sábado, 3 de junio de 2023

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Sansón y Dalila. Pedro Pablo Rubens.

Sansón y Dalila. Rubens, Pedro Pablo. 1609-1610. Óleo sobre lienzo. 185 x 205 cm. National GallerY. Londres


Sansón representa la lucha del pueblo judío contra los filisteos. Era hijo de Manoa y de una mujer estéril, pero un ángel se les apareció y predijo que tendrían un hijo que liberaría al pueblo de Israel de los Filisteos.

Efectivamente, Sansón creció fuerte y alto, dotado de gran cólera y una fuerza extrema y milagrosa que solo podía perder si le cortaban el cabello.

Sansón se enamora de una filistea y la toma como esposa en contra de la opinión de sus padres ya que los filisteos eran enemigos del pueblo de Israel, pero más tarde se cansó de ella y se la entregó a uno de sus compañeros.

Más tarde, Sansón fue a visitarla, pero sus padres se lo impidieron, por lo que entró en cólera y quemó toda la cosecha de cereales de los filisteos. Cuando estos averiguaron quién había sido el autor de tal desmán, se vengaron quemando a su esposa y al padre de esta, y se establece una gran enemistad de Sansón con los filisteos. Para evitar la contienda, los filisteos pidieron que se les entregase a Sansón, para juzgarlo por sus delitos, prometiendo respetar su vida. 

Los israelitas, para evitar la guerra, entregaron a Sansón, maniatado, a sus enemigos, pero su fuerza era tan descomunal que rompió fácilmente sus ligaduras y con una quijada de asno mató a mil filisteos.

Tras esta hazaña, Sansón fue proclamado juez de Israel, gobernando a su pueblo durante veinte años.

En Gaza, Sansón encontró a una bella prostituta y se quedó a dormir en su casa. Los filisteos le tendieron una emboscada para apresarlo, cerrando las puertas de la ciudad para que no pudiera escapar, pero Sansón, con su fuerza descomunal, arrancó las enormes puertas de cuajo y se las llevó al monte.

Después, Sansón se enamora de la prostituta  Dalila, una mujer Filistea. Los gobernantes de los Filisteos intentan sobornar a Dalila y le pidieron que lo sedujera y descubriera dónde residía el secreto de su gran fuerza, con el fin de poder vencerlo. En recompensa le ofrecieron mil cien piezas de plata.

Sansón, confiando en Dalila le confiesa su secreto y esta obtuvo las piezas de de plata prometida por los filisteos y, mientras Sansón dormía en sus brazos, un sirviente termina por cortarle siete trenzas de su cabello y con ello a Sansón lo abandonó la fuerza.

Cuando Sansón se despertó, los filisteos lo apresaron, le sacaron los ojos y lo llevaron a Gaza donde trabajó, durante largo tiempo, moliendo grano para sus enemigos.

Posteriormente, lo llevaron ante el pueblo para sacrificarle a su Dios, Dagón, en su templo. Pero, en ese tiempo el cabello de Sansón había vuelto a crecer, y Sansón invoca a Yahweh para recuperar su fuerza por última vez, y derribando las columnas sobre las que descansaba el palacio, consigue que el edificio se derrumbe provocando la muerte de más de tres mil filisteos, aunque él también muere. Sansón aparece entre los escombros y es enterrado en la tumba familiar.

La temática de Sansón y Dalilaha sido representada en más ocasiones a lo largo de la historia del arte, como las obras homónimas de Aton Van Dyck (ver) o José Echenagusía (1887), entre otras.

Fuera del contenido de la pintura, la historia de Sansón y Dalila ha sido llevada a diferentes medios. Se han escritos libretos para ópera, obras de teatro e incluso una película clásica del tema aportando nuevas visiones sobre la leyenda sobre todo en el tipo de relación que mantenían los dos protagonistas y la verdadera naturaleza de la mujer.

Respecto a Rubens, el cuadro muestra sus orígenes en Miguel Ángel, Rafael, los venecianos del alto renacimiento, Caravaggio, como una simbiosis entre pasado, presente y futuro del arte. Rubens representa a personajes históricos bajo cuerpos clásicos desnudos, idealmente bellos. 

La composición de la escena está dirigida por la línea diagonal que forman los cuerpos de Sansón y Dalila, sobre los que recae también el foco de luz, que procede de la esquina superior izquierda de la tabla. 

Este foco contrasta con la oscuridad del fondo de la imagen, en la que aparecen los solados filisteos que esperan para la captura de Sansón, tan solo alumbrados por el punto de luz de la vela que portan. 

Esta es una muestra clara de la influencia del tenebrismo barroco, cuyo origen técnico situamos en Caravaggio. 

Rubens capta el momento en el que, a Sansón, dormido sobre el regazo de Dalila, después del placer, le cortan el pelo y se desvanece, tal y como lo hace su fuerza.

