miércoles, 24 de mayo de 2023

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Hermandad de los Estudiantes.


El Padre Pedro de Urteaga, era el prepósito (ver) de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús de Sevilla, que se encontraba en la que luego sería la sede de la Universidad y actualmente la Iglesia de la Anunciación.


Portada de la Iglesia de la Anunciación

Pues bien, el 13 de marzo de 1620, contrata a Juan de Mesa y Velasco para la elaboración de la talla de un crucificado, para el culto sacerdotal interno de una Hermandad de Sacerdotes. 

En la carta del concierto, el artista queda obligado a “dar hechas y acabadas dos imágenes de escultura, la una de Cristo Crucificado y la otra de una Magdalena abrazada al pie de la cruz, de madera de cedro ambas dos, de la estatura ordinaria humana”, por el precio de ciento y cincuenta ducados, recibiendo 300 reales al contado y el resto una vez finalizadas las tallas.


Copia de la carta. Casa Hermandad Hermandad de los Estudiantes

El paradero actual de la imagen de la Magdalena es desconocido, si es que aún existe.

Las imágenes fueron terminadas el 8 de septiembre de 1620, pero el crucificado no fue entronizado hasta el primer domingo de Cuaresma de 1621, instalándose las imágenes en un retablo nuevo, situado frente al púlpito. 



La imagen en un principio no fue concebida para ser sacada en procesión, su adjudicación a la Congregación de Sacerdotes debió estar motivada, según Gutiérrez de Ceballos, para que éstos meditasen y conversasen con la imagen de Cristo muerto, según aconsejaba san Ignacio en los Ejercicios.

El grupo escultórico es alegórico al arrepentimiento de María Magdalena, y así lo explica el padre Antonio de Solís en el manuscrito “Los Dos Espejos”, que narra los sucesos principales de la Casa Profesa hasta el año 1755. Allí comenta que la congregación de clérigos se fundó en 1600, para impedir el ejercicio de la prostitución en los días festivos, y por tanto la motivación era la búsqueda del arrepentimiento y la conversión de los pecados de la carne.

Así, por lo que se refiere a la advocación de la Buena Muerte, no consta documentalmente el hecho de que la Imagen recibiese culto con este nombre desde su hechura, ni estuviese relacionada con dicha motivación.

Un siglo más tarde, en 1725, se quiso crear en la citada Casa Profesa una congregación de la Buena MuerteEn el texto que hace referencia a dicha fundación, se dice que los titulares serían la Virgen Santísima Dolorosa a los pies de Cristo Crucificado y el Señor San José, especialísimo abogado de la buena muerte .

Es muy probable que fuese a partir de entonces cuando al Cristo comenzase a denominársele de la "Buena Muerte". 

En una descripción del actual templo de la Anunciación, dos años después, se dice que el primer altar que existe en la nave del templo, en el lado de la epístola, está ocupado por el “Santo Cristo de la Buena Muerte”. 

Durante el reinado de Carlos III (1759-1788), tiene lugar el afán reformador y por la “Pragmática Sanción” (ver) de 1767, se acuerda la expulsión de la Compañía de Jesús de todos los dominios de la corona española. 

La antigua Casa Profesa pasó a ser Universidad, y con ella todos sus bienes, entre ellos el Cristo de la Buena Muerte, que pasó a ocupar diversos lugares dentro del edificio.

A principio del siglo XX, una serie de profesores y alumnos se interesan por este crucificado y el 17 de noviembre de 1924 se aprueban las primeras reglas y se crea la   Hermandad de los Estudiantes, como hermandad penitencial con la imagen del Cristo como titular, con la advocación de Santísimo Cristo de la Buena Muerte.

La sede canónica fue instaurada en la Iglesia Universitaria de la Anunciación de la calle Laraña, realizando su primera estación de penitencia el martes santo de 1926, solo con el paso de Cristo.

Con ello, además de volver a exponerlo al culto, se evitaba su posible traslado por el Gobierno al Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

En 1924, la Hermandad adquirió la imagen de la Virgen de la Angustia que salió por primera vez el Martes Santo de 1946, pues entre 1932 y 1934, con motivo de la clausura de la Iglesia en la Segunda República, no se realizó estación de penitencia, sino solo se realizaron cultos, ante fotografías de las imágenes, en la Iglesia del Salvador.

