CALZADO
San Joaquín. Juan Simón Gutiérrez.
San Joaquín.
Juan Simón Gutiérrez. Hacia 1700. Óleo sobre lienzo. 163 x 120 cm. Museo de Bellas
Artes. Sala VI. Ingresando en el Museo tras la Desamortización de 1840.
La pintura presenta a San Joaquín (leer mas) representado como un
anciano de sólida complexión, apoyado en un cayado y acompañado por una oveja,
símbolo de mansedumbre y de su vinculación con la vida pastoril. La escena se
desarrolla en un paisaje abierto y de horizonte bajo, mientras que en la parte
superior se disponen varias cabezas de ángeles que aportan un discreto
componente celestial y equilibran la composición.
El artista
construye la figura del santo con un notable sentido naturalista, acentuando
los rasgos físicos con precisión y carácter. El rostro, alargado y enjuto, se
define por una barba blanca, partida en dos puntas, y por unos labios finos que
contribuyen a una expresión contenida. Destaca especialmente la singular
configuración de la nariz, prolongada de forma inusual, que genera un gesto muy
particular en la fisonomía. Los ojos, ligeramente rasgados, junto con unas
cejas claras y bajas, refuerzan la sensación de introspección y serenidad.
La influencia murillesca se percibe en la ambientación, y
también en la delicadeza con la que se integra la figura en el entorno,
logrando una imagen de equilibrada armonía entre lo humano y lo espiritual.
Destaca la humildad y pobreza que se muestra en
el calzado situado en primer plano.
Detalle de los pies
Por Andrés Carranza Bencano


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