sábado, 27 de mayo de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Oratorio de la Escuela de Cristo I. 

Muro del Evangelio

En el segundo tramo, un retablo hornacina de madera en su color presidido por un cuadro de san Pablo. Aquí estaba la lanzada de Lucas Cranach el Viejo (1538), actualmente en el Museo de Bellas Artes. 

Retablo

Sobre este retablo, destaca un crucificado de pequeño tamaño, del circulo de Pedro Millán de finales del siglo XV, que según la tradición fue el regalo de un canónigo de la catedral de Sevilla con motivo de su ingreso en esta institución.

Crucificado

Es una pieza de madera de 70 x 80 cm. que muestra un crucificado anatómicamente correcto, aunque sin mucho detalle, en el que llama la atención sus brazos extendidos en línea recta entre sí y formando un ángulo recto con su cuerpo, así como la inflamación del tórax.

Brazos estirados en ángulo recto

Su rostro, inclinado a la derecha, es alargado, con pómulos marcados, nariz aguileña, boca entreabierta y barba bífida. Los mechones de pelo tiene forma espiral y terminan  en el pecho y en la espalda.

La corona de espinas esta tallada sobre la cabeza y tiene forma de ramas trenzadas con clavos de metal que simulan púas. 

Detalle del rostro

Cubre su desnudez con un paño de pureza que se anuda a su izquierda y se pliega a su derecha formando olas.

Detalle del paño de pureza

Los pies fijados con un solo clavo, el pie derecho sobre el izquierdo.

Detalle de los pies

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de Ómnium Sanctorum III.

Nave del Evangelio

Dos arcosolios con arcos apuntados que presentan un sepulcro cada uno con una escultura yacente de terracota. Encima de ellos se aprecia un crucificado de piedra, junto a varios cuadros.

Nave del Evangelio

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de Ómnium Sanctorum II.

Presbiterio

A cada lado del presbiterio hay un pulpito y en el de la derecha destacamos la presencia de un crucificado, fijado a la cruz con cuatro clavos.

Pulpito

Crucificado

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de Ómnium Sanctorum I.

Nave de la Epístola.

En la cabecera de la nave de la epístola, entre dos arcos de medio punto cegados, se sitúa un Crucificado de mediano tamaño, del que no tengo ninguna información.

Cabecera de la Nave de la Epístola

Crucificado


Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza


Detalle de los pies

  EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de los Luises.

El Retablo Mayor es de caoba tallada en su color, sin dorar, en el que aparecen escenas de las vidas de los Santos de la Compañía de Jesús, siendo tallado por Adolfo López, junto con la imagen de la Inmaculada, que preside el retablo, que es una copia de la Cieguecita, de Martínez Montañés, que se conserva en la Catedral de Sevilla.

Vista general del retablo

Encima del sagrario un pequeño crucificado muerto fijado al madero con tres clavos y con un paño de pureza cordifero. 

Crucificado

viernes, 26 de mayo de 2023

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Las Tres Gracias. Rubens, Pedro Pablo.

Las tres Gracias. Rubens, Pedro Pablo. 1630-1635. Óleo sobre tabla de madera de roble. 220,5 x 182 cm. Museo Nacional del Prado. Sala 029

Las tres Gracias es un cuadro muy personal. Rubens debió pintarlo para sí mismo, pues formaba parte de su colección en el momento de su muerte y no existe un boceto preparatorio, cuando Rubens solía hacerlos para mostrar sus ideas a sus clientes o a sus ayudantes, pero no cuando pintaba para él. 

Venus es la diosa del amor, la belleza y la fertilidad en la mitología romana. Desde el siglo III a.c. la creciente helenización de las clases altas romanas la identificó con la diosa griega Afrodita. Era la esposa de Vulcano, Dios del fuego y los volcanes, forjador del hierro y creador de armas y armaduras para dioses y héroes.

En las fuentes mitológicas, comenzando con la Teogonía de Hesíodo, las Gracias se consideran hijas de Zeus y Hera y representan virtudes como la alegría, el encanto y la belleza, símbolos inequívocos de belleza y sensualidad, y acompañan frecuentemente a Venus, añadiendo estos factores al amor, la belleza y la fertilidad, que ella representa. Sus nombres eran Aglaya (Belleza, Esplendor), Eufrosina (Alegría, Jubilo) y Thalía (Florida, Abundancia).