La Hermandad de los Estudiantes pasó a llamarse oficialmente como “Pontificia, Patriarcal e Ilustrísima Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Angustia”. 

La imagen de la Virgen de la Angustia fue realizada por Juan de Astorga en 1817, y perteneció a la extinta Hermandad del Desprendimiento de Cristo, donde se rendía culto bajo la advocación del Dulce Nombre de María.

Cuando acaba la Guerra Civil la hermandad se consolida en la Anunciación, Iglesia justamente aledaña a la Universidad (hoy facultad de Bellas Artes). En esta Iglesia coincidió con hermandades como la Macarena o el Silencio.

En los años 50 la Universidad traslada su sede a la antigua Real Fábrica de Tabacos y en 1954 el Cristo se muda a ella desde la iglesia de la Anunciación, colocándose en un altar en el Aula II de la Facultad de Derecho.


Detalle del Cristo en su paso

En 1966 la sede de la hermandad se traslada a su actual capilla, cedida para el culto, ubicada en la calle San Fernando, construida por Sebastián Van der Borch entre 1756-1763, aunque la salida procesional se realiza desde el “Hall” de la Antigua Fábrica de Tabaco (Rectorado), hasta donde se produce el “retranqueo” de los titulares el Lunes Santo. 


Los dos pasos en el  “Hall” de la Antigua Fábrica de Tabaco (Rectorado), tras el “retranqueo” del Lunes Santo. 

Dentro de la capilla se sitúa en el Altar Mayor, lugar primitivamente ocupado por la Virgen de los Remedios, sobre un Sagrario que reproduce la portada de la Fábrica de Tabacos, con la Fama y las rejas del siglo XIX. 

En 1973 las imágenes fueron portadas por primera vez por hermanos costaleros.   


Situación en la Capilla

La factura de este crucificado es impactante, por lo que fue muy imitado.

Entre los crucificados que se contrataron con el maestro, bajo la cláusula de que los tallaran a imitación del de la Casa Profesa, está el que le encargó el pintor Jerónimo Ramírez para Francisco de Tejada y Mendoza. En el contrato del 16 de marzo de 1621 estipuló “una hechura de Cristo del natural conforme al que está hecho en la Compañía de Jesús en la Casa Profesa de esta dicha ciudad de Sevilla”.

También se tomó como modelo para otras dos imágenes, en 1621, para la que María Elena Gómez Moreno situó en la Iglesia de San Isidoro de Madrid y que actualmente preside el Altar Mayor de la catedral de la Almudena, firmando su autoría en un pergamino que se colocó en la unión de la cabeza, y otra, en 1627, actualmente sin identificar. 

La imagen está tallada en madera de cedro policromada, mide 1,76 metros de altura, presenta una cruz arbórea propia de la época barroca, corona la cruz la popular inscripción "INRI" (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORUM=JESÚS DE NAZARET, REY DE LOS JUDÍOS).

La imagen reproduce el instante concreto de la defunción, por lo que hace visible la laxitud y las alteraciones tanatologías especificas del periodo postmorten, constituyendo un auténtico tratado  de los acontecimientos que ocurren en un cuerpo pocos minutos después de la muerte. Por ello,  se puede  pensar que Juan de Mesa no sólo visitaba los depósito de cadáveres sino que debió de ser testigo de muertes en directo, que le permitieran esta fidelidad asombrosa y exactitud minuciosa de músculos, tendones y vasos sanguíneos, con el cuerpo vencido sobre los brazos, el abdomen rehundido mientras las costillas se comienzan a destacar, el afilamiento de los rasgos, la aparición de los primeros moratones post mortem.., pero al mismo tiempo manifestando el modelado dulce de su maestro. 

El rostro del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, muestra toda la paz que debe llevar la advocación de Buena Muerte, dando una sensación de descanso eterno después de un gran sufrimiento, es “toda dulzura, poesía, reposo, serenidad”, manteniendo la frescura de la vida.

La cabeza esta desprovista de la corona de espina que Mesa solía tallar en el mismo bloque craneano, lo que hace más evidente las heridas de las espinas de la frente, dejando más al descubierto la cabeza y permitiendo la presencia de sangre por los laterales del rostro y por el lateral de la nariz.  


