CALZADO
Los Segadores. Léon-Augustin Lhermitte.
Los
segadores. Léon-Augustin Lhermitte. 1887. Óleo sobre lienzo. 216 × 264 cm. Van
Gogh Museum. Ámsterdam
Lhermitte
presenta una escena de trabajo campesino desarrollada en un paisaje abierto de
la campiña francesa. El horizonte bajo permite que el campo ocupe prácticamente
toda la superficie del cuadro y sitúa a los personajes en contacto directo con
la tierra.
En primer
plano aparece un campesino sentado en el suelo que trabaja sobre una gran
guadaña. Su cuerpo inclinado, los brazos tensos y la concentración de su rostro
hacen visible el esfuerzo físico del trabajo. La herramienta se convierte en
uno de los elementos fundamentales de la composición.
Detalle del campesino
sentado en el suelo
Detrás de él
se encuentran otros tres personajes. Una mujer permanece sentada o recostada
sobre el terreno, mientras un hombre, sentado junto a ella, parece descansar.
Más arriba, una muchacha sostiene varias herramientas agrícolas. La escena no
representa, por tanto, el instante culminante de la cosecha, sino una pausa
dentro de una jornada de trabajo.
Detalle del grupo de
tres personajes
Esta
circunstancia es importante: Lhermitte no presenta a los campesinos como
figuras heroicas aisladas, sino como una pequeña comunidad familiar o laboral
en la que cada individuo participa de las tareas del campo.
El paisaje
está tratado con una gama de verdes, pardos, ocres y grises, muy diferente del
colorido intenso que Van Gogh utilizaría en sus campos de trigo. La pincelada
de Lhermitte mantiene una considerable precisión descriptiva, especialmente en
las figuras, las herramientas, la ropa y la vegetación.
Detalle de la
guadaña
La guadaña constituye uno de los
elementos simbólicos más importantes de la composición. Es, en primer lugar,
una herramienta agrícola perfectamente realista. Pero su presencia introduce
también una dimensión temporal: la guadaña sirve para cortar la hierba y
preparar el heno, es decir, para transformar la vegetación natural en un
producto necesario para la subsistencia del mundo rural.
Lhermitte
convierte así una herramienta cotidiana en un elemento que resume el ciclo
agrícola: crecimiento de la vegetación, siega, recolección, almacenamiento y
utilización.
La reparación
o afilado de la guadaña resulta especialmente significativa porque nos muestra
que incluso la herramienta del trabajo necesita mantenimiento. El cuadro no se
limita a representar el resultado de la actividad agrícola, sino también sus
gestos, instrumentos y momentos intermedios.
Un estudio
contemporáneo de la obra señala precisamente que el campesino está golpeando la
hoja de la guadaña con un martillo para afilarla o repararla.
Detalle del calzado
El calzado forma parte de la
caracterización social de los personajes y de la voluntad naturalista de
Lhermitte. Estamos ante trabajadores rurales franceses de finales del siglo
XIX, vestidos y equipados de acuerdo con su actividad y condición. El pintor
presta atención a las prendas, los sombreros, las herramientas y también a los
pies y al calzado, igual que presta atención al suelo embarrado y a la
vegetación.
Por ello, los
zapatos representan simbólicamente “la pobreza” o “la dureza del trabajo” sin
una fuente específica que lo avale, pero contribuyen a situar a los personajes
dentro del mundo campesino que Lhermitte quiso representar.
Por Andrés Carranza Bencano
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