Las Gracias también se asociaron con la generosidad y la gratitud y tanto en el idioma español como en el italiano, las palabras “Gracias” y “Grazie” se utilizan para expresar gratitud por algo recibido y Rubens con esta pintura nos dice “gracias al mundo y a la vida”.

El paisaje se extiende hacia un lejano fondo azul, desde donde una luz intensa se filtra a través de los árboles.

Un riachuelo mana de la fuente, coronada por un niño que sujeta el cuerno de la abundancia, se puede identificar con Cupido, hijo de Venus y de Marte (Dios de la guerra), ayudante de su madre para dirigir la fuerza primordial del amor hacia los mortales. En este caso, para Rubens, encarna una noción positiva puesto que el agua que mana de su fuente es una bendición para el mundo. 

Detalle de Cupido con el “Cuerno de la Abundancia”

De la cornucopia y de la rama de un árbol cuelga una guirnalda de rosas blancas y rojas en plena floración. Replican el esplendor de las Gracias, del mismo modo que las formas de la fuente replican sus cuerpos.

Del árbol cuelgan las ropas de una sola persona, que son contemporáneas de Rubens y no antiguas, como correspondería a las diosas, de este modo el artista relaciona los mitos antiguos con su propia vida. 

Detalle de las guirnaldas y de la ropa

Rubens nos muestra a las tres Gracias abrazadas, formado un circulo, y con ello, inmortalizó a sus dos esposas.

Isabella Brandt, la primera esposa del Pintor, rubia y hermosa, es la Gracia de la derecha. 

Detalle de Isabella Brandt

Presenta una tumoración en el pecho izquierdo en el cuadrante superior izquierdo, que llega hasta el hueco axilar izquierdo. Unos pliegues en la axila podrían corresponder a una afectación de los ganglios linfáticos regionales. Además, el pezón está retraído hacia la axila homolateral y el volumen general de la mama parece menor que la del otro lado. La tumoración entre la mama y la axila izquierda es exofítica, irregular y muestra una tonalidad rojiza, eritematosa, que puede indicar una cierta inflamación. Este aspecto es compatible con la presencia de un cáncer de mama localmente avanzado. Murió muy joven, a los 34 años, durante la peste que afectó a la población europea, pero pudo ser de su tumoración mamaria, pues, el cuadro fue comenzado antes de 1626, fecha de la muerte de Isabella, y terminado en 1639.

Detalle de las mamas

La Gracia de la izquierda se parece a los retratos de su segunda esposa, Helena Fourment. Rubens pintó diversos retratos de Suzanne Fourment, la hermana de Helène, su segunda mujer, que también le sirvió en muchas ocasiones de modelo. 

Su fisonomía coincide bastante con la de la diosa afecta por la tumoración mamaria. Y también coinciden sus pendientes, que el pintor dejó plasmados en diversas obras con gran detalle. Esto hace suponer, que tal vez, fuera su cuñada Suzanne la modelo que padecía un cáncer de mama.

Detalle de Helena Fourment

Si observamos con atención su mano derecha aparece deformada como en una artritis reumatoide. Pero, el pintor se casó con Helena   en diciembre de 1630, cuando ella contaba con apenas dieciséis años y él cincuenta y tres y cuando sirvió de modelo para esta pintura tenía 23 años y no existen datos bibliográficos que indiquen que la joven esposa haya padecido la enfermedad. Por ello, esta representación podrían ser un reflejo de sus propios padecimientos, pues en varias de sus pinturas se muestra luciendo elegantes guantes. Tradicionalmente se puede interpretar como un símbolo de riqueza; sin embargo algunos autores creen que constituye un medio para ocultar las secuelas directas de la Artritis Reumatoides.

Detalle de la mano

La Gracia del centro, de espaldas al espectador, no está identificada, pero pasó también a la posteridad sin nombre. Presenta una marcada escoliosis asociada al signo de Trendelenburg positivo (la cadera derecha baja en vez de elevarse cuando la pierna izquierda permanece apoyada). Algunos autores han sugerido que podrían corresponder a un posible síndrome de hipermovilidad familiar benigna que afectó a Helene Fourment y a su hermana.  Pero, también hay que tener en cuenta que puede ser un recurso utilizado en la pintura y escultura, que  se denomina “contraposto”, término italiano en que la figura rompe la simetría, pero permanece en equilibrio, proporcionando cierta sensación de movimiento.

Escoliosis. Trendelemburg. Contraposto

Rubens nos muestra a las tres Gracias abrazadas, formado un circulo y la posición de los pies son los que proporcionan la sensación de que bailan suavemente.