Detalle del rostro

Las cejas se presentan fruncidas por la tensión del dolor. Los ojos almendrados están semicerrados. La nariz afilada. Los pómulos muy marcados, cuya policromía se oscurece para darle mayor dramatismo a la imagen. La boca entreabierta, con labios carnosos, muestra las piezas dentales superiores perfectamente talladas. La barba es frondosa y el cabello ondulado cae sobre el hombro derecho dejando al descubierto la oreja izquierda, cuya policromía es oscura.


Detalle del rostro

El cuello está totalmente flexionado hacia la derecha con una tensa musculatura y la cabeza se apoya sobre el pecho

Los brazos están totalmente estirados, formando una “V” y las manos, fijadas por clavos a nivel de las palmas, presentan signos de rigor mortis. 


Detalle de los brazos

El torso del Cristo presenta la herida de la lanza de Longinos y de ella brota gran cantidad de sangre que cae hacia el torso y termina en el sudario.

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Detalle del torso 

El sudario o paño de pureza, está anudado a través de una cuerda muy visible en la parte derecha del Cristo, con amplios pliegues y bastante tela sobrante, tanto en la parte derecha como en la izquierda, recogida en dos moños laterales, dándole a la imagen barroquismo y dramatismo. Su apertura sobre la ingle deja al descubierto la cadera derecha lo que permite un desnudo camuflado con lo que manifiesta sus conocimientos anatómicos. 


Detalle del Paño de Pureza

Las piernas están semiflexionadas con heridas de la pasión en las rodillas, y la sangre cae hacia los pies. 

El pie derecho se sitúa por encima del izquierdo, con un solo clavo, al contrario del Cristo de la Clemencia de Juan Martínez Montañés que contaba con un clavo para cada pie, en relación con la visión que tuvo Santa Brígida y que fue recogida por Francisco Pacheco. 

En este caso Juan de Mesa se alejó de esa concepción de su maestro. Los pies presentan cierta rigidez, sobre todo en los dedos donde llega  la sangre desde la herida del clavo. 


Visión frontal de los pies

Visión lateral de los pies

En 1983, mientras el Cristo era trasladado para celebrar su Quinario anual desde la Universidad a la iglesia de la Anunciación, se desprendió la cabeza del Crucificado de su ensamble. Durante la restauración por parte del profesor Francisco Arquillo Torres, fue hallado un documento que confirmaba la autoría y la datación de la obra: ”Ego feci Joannes de Mesam anno de 1620”.  

En 1985 los hermanos Cruz Solís, al ultimar la consolidación de la talla, encontraron otro escrito que fijaba su terminación el 8 de septiembre de 1620.  

Entre el 1 de junio de 1994 y el 9 de marzo de 1995, fue nuevamente intervenido en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales dependiente del Ministerio de Cultura de Madrid, por Raimundo Cruz Solís e Isabel Pozas que limpiaron la policromía, eliminaron los repintes, e integraron la película pictórica, donde faltaba, excepto en los pies y colocaron una espiga en el dedo índice de la mano izquierda.

En 2017, el restaurador Pedro Manzano Beltrán realizó un informe diagnóstico del estado de conservación de la imagen, incluyendo TAC y radiografías. La Universidad de Sevilla solicitó a la Comisión Provincial de Patrimonio el correspondiente permiso de intervención, que fue realizado en 2018, siendo repuesto al culto en enero de 2019.

El proceso incluiría "la revisión de los ensambles, consolidación y cierre de fisuras; consolidación y valoración del estado de conservación de los elementos metálicos,  con el fin de determinar su posible extracción y sustitución por espigas de madera".

Asimismo, "se realizará corrección del desencuentro en la unión de la mano izquierda a la cruz; protección de la película pictórica que presente riesgo de desprendimiento mediante papel japonés y cola orgánica; limpieza mecánica del polvo y depósitos superficiales de la Imagen con brochas de pelo suave y aspirador; fijación puntual de la policromía; reintegración de lagunas de preparación con la misma composición a la del original; reintegración cromática no diferenciada de estas lagunas y desgaste de la línea de agua de ambos ojos, las cejas y el nacimiento del cabello en el contorno del rostro; así como la protección final mediante la utilización de resinas sintéticas estables y duraderas, ajustando el punto de brillo".

Finalmente, el Cristo fue fijado a una nueva cruz realizada en el taller de Manuel Guzmán Bejarano.

martes, 23 de mayo de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Cristo de la Conversión del buen ladrón. 

