MUERTE EN LA PINTURA
Campo de trigo con segador. Vincent van Gogh.
Van Gogh pintó este paisaje durante su
estancia voluntaria en el hospital psiquiátrico de Saint-Paul-de-Mausole, en
Saint-Rémy-de-Provence. Desde las dependencias del centro podía contemplar un
campo de trigo situado más allá de los muros, con las montañas de las Alpilles
al fondo. Este motivo se convirtió en uno de los grandes temas de su producción
de 1889-1890 y lo representó en numerosas ocasiones, cambiando las condiciones
atmosféricas, la estación y el estado de la cosecha.
En el cuadro, el campo ocupa
prácticamente toda la superficie pictórica. El trigo aparece convertido en una
inmensa masa de amarillos, ocres y dorados, construida mediante pinceladas
curvas y muy cargadas de pintura. En medio de esa extensión aparece el segador,
reducido casi a unas pocas manchas azuladas y verdosas. Su figura parece
fundirse con el propio trigo.
Al fondo, Van Gogh introduce una franja
horizontal de tonalidades azuladas y violáceas y, sobre ella, las montañas de
las Alpilles. El cielo, de un verde amarillento, está dominado por el disco
solar. La combinación de amarillos y azules es característica del lenguaje
cromático que desarrolló durante su estancia en Provenza.
Detalle del segador
La figura del campesino tiene para Van Gogh un significado que va mucho más allá de representar una escena de trabajo rural, sino como una figura relacionada con el ciclo de la vida y de la muerte.
En una carta a su hermano Theo, escrita en septiembre de 1889, explicó que veía en el segador una imagen de la muerte: del mismo modo que el campesino corta el trigo cuando llega el momento de la cosecha, el ser humano está sometido al ciclo inevitable de la existencia.
Así, relacionaba la muerte con el ritmo natural de las estaciones y con la continuidad de la vida.
Sin embargo, rechazaba una interpretación
sombría de esta idea. Para él, la muerte formaba parte del ciclo natural y se
producía bajo la luz intensa y dorada del sol.
El trigo, que madura y es cortado, se convierte así en una metáfora de la existencia humana. El trigo representa la vida que alcanza su madurez. La siega representa el final de un ciclo.
El segador puede interpretarse como una figura alegórica de la muerte. La cosecha expresa simultáneamente pérdida y renovación: lo que muere permite que comience un nuevo ciclo.
Por eso el cuadro resulta paradójico:
representa simbólicamente la muerte, pero visualmente transmite una enorme
sensación de luz, calor, energía y vitalidad.
El segador no aparece como una figura trágica, sino como alguien que participa
en el ciclo inevitable de la naturaleza.
Es importante señalar que Van Gogh
realizó varias versiones del tema del segador en el
campo de trigo. Esta es la
versión F618, conservada en el Van Gogh Museum de Ámsterdam. Existe otra
versión, F617, realizada anteriormente y conservada en el Kröller-Müller Museum
de Otterlo, y una tercera versión más pequeña, F619, conservada en el Museum
Folkwang de Essen.
La versión F617 se conoce como Campo de trigo con segador y sol y
fue iniciada a finales de junio de 1889. La del Van Gogh Museum, F618, fue
realizada en septiembre. Aunque las composiciones son muy próximas, existen
diferencias de color, pincelada y tratamiento del paisaje.
Por Andrés Carranza Bencano
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