la distancia.

Los doctores Fanti y Whanger han sugerido una "descarga de corona", que es un fenómeno eléctrico que se produce por la ionización del gas que rodea a un conductor cargado (electricidad estática) y que ocurre espontáneamente en las líneas de alta tensión y se manifiesta en forma de halo luminoso. Pero, no se presenta una razón convincente de que haya los voltajes muy elevados requeridos para tal descarga, ni de que ésta ocurra solamente en trayectorias verticales (no hay imagen lateral).

Otros autores sugieren la existencia de un “rayo instantáneo que duró una millonésima de segundo y con una temperatura de algunos millones de grados, que cayó en el momento de la resurrección”.

También se ha propuesto que la plasmación venía como consecuencia de “la acción de la energía sobre la tela, con motivo del terremoto que hubo después de la muerte de Jesús”.

Pero sin existir una hipótesis científica concluyente podemos establecer que sigue siendo un gran misterio.