viernes, 6 de marzo de 2026

TRAUMATOLOGÍA  

Eneas herido y curado. Fresco.

Eneas herido y curado. Fresco encontrado en las excavaciones de Pompeya. Autor desconocido. Siglo I d.C. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. Italia. (ver) (CC BY 3.0)

Eneas es una de las figuras más importantes de la tradición mítica que conecta el mundo griego con los orígenes legendarios de Roma. Según el mito, era hijo de la diosa Afrodita —identificada por los romanos con Venus— y del príncipe troyano Anquises. Nació en la ciudad de Troya y contrajo matrimonio con Creúsa, hija del rey Príamo. De esta unión nació Ascanio, también llamado Julo.  

Durante la Guerra de Troya, Eneas destacó como uno de los principales defensores de la ciudad. Las epopeyas antiguas lo describen como un guerrero valiente y un jefe respetado entre los troyanos. En la Ilíada de Homero aparece combatiendo contra héroes griegos tan célebres como Aquiles y Diomedes, sobreviviendo gracias a la protección de los dioses.

Cuando los griegos tomaron la ciudad mediante el engaño del Caballo de Troya, los dioses ordenaron a Eneas que abandonara la ciudad para salvar su linaje. Cargó sobre sus hombros a su anciano padre Anquises y tomó de la mano a su hijo Ascanio. Su esposa Creúsa, que se había rezagado durante la huida, murió en medio del caos y las llamas.

Tras la destrucción de Troya, Eneas inició un largo periplo por el Mediterráneo, narrado por Virgilio en su célebre poema épico, la Eneida. De manera semejante a la travesía de Ulises en la Odisea, el héroe troyano afronta numerosas pruebas y peligros. Sin embargo, su viaje no consiste en regresar a su patria, sino en dirigirse hacia un destino desconocido para cumplir una profecía: fundar en Italia la estirpe que daría origen al pueblo romano.

Durante su travesía llegó a Cartago, donde fue acogido por la reina Dido. La soberana se enamoró del héroe troyano y trató de retenerlo, pero los dioses recordaron a Eneas la misión que debía cumplir. Obligado a partir hacia Italia, abandonó la ciudad, y Dido, desesperada por la pérdida, terminó quitándose la vida.

Finalmente, Eneas arribó a la región del Lacio, donde tras diversas luchas se enfrentó a Turno, rey de los rútulos. Tras derrotarlo, contrajo matrimonio con Lavinia, hija del rey Latino. Esta unión fue considerada por la tradición romana como el origen mítico de su pueblo. El hijo de Eneas, Ascanio, fundaría más tarde la ciudad de Alba Longa, de cuya estirpe descenderían, generaciones después, Rómulo y Remo, fundadores legendarios de Roma.

El fresco pompeyano representa un episodio narrado en la Eneida. Durante la lucha contra Turno, Eneas resulta herido por una flecha y es trasladado al campamento. Virgilio describe la escena con estos versos:

“En su lanza Eneas apoyado está

y a sordas brama, y de crecida 

juventud que le cerca, el vago espanto 

contempla inmóvil y del hijo el llanto”


El médico Yápix intenta extraer sin éxito la punta de la flecha. El poeta relata cómo el sanador emplea distintos remedios y herramientas, entre ellas un instrumento semejante a unas pinzas quirúrgicas:

En balde aplica y diligente mano

hierbas divinas de virtud secreta ;

el encarnado hierro tienta en vano;

con tenaza mordaz tal vez lo aprieta”

En ese momento interviene la diosa Venus, movida por la preocupación maternal. Trae consigo una planta medicinal procedente del monte Ida, en Creta: el díctamo, identificado con la especie Origanum dictamnus. A esta hierba se le atribuían propiedades extraordinarias para detener hemorragias y curar heridas; los antiguos creían incluso que los animales heridos la buscaban instintivamente para sanar.

La diosa introduce la planta en un recipiente con agua hirviendo y prepara una infusión. Cuando Yápix aplica el remedio sobre la herida, el sangrado cesa y la flecha puede ser retirada con facilidad. Curado milagrosamente, Eneas abraza a su hijo y regresa de inmediato al combate.

Virgilio describe así la intervención de Venus:

“Venus, en tanto, del afán movida, 

que el corazón materno le atormenta, 

díctamo coge en la cretense Ida,

hierba que allí lozana se presenta.

De puberescentes hojas revestidas;

flores la cubren de color sangrienta,

y pace de ella la silvestre cabra,

si cruda flecha su espinazo labra”


El fresco es una de las representaciones más antiguas de una intervención quirúrgica y representa a todos los personajes mencionados por el poeta: Eneas apoyado en su lanza, su hijo llorando junto a él, varios jóvenes guerreros que contemplan la escena y la diosa Venus portando el díctamo milagroso.

Eneas apoyado en su lanza con su hijo llorando junto a él

Jóvenes guerreros

Diosa Venus

El médico Yápix


La propia ciudad de Pompeya, donde se halló esta pintura, quedaría sepultada bajo cenizas tras la erupción del Monte Vesubio en el año 79 d. C., aproximadamente un siglo después de la muerte de Virgilio, lo que permitió que muchas obras de arte de la vida romana se conservaran hasta nuestros días.

Por Andrés Carranza Bencano

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