EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA
El Santísimo Cristo del Amparo. Iglesia de san Lorenzo.
Retablo del Cristo del Amparo
El crucificado se
encuentra en la parroquia de san Lorenzo (ver), y se sitúa en la zona hastial de la
nave izquierda (del Evangelio), sobre un retablo de estilo
barroco, obra de Fernando Barahona (1682), muy oscurecido y con muy mala
iluminación, por lo que es muy fácil que pase desapercibido al visitar el
templo, sobre todo teniendo en cuenta, además, que no procesiona y que no es
titular de ninguna cofradía de penitencia ni de gloria.
Detalle del retablo del Cristo del Amparo
Es una talla de madera policromada atribuida
primitivamente a Francisco Dionisio de Ribas (aunque no de forma unánime) y de
la misma época que el Retablo Mayor de la Iglesia.
Santísimo Cristo del Amparo
Según María Teresa Dabrio
González, historiadora de arte y estudiosa del taller escultórico de los Ribas
“la atribución no puede mantenerse, ya que los pocos crucificados conocidos de
Francisco Dionisio de Ribas no guardan relación con la imagen en cuestión. El
maestro cordobés concibe de modo diferente la caída del sudario, el tratamiento
del torso y la colocación de los pies, que Francisco nunca cruza”.
También esta
atribuido por el profesor Antonio Torrejón Díaz al escultor José Montes de Oca de
hacia 1720.
Adicionalmente, se viene
afirmando que la imagen fue concebida para residir en el Altar Mayor, pero no tenía
las dimensiones adecuadas para desempeñar tal función, al ser de un tamaño
demasiado pequeño, por lo que se mandó hacer una nueva de mayor tamaño.
Este nuevo crucificado sería
el que actualmente remata el ático del Retablo Mayor de san Lorenzo, obra
documentada de Felipe de Ribas.

Crucificado del ático del Altar Mayor de la Iglesia de san Lorenzo, de Felipe de Ribas de 1645
De todas maneras, es
difícil pensar que un maestro escultor calculase erróneamente las dimensiones
adecuadas para un crucificado de retablo, por lo que esta afirmación carece de
sentido y es más una leyenda popular.
Se trata de un Cristo
muerto de un canon esbelto, sin estridencias anatómicas en general, que se fija
con tres clavos a una cruz arbórea.
Su leve inclinación de la
cabeza refleja la muerte con menor realismo que en otros crucificados de la
misma época.
De la cabeza, destaca el trabajo cuidadoso tanto de la barba como del
pelo. El pelo se divide en dos mitades por encima de la cabeza, con la raya en
el centro y caído fundamentalmente hacia el lado derecho, dejando al
descubierto la oreja izquierda. Está formado por mechones largos y ondulados,
de color castaño oscuro, lo que contribuye a estilizar el rostro de la
escultura. La barba es discretamente bífida.
No presenta corona de
espinas, aunque si tiene heridas en la frente.
El
rostro destaca por la suavidad de las facciones, nariz recta, pómulos
sobresalientes, labios bien formados, siendo el inferior algo más grueso que el
superior, ojos cerrados y bien delimitados, así como entrecejo en forma de “V”,
probablemente tomado de Juan de Mesa.
Rostro del Santísimo Cristo del Amparo
Presenta discreta flexión
de las piernas y el torso en un plano absolutamente frontal, sin
contrabalanceo, lo que resta realismo a la imagen.
Visión lateral de las piernas con escasa flexión de rodillas
De la herida del costado
emana abundante sangre que se desplaza ligeramente hacia la izquierda para terminar
en la intersección con el paño de pureza, lo que destaca con la escasa
manifestación sanguínea del resto del cuerpo, que se limita a rodillas, pies y
manos y siempre de manera contenida. Esto constituye uno de los detalles más
curioso de esta imagen.
Cuerpo recto y sangre de la herida del costado hasta el paño de pureza
También,
resulta muy interesante como queda resuelto el paño de pureza. Lejos de copiar
modelos montañesinos caracterizados por el cordel que sujeta el paño, este se
inspira en modelos anteriores a esos.
En este caso
un escueto paño de pureza envuelve las caderas de Cristo, cubriendo mínimamente
la desnudez del crucificado, se ciñe con una o dos vueltas a la cintura, se
sujeta con un lazo a la cadera derecha y cae oblicuamente, lo que recuerda más
a modelos manieristas que a los típicamente barrocos de su época.
Detalle del paño de pureza
La parte inferior de las
piernas aparecen ostensiblemente marcadas y curvadas a modo de doble
paréntesis.
Detalle de la curvatura de las piernas
Los pies se cruzan al
fijarse con un solo clavo, el derecho por delante del izquierdo, y adoptan una
postura algo antinatural.
Los dedos del pie derecho se
representan frontalmente mientras que el tobillo y talón se resuelven
lateralmente, adoptando una postura forzada.


Actualmente ha
sido restaurado por “AM Conservación de BBCC tratamientos de Conservación y
Restauración” y tras la intervención se puede contemplar, estos días, en el
coro del templo.
Se ha mantenido
un carácter conservativo, consolidando el estrato pictórico y el soporte lígneo.
También se ha realizado una limpieza de la policromía mediante el proceso de “media
limpieza” para potenciar los valores escultóricos con respeto a la historia
material de la obra, la acción del tiempo y respeto máximo por veladuras y pátinas.
Según señalaba
el delegado de Patrimonio de la Archidiócesis de Sevilla, Fernando García Gutiérrez,
“la rigidez de la muerte no se refleja en su semblante, sino hasta parece que quiere
iniciar una sonrisa, en su boca semiabierta y en los ojos cerrados
bondadosamente. Nada hay en esta imagen que no muestre el “Amparo” del Redentor
al que se le acerca y lo mira fijamente”.
Expuesto en el coro
Detalle del rostroDetalle del rostro
Detalle de la mano derecha
Detalle del paño de pureza o perizoma
Detalle del abdomen y herida en el pecho
Detalle de las rodillas
Detalle de las piernas
Visión frontal de los pies
Detalle de los pies
Visión lateral de los pies
Por Andrés Carranza Bencano