Posición de los pies

Con este lienzo, el gran Rubens relaciona la belleza con la enfermedad.

Autor: Andrés Carranza Bencano

miércoles, 24 de mayo de 2023

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Hermandad de los Estudiantes.


El Padre Pedro de Urteaga, era el prepósito (ver) de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús de Sevilla, que se encontraba en la que luego sería la sede de la Universidad y actualmente la Iglesia de la Anunciación.


Portada de la Iglesia de la Anunciación

Pues bien, el 13 de marzo de 1620, contrata a Juan de Mesa y Velasco para la elaboración de la talla de un crucificado, para el culto sacerdotal interno de una Hermandad de Sacerdotes. 

En la carta del concierto, el artista queda obligado a “dar hechas y acabadas dos imágenes de escultura, la una de Cristo Crucificado y la otra de una Magdalena abrazada al pie de la cruz, de madera de cedro ambas dos, de la estatura ordinaria humana”, por el precio de ciento y cincuenta ducados, recibiendo 300 reales al contado y el resto una vez finalizadas las tallas.


Copia de la carta. Casa Hermandad Hermandad de los Estudiantes

El paradero actual de la imagen de la Magdalena es desconocido, si es que aún existe.

Las imágenes fueron terminadas el 8 de septiembre de 1620, pero el crucificado no fue entronizado hasta el primer domingo de Cuaresma de 1621, instalándose las imágenes en un retablo nuevo, situado frente al púlpito. 



La imagen en un principio no fue concebida para ser sacada en procesión, su adjudicación a la Congregación de Sacerdotes debió estar motivada, según Gutiérrez de Ceballos, para que éstos meditasen y conversasen con la imagen de Cristo muerto, según aconsejaba san Ignacio en los Ejercicios.

El grupo escultórico es alegórico al arrepentimiento de María Magdalena, y así lo explica el padre Antonio de Solís en el manuscrito “Los Dos Espejos”, que narra los sucesos principales de la Casa Profesa hasta el año 1755. Allí comenta que la congregación de clérigos se fundó en 1600, para impedir el ejercicio de la prostitución en los días festivos, y por tanto la motivación era la búsqueda del arrepentimiento y la conversión de los pecados de la carne.

Así, por lo que se refiere a la advocación de la Buena Muerte, no consta documentalmente el hecho de que la Imagen recibiese culto con este nombre desde su hechura, ni estuviese relacionada con dicha motivación.

Un siglo más tarde, en 1725, se quiso crear en la citada Casa Profesa una congregación de la Buena MuerteEn el texto que hace referencia a dicha fundación, se dice que los titulares serían la Virgen Santísima Dolorosa a los pies de Cristo Crucificado y el Señor San José, especialísimo abogado de la buena muerte .

Es muy probable que fuese a partir de entonces cuando al Cristo comenzase a denominársele de la "Buena Muerte". 

En una descripción del actual templo de la Anunciación, dos años después, se dice que el primer altar que existe en la nave del templo, en el lado de la epístola, está ocupado por el “Santo Cristo de la Buena Muerte”. 

Durante el reinado de Carlos III (1759-1788), tiene lugar el afán reformador y por la “Pragmática Sanción” (ver) de 1767, se acuerda la expulsión de la Compañía de Jesús de todos los dominios de la corona española. 

La antigua Casa Profesa pasó a ser Universidad, y con ella todos sus bienes, entre ellos el Cristo de la Buena Muerte, que pasó a ocupar diversos lugares dentro del edificio.

A principio del siglo XX, una serie de profesores y alumnos se interesan por este crucificado y el 17 de noviembre de 1924 se aprueban las primeras reglas y se crea la   Hermandad de los Estudiantes, como hermandad penitencial con la imagen del Cristo como titular, con la advocación de Santísimo Cristo de la Buena Muerte.

La sede canónica fue instaurada en la Iglesia Universitaria de la Anunciación de la calle Laraña, realizando su primera estación de penitencia el martes santo de 1926, solo con el paso de Cristo.

Con ello, además de volver a exponerlo al culto, se evitaba su posible traslado por el Gobierno al Museo Nacional de Escultura de Valladolid.

En 1924, la Hermandad adquirió la imagen de la Virgen de la Angustia que salió por primera vez el Martes Santo de 1946, pues entre 1932 y 1934, con motivo de la clausura de la Iglesia en la Segunda República, no se realizó estación de penitencia, sino solo se realizaron cultos, ante fotografías de las imágenes, en la Iglesia del Salvador.