Observamos cómo su cuerpo cuasi escultórico, miguelangelesco, cae desplomado sobre las piernas de Dalila.

Su espalda desnuda e iluminada, llevan el ojo del espectador hacia el punto culminante que son las caras de los personajes principales.

Detalle de Sansón

En el cuadro Rubens representa a una Dalila con mejillas encendida por el placer físico y se encuentra lánguidamente reclinada, en un intento del autor de mostrarnos a una Dalila prostituta, e incluso, situada en una especie de burdel.

La bella mujer ha conseguido el propósito de su pueblo, pero su expresión corporal revela una doble moral, pues la mano izquierda aparece sobre la espalda de Sansón, como quien acaricia, por última vez, al amado muerto, mientras su mano derecha se apoya suavemente en espera de lo que ha de suceder. Rubens está, por tanto, retratando un estado psicológico del personaje. 


Detalle de Dalila

Dalila representa a todas las mujeres de la historia que han usado sus encantos físicos para atraer a hombres fuertes a su ruina, a fin de obtener provecho personal. 

Pero, además, los pechos desnudos de Dalila forman parte de la feminidad, de tal modo que la mujer es la madre de la patria, pues Dalila es la garante de los destinos filisteos. La misma idea que el cristianismo otorga a la figura de la virgen, como madre del redentor, pues en ella está el origen del salvador de la Humanidad.

Su piel suave y fresca presenta un fuerte contraste con la de la anciana que desde detrás ilumina con una vela. 

La Biblia no menciona a esta anciana, pero Rubens la introduce por su fealdad para realzar la belleza de la joven y representar el paso del tiempo, el devenir del cuerpo, el destino de la belleza y contrastar su vejez con la ignorancia juvenil de Dalila, que no la deja ver el destino que le está trayendo a su amante.


Detalle de la anciana

En la parte superior del fondo de la escena aparece una escultura de Venus y Cupido, de manera que Rubens nos muestra un paralelismo entre la diosa de la belleza y la protagonista de su relato y complementa la interpretación erótica de la escena.

La inclinación de la cabeza de Dalila guarda semejanza con la de esta estatua de Venus.  

Detalle de la estatua de Venus

Las manos del barbero se disponen entrelazadas y en complicada posición para sostener las tijeras, con la concentración de un cirujano, como metáfora de la elaborada y engañosa trama que provocaría la caída de Sansón.  

Detalle del barbero

Al fondo a la derecha y detrás de una puerta aparecen los soldados filisteos que esperan ansiosos, para entrar y arrestarlo después que Sansón se quedara debilitado e indefenso. Están iluminados desde abajo por una antorcha de fuego y llevan las estacas afiladas que van a utilizar para quitarle los ojos a Sansón.

Detalle de los soldados filisteos

Destaca el color rojo intenso y brillante de la parte inferior de la composición, frente a los marrones cálidos y dorados.  

El color rojo simboliza la pasión que precedió a esta escena, así como el color de la sangre de la acción macabra que se va a desarrollar.

Detalle de la sabana roja

Finalmente, en la esquina inferior derecha destacan los pies descalzos y sucios de Sansón que contrastan con los pies limpios de Dalila. 

Los pies descalzos de Sansón simbolizan humildad y al mismo tiempo son representación del estatus divino, pues andar descalzos requería una resistencia sobrehumana al dolor. 

Los pies descalzos de Dalila simbolizan el erotismo de la escena. 

Detalle de los pies

sábado, 27 de mayo de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Convento de Santa Ana.  

Muro izquierdo

Jesús Atado a la Columna, retablo neoclásico del siglo XVIII, del taller de Roldán, representa la devoción carmelita, tras la aparición de este Cristo a Santa Teresa.

Retablo de Jesús atado a la columna

En el ático un crucificado del que no tengo información.

Crucificado del ático

Detalle de la cabeza

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de San Vicente. 

Retablo Mayor

Es obra de Cristóbal de Guadix (1.690-1.706), contando con banco, un gran cuerpo central dividido en tres calles separadas por dos grandes columnas salomónicas y ático. En la calle central se sitúa, como es costumbre, el Sagrario, sobre el que se dispone la escultura de san Vicente, obra del taller de Roldán, en el interior de un templete y, sobre éste, otro más pequeño, con una Inmaculada, de finales del XVII. En la época de Semana santa se coloca la imagen de la Virgen.

En las calles laterales se disponen relieves con escenas de la vida del titular de la parroquia: La Muerte de san Vicente en la cama y El Martirio en la parrilla en el lado de la Epístola y El martirio en la cruz de san Andrés y San Vicente ante Daciano en el del Evangelio.

Rematan ambas calles esculturas de san Isidoro y san Leandro.

Retablo Mayor

En el ático se sitúa un Calvario formado por un crucificado del siglo XVI del estilo de obra de Roque Balduque, flanqueado por tallas de san Juan y La Virgen del taller de Roldan del 1704.