Es titular de la Pontificia, Real, Ilustre y Antigua Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Conversión del Buen Ladrón y Nuestra Madre y Señora de Montserrat, establecida en la Capilla de Montserrat, que fue fundada a finales del siglo XVI, por un grupo de catalanes residentes en Sevilla. Sus reglas fueron aprobadas en 1601.

En el año 1851 fueron nombrados Hermanos Mayores Antonio de Orleans, Duque de Montpensier, y su esposa María Luisa de Borbón, infanta de España.


Retablo Mayor de la capilla de Monserrat

El mayordomo Alonso Díaz encargó el 5 de mayo de 1619 al imaginero Juan de Mesa y Velasco una imagen con “hechura de Cristo Nuestro Señor crucificado, de madera de cedro de indias, de estatura natural, que tenga nueve cuartas de alto desde la punta de los pies hasta la cabeza, quedando en postura de vivo, hablando con el buen ladrón clavado en la cruz”.

La obra fue entregada el 24 de febrero de 1620, ante el notario, Juan bautista Contreras, se contaron los trescientos reales del pago inicial y dejaron escritas las condiciones del que será mayor Crucificado de Sevilla.

El paso de misterio en el que procesiona el viernes Santo representa la escena de la Conversión del Buen Ladrón, en que el crucificado esta flanqueado por los dos ladrones (Dimas y Gestas), igualmente crucificados y la Magdalena de rodillas llorando al pie del Calvario. Los ladrones son obras de Pedro Nieto en 1628 y la Magdalena se trata de una imagen anónima adaptada de una talla anterior de una santa dominica. 


Paso de Misterio

Todo este conjunto gira en torno a la conversación entre Cristo y Dimas, que como recogen los evangelios le dice:

“Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.

Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.

Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.

Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. (Lc 23, 39-43).

Por ello, es un Cristo dialogante, capaz de mostrar su Misericordia a la hora de que se le acerque cualquier devoto, que dirige su mirada compasiva y misericordiosa al buen ladrón y le invita al paraíso, anticipando la Pascua con la salvación de Dimas que, arrepentido de sus pecados, reconoce al que está crucificado a su lado como el Mesías capaz de llevarlo a su Reino, que es un Reino de perdón, de misericordia y de amor, como el malhechor mismo puede experimentar en los últimos momentos de su vida.

Los estudiosos coinciden en señalar que con esta imagen Juan de Mesa se aparta del tipo creado por su maestro Martínez Montañés, para crear un Crucificado muy personal, en el que destacan sobre todo su fuerza y su gran expresividad. Fuerza sobrehumana pues, pese al martirio que está padeciendo, aún le queda energía para dialogar con Dimas, el buen ladrón, y decir sus últimas palabras. Pero, al mismo tiempo, a pesar de su fuerte complexión, cargada de tensión y dramatismo, el Señor se muestra sereno y en un equilibrio perfecto entre el realismo del martirio de un hombre y la divinidad que le otorga su función evangelizadora.

Hay autores que aseguran que Mesa renueva los grafismos manieristas que Marcos Cabrera imprimió al Cristo de la Expiración del Museo.

Es llamado el Gran Poder crucificado, por tener cierta similitud con el Nazareno de San Lorenzo, pero es falso por ser anterior al mismo. 

Es un Crucificado de gran altura, pues mide 1,92 cm, tallado en madera de cedro y policromada por Raxis.


Santisimo Cristo de la Conversión

La cabeza se gira suavemente hacia la derecha, mostrando un rostro que manifiesta la gravedad del martirio, pero al mismo tiempo tiene un gesto de diálogo con la boca entreabierta, en el momento de pronunciar la segunda palabra: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”. Cierto prognatismo y los ojos abultados acentúan el dramatismo, pero su actitud es afable.


Detalle de la cabeza con las tres potencias

Detalle de la cabeza
Detalle de la cabeza
Detalle de la cabeza

El pelo ondulado cae sobre el hombro derecho dejando al descubierto la oreja izquierda. El bigote y la barba bífida.


Detalle de la cabeza y de la oreja

La corona de espina no es independiente, sino que forma parte del bloque craneal. 

Algunas espinas se le clavan en la frente y una de ellas atraviesa la oreja derecha, en un formato que la dota de una tremenda personalidad.


Detalle de la oreja atravesada por una espina

Su cuerpo no cuelga de la cruz al modo habitual, sino que se yergue vigoroso y se proyecta hacia adelante, con los brazos en una difícil posición casi horizontal y prácticamente paralelos al madero, por encima del travesaño de la cruz.