La Hermandad de los Estudiantes pasó a llamarse oficialmente como “Pontificia, Patriarcal e Ilustrísima Hermandad y Archicofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima de la Angustia”. 

La imagen de la Virgen de la Angustia fue realizada por Juan de Astorga en 1817, y perteneció a la extinta Hermandad del Desprendimiento de Cristo, donde se rendía culto bajo la advocación del Dulce Nombre de María.

Cuando acaba la Guerra Civil la hermandad se consolida en la Anunciación, Iglesia justamente aledaña a la Universidad (hoy facultad de Bellas Artes). En esta Iglesia coincidió con hermandades como la Macarena o el Silencio.

En los años 50 la Universidad traslada su sede a la antigua Real Fábrica de Tabacos y en 1954 el Cristo se muda a ella desde la iglesia de la Anunciación, colocándose en un altar en el Aula II de la Facultad de Derecho.


Detalle del Cristo en su paso

En 1966 la sede de la hermandad se traslada a su actual capilla, cedida para el culto, ubicada en la calle San Fernando, construida por Sebastián Van der Borch entre 1756-1763, aunque la salida procesional se realiza desde el “Hall” de la Antigua Fábrica de Tabaco (Rectorado), hasta donde se produce el “retranqueo” de los titulares el Lunes Santo. 


Los dos pasos en el  “Hall” de la Antigua Fábrica de Tabaco (Rectorado), tras el “retranqueo” del Lunes Santo. 

Dentro de la capilla se sitúa en el Altar Mayor, lugar primitivamente ocupado por la Virgen de los Remedios, sobre un Sagrario que reproduce la portada de la Fábrica de Tabacos, con la Fama y las rejas del siglo XIX. 

En 1973 las imágenes fueron portadas por primera vez por hermanos costaleros.   


Situación en la Capilla

La factura de este crucificado es impactante, por lo que fue muy imitado.

Entre los crucificados que se contrataron con el maestro, bajo la cláusula de que los tallaran a imitación del de la Casa Profesa, está el que le encargó el pintor Jerónimo Ramírez para Francisco de Tejada y Mendoza. En el contrato del 16 de marzo de 1621 estipuló “una hechura de Cristo del natural conforme al que está hecho en la Compañía de Jesús en la Casa Profesa de esta dicha ciudad de Sevilla”.

También se tomó como modelo para otras dos imágenes, en 1621, para la que María Elena Gómez Moreno situó en la Iglesia de San Isidoro de Madrid y que actualmente preside el Altar Mayor de la catedral de la Almudena, firmando su autoría en un pergamino que se colocó en la unión de la cabeza, y otra, en 1627, actualmente sin identificar. 

La imagen está tallada en madera de cedro policromada, mide 1,76 metros de altura, presenta una cruz arbórea propia de la época barroca, corona la cruz la popular inscripción "INRI" (IESVS NAZARENVS REX IVDAEORUM=JESÚS DE NAZARET, REY DE LOS JUDÍOS).

La imagen reproduce el instante concreto de la defunción, por lo que hace visible la laxitud y las alteraciones tanatologías especificas del periodo postmorten, constituyendo un auténtico tratado  de los acontecimientos que ocurren en un cuerpo pocos minutos después de la muerte. Por ello,  se puede  pensar que Juan de Mesa no sólo visitaba los depósito de cadáveres sino que debió de ser testigo de muertes en directo, que le permitieran esta fidelidad asombrosa y exactitud minuciosa de músculos, tendones y vasos sanguíneos, con el cuerpo vencido sobre los brazos, el abdomen rehundido mientras las costillas se comienzan a destacar, el afilamiento de los rasgos, la aparición de los primeros moratones post mortem.., pero al mismo tiempo manifestando el modelado dulce de su maestro. 

El rostro del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, muestra toda la paz que debe llevar la advocación de Buena Muerte, dando una sensación de descanso eterno después de un gran sufrimiento, es “toda dulzura, poesía, reposo, serenidad”, manteniendo la frescura de la vida.

La cabeza esta desprovista de la corona de espina que Mesa solía tallar en el mismo bloque craneano, lo que hace más evidente las heridas de las espinas de la frente, dejando más al descubierto la cabeza y permitiendo la presencia de sangre por los laterales del rostro y por el lateral de la nariz.  