 

Calvario en el ático

Detalle del crucificado

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia de San Lorenzo. 

Retablo Mayor

El 30 de agosto de 1616, se escrituró con Diego López Bueno por 300 ducados de plata un sagrario de dos cuerpos donde se dispondrían las imágenes de san Pedro, San Pablo y la pura y limpia Concepción.

El 12 de junio de 1617 se contrató a Francisco Pacheco que por 250 ducados se encargó de pintar, dorar y estofar esta obra y las dos tablas que representan a los sacerdotes del antiguo testamento Aarón y Melquisedec.

En 1630 se retoma la obra de finalización del retablo, por parte de Juan Martines Montañés, por la autorización del provisor del Arzobispado, pero con la condición que se iniciaría cuando hubiera fondos, por lo cual la firma del contrato se efectuó el 14 de julio de 1632, especificándose su costo de 6000 ducados en un plazo de tres años.

Montañes terminó el primer cuerpo en octubre de 1635, y el tercero en octubre de 1638, y toda la ejecución se caracterizó por desencuentros económicos del escultor con la Fabrica de la parroquia y la intervención de diversos tasadores, por lo que la relación culminó el 24 de octubre de 1639.

El 18 de septiembre de 1645, por medio de escritura pública, Montañes traspasó el trabajo del altar a Felipe de Ribas, que realizó la talla del crucificado que remata el retablo, san Lorenzo, seis ángeles y uno de los relieves que representa al mártir repartiendo limosnas, pero Felipe de ribas falleció en 1648 por lo cual su hermano Francisco Dionisio se encargó de acabar la obra que quedó completamente terminada el 4 de febrero de 1652.

Durante el mes de julio de 2015 se realiza una limpieza, patrocinada por el Arzobispado con la dirección de Agustín Martín de Soto y Antonio Gamero Osuna. 

Este Retablo Mayor está compuesto por banco, dos cuerpos de tres calles y ático. 

Retablo Mayor

En el ático el Crucificado de Felipe de Ribas de 1645.

Crucificado en el ático

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Convento de San Clemente. 

Retablo Mayor

El retablo Mayor   es del siglo XVII y consta de sotobanco y bancodos pisos de tres calles y un ático. 

Levantado por los hermanos Felipe y Gaspar de Ribas, puede considerarse como una de las mejores creaciones barrocas sevillanas. Sin embargo, el dorado y el estofado, la policromía, o bien no quedó terminada del todo, o no se llegó a hacer y, habrá que esperar años, para que todo esté concluido. Será Valdés Leal quien se comprometa a hacerlo, a partir de diciembre de 1680, debiendo dorar y estofar todo el conjunto como lo vemos hoy.

Retablo Mayor

En el ático, un Crucificado, imagen barroca, de calidad, de un crucificado muerto fijado a la cruz con tres clavos y con un paño de pureza anudado al lado derecho.

Crucificado del ático

Detalle de la cabeza


Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Convento de San Antonio de Padua. 

Retablo Mayor

El retablo mayor proviene del Convento de San Felipe Neri, que estuvo situado en las cercanías de la iglesia de Santa Catalina, recrecido y adaptado al nuevo recinto. El retablo es obra de Jerónimo Balbás, con la colaboración de Pedro Duque Cornejo en 1711. Estructurado mediante estípites como elemento sustentante, se compone de banco, un amplio cuerpo dividido en tres calles y ático.

Retablo Mayor

En el ático del retablo se encuentra un Crucificado del siglo XVII con tres clavos flanqueado por santos terciarios franciscanos.

Crucificado en el ático

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Iglesia del Oratorio de la Escuela de Cristo II. 

Sacristía

En la sacristía observamos una cajonera del siglo XIX y sobre ella un pequeño retablo con Cristo en la Cruz a tribuido a Cristóbal Ramos.

Mueble cajonera

Se trata de una pequeña escultura de madera de 37 x 32 cm, que muestra el cuerpo alargado. 

Crucificado

La cabeza del crucificado se inclina hacia el lado derecho, con los ojos dirigidos al cielo con expresión agonizante y la boca abierta, dejando ver la lengua y dientes.  Los cabellos caen por la espalda en el lado izquierdo y por el hombro derecho.  Muestra la gran curiosidad de que tanto los ojos como los regueros y gotas de sangre son de cristal, lo que hace que aumente el efecto dramático de la escultura.


Detalle de la cabeza

Se cubre con un discreto paño de pureza anudado en la cadera derecha. 

Detalle del paño de pureza

Los pies fijados con un solo clavo, el pie derecho sobre el izquierdo.

Detalle de los pies

La cruz se clava en un monte, con un dragón con una manzana en la boca y una calavera, simbolizando ambos elementos la redención del hombre y la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte.

Detalle del monte