Detalle de los brazos en posición casi horizontal

Se cubren por un complicado sudario de tipo cordífero recogido en multitud de pliegues, de forma triangular en el centro y abierto al costado mostrando parcialmente la cadera izquierda, con dos grandes nudos laterales.

Es un modelo quizás inspirado en una obra de Vázquez el Viejo, aunque hay varios antecedentes con cuerda natural (Donatello había empleado un sudario cordífero en el Crucificado de la basílica de san Antonio de Padua).

Este modelo será empleado por los escultores barrocos por la “libertad que ofrece para interpretar el desnudo sin incurrir en la indecencia” (Palomero) y porque “permite al artista alardear de sus profundos conocimientos anatómicos”. 


Detalle del paño de pureza cordífero

Fijado al madero con tres clavos, su figura aparece inscrita en un triángulo, donde monta el pie derecho sobre el izquierdo dando lugar a un cierto quiebro curvado de las caderas.


Visión frontal de los pies

Ha sufrido varias restauraciones, entre las que sobresale la que realiza en 1851 el escultor Gabriel de Astorga, que encarnó la talla y le colocó los ojos de cristal, en sustitución de los que tenía tallados.

Se conoce otra intervención en 1928 pero no está documentado quien la realizó.

En 1968 fue retocada por Francisco Buiza incluyendo la corona de espinas.

En 1982, José Rivero-Carrera le eliminó repintes, le fijó los dedos que la tenía desprendidos y sustituyó numerosos clavos por espigas de madera, tapando hasta 30 huecos que tenía en la cabeza y sustituyó la cruz por la actual arbórea.

Por Andrés Carranza Bencano

lunes, 22 de mayo de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Cristo del Amor.

Retablo del Cristo del Amor en la nave de la epístola de la Iglesia del Salvador

Hermandad del Santísimo Amor de Cristo, Madre de Dios del Socorro y Santiago Apóstol, de Sevilla se funda en el año 1508 en la Iglesia de Santiago el Mayor para atender y prestar socorro a los presos, que seguramente serían muy numerosos en esas fechas en Sevilla, por ser la vía de entrada y salida a las Indias.   Al ser instituida en la iglesia de Santiago el Mayor su titular sería el apóstol Santiago.

Simultáneamente, en la segunda mitad del siglo xvi, el gremio de medidores de la Alhondiga  creó la Hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén con sede en un hospital propio del gremio, que probablemente estaba situadoen la collación de San Román, en la calle Sol.

En el año 1618, por la reducción de hospitales ordenada por cardenal Rodrigo de Castro Osorio, coinciden ambas hermandades en la iglesia de los Terceros, y se fusionan el 23 de marzo de ese mismo año.

Durante la Revolución del 68 residía en la antigua parroquia de san Miguel y por problemas económicos llegó a sacar imágenes y enseres a subasta pública siendo adquiridos por una hermana que los devolvería posteriormente a la propia Hermandad.

En ese mismo siglo pasaría por otras sedes en la Iglesia de san Pedro y en la de santa Catalina y finalmente en 1967 encuentra nueva sede en la Iglesia del Salvador.  

Posee el título de “Primitiva” por ser la primera hermandad de Sevilla a la que se le concedió el título de “Archicofradía Pontificia”, y este título de “Archicofradía Pontificia” le fue concedido por el papa León XII, por Bula del 3 de febrero de 1824. ​El título de “Real” le fue otorgado por el rey Fernando VII  por Real Orden del 8 de agosto de 1820.

Se tiene constancia documental que D. Juan Francisco de Alvarado, mayordomo de esta recién fusionada Hermandad de la Sagrada Entrada en Jerusalén y del Amor de Cristo, contrató al maestro escultor y arquitecto Juan de Mesa y Velasco el día 13 de mayo de 1618, para la ejecución de una imagen de Cristo crucificado con las siguientes características: “de largo dos varas, antes más que menos, medido desde el calcañal del pie hasta la punta del cabello”. Se especifica que ha de tallarse en madera de cedro, mientras la cruz lo sería de roble borne.

La talla fue contratada junto con la hechura de una Dolorosa, quedando constancia de que ambas imágenes fueron recibidas por la Hermandad el día 4 de junio de 1620, pues se otorgó carta de pago cuando el escultor hizo entrega de las imágenes   y el precio estipulado se concretó en “mil reales, que valen treinta y cuatro mil maravedises”.