Detalle del rostro

Las cejas se presentan fruncidas por la tensión del dolor. Los ojos almendrados están semicerrados. La nariz afilada. Los pómulos muy marcados, cuya policromía se oscurece para darle mayor dramatismo a la imagen. La boca entreabierta, con labios carnosos, muestra las piezas dentales superiores perfectamente talladas. La barba es frondosa y el cabello ondulado cae sobre el hombro derecho dejando al descubierto la oreja izquierda, cuya policromía es oscura.


Detalle del rostro

El cuello está totalmente flexionado hacia la derecha con una tensa musculatura y la cabeza se apoya sobre el pecho

Los brazos están totalmente estirados, formando una “V” y las manos, fijadas por clavos a nivel de las palmas, presentan signos de rigor mortis. 


Detalle de los brazos

El torso del Cristo presenta la herida de la lanza de Longinos y de ella brota gran cantidad de sangre que cae hacia el torso y termina en el sudario.

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Detalle del torso 

El sudario o paño de pureza, está anudado a través de una cuerda muy visible en la parte derecha del Cristo, con amplios pliegues y bastante tela sobrante, tanto en la parte derecha como en la izquierda, recogida en dos moños laterales, dándole a la imagen barroquismo y dramatismo. Su apertura sobre la ingle deja al descubierto la cadera derecha lo que permite un desnudo camuflado con lo que manifiesta sus conocimientos anatómicos. 


Detalle del Paño de Pureza

Las piernas están semiflexionadas con heridas de la pasión en las rodillas, y la sangre cae hacia los pies. 

El pie derecho se sitúa por encima del izquierdo, con un solo clavo, al contrario del Cristo de la Clemencia de Juan Martínez Montañés que contaba con un clavo para cada pie, en relación con la visión que tuvo Santa Brígida y que fue recogida por Francisco Pacheco. 

En este caso Juan de Mesa se alejó de esa concepción de su maestro. Los pies presentan cierta rigidez, sobre todo en los dedos donde llega  la sangre desde la herida del clavo. 


Visión frontal de los pies

Visión lateral de los pies

En 1983, mientras el Cristo era trasladado para celebrar su Quinario anual desde la Universidad a la iglesia de la Anunciación, se desprendió la cabeza del Crucificado de su ensamble. Durante la restauración por parte del profesor Francisco Arquillo Torres, fue hallado un documento que confirmaba la autoría y la datación de la obra: ”Ego feci Joannes de Mesam anno de 1620”.  

En 1985 los hermanos Cruz Solís, al ultimar la consolidación de la talla, encontraron otro escrito que fijaba su terminación el 8 de septiembre de 1620.  

Entre el 1 de junio de 1994 y el 9 de marzo de 1995, fue nuevamente intervenido en el Instituto de Conservación y Restauración de Bienes Culturales dependiente del Ministerio de Cultura de Madrid, por Raimundo Cruz Solís e Isabel Pozas que limpiaron la policromía, eliminaron los repintes, e integraron la película pictórica, donde faltaba, excepto en los pies y colocaron una espiga en el dedo índice de la mano izquierda.

En 2017, el restaurador Pedro Manzano Beltrán realizó un informe diagnóstico del estado de conservación de la imagen, incluyendo TAC y radiografías. La Universidad de Sevilla solicitó a la Comisión Provincial de Patrimonio el correspondiente permiso de intervención, que fue realizado en 2018, siendo repuesto al culto en enero de 2019.

El proceso incluiría "la revisión de los ensambles, consolidación y cierre de fisuras; consolidación y valoración del estado de conservación de los elementos metálicos,  con el fin de determinar su posible extracción y sustitución por espigas de madera".

Asimismo, "se realizará corrección del desencuentro en la unión de la mano izquierda a la cruz; protección de la película pictórica que presente riesgo de desprendimiento mediante papel japonés y cola orgánica; limpieza mecánica del polvo y depósitos superficiales de la Imagen con brochas de pelo suave y aspirador; fijación puntual de la policromía; reintegración de lagunas de preparación con la misma composición a la del original; reintegración cromática no diferenciada de estas lagunas y desgaste de la línea de agua de ambos ojos, las cejas y el nacimiento del cabello en el contorno del rostro; así como la protección final mediante la utilización de resinas sintéticas estables y duraderas, ajustando el punto de brillo".

Finalmente, el Cristo fue fijado a una nueva cruz realizada en el taller de Manuel Guzmán Bejarano.