Se hizo constar en escritura notarial que la haría "Por mi persona sin que en ella pueda entrar oficial alguno…".

En el último párrafo del contrato se dice textualmente: Y en esta manera y según dicho es me obligo a haser la dicha obra por mi persona sin que en ella pueda entrar official alguno y de la comensar desde el dicho dia y no alsar la mano della hasta la tener acabada en toda perfesion y si ansi no lo hiziere y cunpliere o la dicha obra que yo hiziere no saliere a su satisfacion dexo en elesion y boluntad de los dicho y de cada uno ynsolidum que me pueda conpeler y apremiar por prision y todo rigor de derecho a que aga la dicha obra o que a mi costa se puedan consertar con otro maestro escultor y arquitecto que la haga, y por lo mas le costare de los dichos mil reales y por las costas y gastos que se le causaren me pueda executar en birtud desta escritura y juramento de los dichos y de cada un ynsolidun.- Sevilla, 13 de mayo de 1618″.

El Cristo del Amor es la primera imagen de crucificado que realiza Juan de Mesa. Es una talla de madera de cedro de 1,81 metros de altura, que representa a un Jesús muerto y con el pecho abierto tras la lanzad de Longinos.


Retablo del Santísimo Cristo del Amor

Sin duda, Juan de Mesa se inspiró en el Cristo de la Clemencia que Juan Martínez Montañez talló para el oratorio del arcediano Vazquez de Leca, aunque realiza una serie de avances técnicos y estilísticos, Así, representa a un Cristo que se fija en el madero con solo tres clavos, en lugar de cuatro, quedando la figura por tanto inscrita en un perfecto triángulo. Al mismo tiempo se acentúa la encarnadura con claras manifestaciones de las hipostasis cadaverinas.  Es una imagen muy realista, basada en sus estudios cadavéricos, destacando lo cuidado de su dibujo y el perfecto modelado.

La policromía acentúa su expresividad si bien quedó algo rebajada en la restauración realizada en el año 1900.  

D. José Hernández Díaz en su obra Juan de Mesa (1972)lo define: “Esta imagen de Cristo en la cruz es una de las obras más interesantes e importantes del arte sevillano, titular de una cofradía de penitencia. La primera impresión que recibe el comtemplador es impresionante, por ser una figura imponente, con el dramatismo y monumentalidad del Laoconte- sufrimientos inmensos corporales, mayores aún morales al ver sufrir y morir a sus hijos- y en el acto el fiel cristiano ora al Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal.”


Santísimo Cristo del Amor

El rostro está tallado en un prodigio de expresividad y composición, combinando con maestría los rasgos realistas de un estudio anatómico sobre cadáveres con la serenidad que suaviza el final del martirio. Las cejas fruncidas, los parpados cerrados y los labios entreabiertos con gesto de dolor.

La corona de espinas se talla directamente sobre la cabeza, como será ya habitual en Mesa, con una espina atravesando la ceja izquierda. 

Detalle del rostro con las potencias

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle de la espina que atraviesa la ceja izquierda

Clavo en la palma de la mano

El sudario forma una maraña laberíntica y se ata en las dos caderas con abultados nudos laterales, que ya uso Ocampo en el Cristo del Calvario. 


Detalle del Sudario

Los pies se fijan con un solo clavo con el pie derecho sobre el izquierdo.

Visión frontal de los pies

Visión lateral de los pies

La cruz actual es de 1827 y la antigua se guarda en la capilla de la Virgen Milagrosa de la iglesia del Salvador.

Procesiona en una canastilla tallada por Francisco Ruiz Gijón en 1694.

En 1981 José Luis Rivero-Carrera   resanó y reforzó los ensambles y el elemento posterior de sujeción a la cruz.

En el estudio realizado por el IAPH en 2021, se confirmó que la imagen “no presenta problemas de gravedad” en sus estructuras y que el “principal problema de conservación se encuentra en los estratos polícramos”.

Luz ultravioleta sobre el Cristo del Amor IAPH / EUGENIO FERNÑANDEZ RUIZ

Luz ultravioleta que muestra el estado del Cristo del Amor IAPH - EUGENIO FERNÁNDEZ

Fotografía realizada con microscopio digital de 50 x. que muestra un detalle de la carnación del Cristo del Amor y donde se observa la capa de policromía con un barniz oscurecido. Las zonas claras corresponden a la policromía original y las oscuras, con el barniz añadido IAPH / REAL PALMA - RUBIO FAURE

Radiografía del Cristo del Amor IAPH - EUGENIO FERNÁNDEZ RUIZ

A los pies de la cruz del santísimo Cristo del Amor aparece la figura de un pelicano obra realizada en el año 1694 por Francisco Antonio Ruiz Gijón.   

Pelícano a los pies de la Cruz

Cuenta la Leyenda medieval que unas crías de pelícano hambrientas disputándose la comida hieren al padre, este las golpea a su vez y las mata; tres días después llega la madre al nido encontrando las crías muertas, se abre el pecho a picotazos y su sangre esparcida sobre las avecillas le devuelve la vida. (Leyenda que aparece en los bestiarios: “En la literatura medieval, colección de fábulas o leyendas referentes a animales reales o quiméricos”)

Por ello, simbólicamente, el amor es representado en iconografía con la imagen de un pelícano abriéndose el pecho para alimentar a sus crías con su sangre y esta metáfora se aplica a Cristo, que, con su sangre derramada, nos redime para la salvación. Por eso aparece el pelícano a los pies de la cruz del Santísimo Cristo del Amor.

Igualmente, el pelicano es símbolo de la muerte y de la Resurrección, pues al igual que las crías del pelícano al tercer día resucitó.

Se cuenta la leyenda del nombre del Amor: En la iglesia de los Terceros, el hermano mayor de la Hermandad del Amor a Cristo y Socorro de María a los encarcelados, y un grupo de cofrades aguardaba impaciente la llegada de Juan de Mesa con la imagen del Cristo encargado. El altar estaba preparado, la cruz huérfana de la imagen también, y un pequeño tablado para alzar el crucificado.

Llegó el escultor con varios discípulos. Traían envuelta la imagen tallada. Con mucho cuidado y bajo la supervisión de Juan de Mesa, se inició el proceso de colocación del Cristo en su altar. En un momento dado, las cuerdas fallaron y el Cristo estuvo a punto de caer al suelo y partirse. Uno de los discípulos, el más callado, pero también el más increyente, lo tomó en sus brazos y, tras un movimiento vacilante que la pudo hacer caer, se aferró fuertemente al Cristo, estrechando la cabeza del nazareno contra su pecho.

Una vez que el Cristo fue colocado sobre la cruz y, cuando el discípulo bajó, se observó que una mancha de sangre teñía su camisa a la altura del pecho, pues una espina de la corona del Cristo, en aquel abrazo, se había clavado en su pecho apuntando al corazón.

El discípulo, a pesar de su incredulidad, exclamó “¡Estoy herido de amor! Y los hermanos cofrades, que allí se encontraban, exclamaron: ¡Santo Cristo del Amor!

El joven discípulo de Juan de Mesa –culmina así la leyenda–, trocó su incredulidad por el Amor de Cristo, abandonó los placeres terrenales e ingresó de fraile en el convento de los Terceros, y la imagen fue conocida como “Cristo del Amor”.

En la calle Villegas, frontero con la Cruz de las Culebras, bajo un tejaroz de madera, enmarcado por una estructura de estípides, que se recorta sobre un dosel de damasco,  se sitúa un espléndido retablo cerámico de grandes dimensiones que representa al Cristo del Amor a tamaño real. Se trata de una obra realizada en 1930 por el pintor ceramista Enrique Mármol Rodríguez con la ayuda de Manuel Cañas, elaborado por José Laffitte Romero, en la fábrica Nuestra Señora del Rocío de Sevilla.  

Fue donado por Manuel Casana, Teniente de Hermano Mayor perpetuo y protector de la Hermandad del Amor.

Retablo Cerámico en calle Villegas

Sobre la pila del agua bendita en el pasillo que une la sacristía con la Capilla de los Luises de la Calle Trajano, se sitúa también un azulejo del Cristo del Amor.

Azulejo del Cristo del Amor

jueves, 18 de mayo de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de Santa Rosalía.

En el área de acceso a la sacristía y al convento, en el muro del evangelio, destacamos dos crucificados, uno de ellos pintado sobre una cruz de madera.

Puerta de acceso a la sacristía con crucificado al fondo

Crucificado 

Detalle del rostro

Detalle de los pies

Crucificado pintado sobre una cruz de madera