lunes, 1 de diciembre de 2025

INTOXICACIONES

Interior de la Fabrica de Tabacos. Gonzalo Bilbao Martínez.

Interior de la Fábrica de Tabacos. Boceto 1911.Bilbao Martínez, Gonzalo. Óleo sobre lienzo. 81 x 64 cm. Museo de Bellas Artes. Sala XII. Adquisición de la Junta de Andalucía en 1994

Es un estudio previo que el pintor realizó para el cuadro de "Las cigarreras" del Museo de Bellas Artes de Sevilla (Leer más).

La obra muestra el interior de la fábrica de tabacos mientras las célebres cigarreras desarrollan su trabajo.

Se trata de uno de los once estudios para la obra mayor de Bilbao "Las cigarreras", el más cercano a la obra final. Fue un largo proceso donde el autor estudió el espacio arquitectónico de la fábrica de tabacos, ensayando perspectivas, buscando escenografías y experimentando la relación entre los personajes, el espacio y la iluminación.

Detalle sin marco

Por Andrés Carranza Bencano

INTOXICACIONES

Las Cigarreras. Gonzalo Bilbao Martínez.


Las Cigarreras. Bilbao Martínez, Gonzalo. 1915. Óleo sobre lienzo. 305 x 402 cm. Museo de Bellas Artes. Sala XII. Donación de Doña María Roy Lhardy en 1939


La conclusión este cuadro en 1915, supuso el final de un trabajo iniciado por Gonzalo Bilbao a principios del siglo XX sobre la fábrica de tabacos de Sevilla y sus trabajadoras. Durante esos años, llevó a cabo un total de once estudios previos en óleo sobre lienzo, fechados entre 1910 y 1915, casi todos en manos privadas.

Realizada en la plenitud de su carrera, el artista sitúa la escena en una nave de la Fábrica de Tabacos de Sevilla, otorgando gran protagonismo al grandioso escenario arquitectónico de amplias perspectivas. En el tratamiento de la luz y su incidencia en el espacio y la materia, podemos ver ecos de “Las hilanderas” de Velázquez. 

Detalle sin marco

El lienzo describe la realidad de las mujeres trabajadoras de la fábrica de Tabacos de Sevilla, actual sede de la Universidad de Sevilla, a principios del siglo XX, en la elaboración de cigarros y puros, organizado en una cadena de producción de las diversas fases de realización por las mujeres cigarreras.

 El lienzo de Bilbao viene a manifestar la falta de derechos de estas mujeres que empezaban a trabajar a una temprana edad (por lo general a los 13 años), y no había límite de jubilación, cobraban menos de la mitad del jornal masculino, no había seguros de enfermedad, viudedad, incapacidad o alumbramiento y su agotadora jornada laboral debía ser compaginada con sus obligaciones maternas.

Con esta obra Gonzalo Bilbao rinde homenaje a las cigarreras sevillanas, cuya figura se idealiza a lo largo del siglo XIX a través de la literatura y de la ópera, y la convierte en un icono de la mujer trabajadora.

Gonzalo Bilbao presentó el cuadro de “Las cigarreras” a la Exposición Nacional de 1915 en Madrid, en la que no resultó premiado. Algunos medios y artistas de la ciudad de Sevilla consideraron una grave injusticia que esta obra no recibiera el galardón. En desagravio, organizaron un homenaje al autor, que a su regreso a Sevilla el 16 de junio de 1915, fue recibido por 30 cigarreras en la estación de ferrocarril.

Gonzalo Bilbao rodeado de las cigarreras, como homenaje al pintor a su vuelta de la Exposición Nacional de 1915 de Madrid. (ver) (CC BY 3.0)

La sutileza de la crítica subyace tras esa escena tierna que llama poderosamente la atención del espectador, pues, en primer término, se capta una instantánea del trabajo cotidiano, en la que vemos a una madre que detiene su actividad laboral para amamantar a su hijo ante la mirada de sus compañeras, en una emotiva escena que contrasta con la dureza del trabajo de estas obreras y se aleja de cualquier rasgo de dramatismo o dureza. Junto a ella, una cuna y un cantaro.

Escena principal

Detalle

Detalle

A la izquierda del cuadro destaca una operaria que deshoja tabaco.

Detalle inferior izquierdo

A la derecha otras operarias se dedica a etiquetar puros.

Detalle inferior derecho

Detrás del primer grupo se puede observar, en un segundo plano, otro grupo de operarias, un grupo mayor cierra el plano de fondo.

Detalle del fondo

Por Andrés Carranza Bencano

lunes, 10 de noviembre de 2025

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie griego

Aparición de Cristo Resucitado a la Virgen. Luis de Vargas.


Aparición de Cristo resucitado a la Virgen. Luis de Vargas. Óleo sobre tabla. 116 x 43 cm. Museo de Bellas Artes. Sala III. Adquisición del Estado en 1928 de la Colección del Deán López Cepero

Se ignora para dónde fue realizada esta pintura, aunque hay motivos suficientes para suponer que formaba parte de un retablo como son su formato alargado y el que forme pareja con "El Niño Jesús hallado en el Templo" (CE0666P).

La tabla de pequeñas dimensiones muestra en primer plano dos figuras. Cristo resucitado surge de una fuerte zona luminosa, cubierto por un amplio manto púrpura, airoso y envolvente, que deja entrever un paño de pureza transparente y etéreo. Levanta la mano derecha en actitud de bendecir, mientras que en la izquierda porta una banderola blanca con el signo de la cruz. Dirige la mirada a la Virgen, quien se sitúa en el ángulo inferior derecho, de rodillas, en actitud de oración con un gesto de sorpresa.

En segundo plano, en la parte superior de la composición se ve un grupo celestial de ángeles con coronas de flores que completan el conjunto. En esta tabla, de sobrio y brillante colorido, el artista realiza un estudio anatómico del cuerpo de Cristo, que está tratado con un modelado escultórico.

Esta tabla es una de las primeras pinturas en el panorama sevillano que muestra abiertamente el interés del nuevo lenguaje por la representación del cuerpo humano. (Web Museo de Bellas Artes).

Finalmente destacamos la morfología de pie griego con que se representa a Jesús. Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar. Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderesAdemás, presenta deformidad en Hallux Valgus (Juanetes). 

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie griego

San Sebastián. Luis de Vargas.

San Sebastián. Vargas, Luis de. Óleo sobre tabla. 112 x 54 cm. Museo de Bellas Artes. Sala III. Adquisición de la Junta de Andalucía en 2006, para su depósito en el Museo de Bellas Artes de Sevilla 


Por su formato podría pertenecer a la calle lateral de un retablo. 

Es una Interesante obra de uno de los pintores más relevantes de la escuela sevillana del Renacimiento aunque, hasta la fecha, sólo estaba representado en el museo por la obra "La Purificación", adquirida por la Junta de Andalucía en el año 1990, y por dos tablas atribuidas a su círculo: Aparición de Cristo Resucitado a la Virgen Jesús entre los doctores

San Sebastián fue tribuno de la guardia pretoriana de Diocleciano a comienzos del siglo IV.  Sometido a martirio al descubrirse su condición de cristiano, fue condenado a morir a flechazos y, aunque sobrevivió cuidado por Santa Irene, acabó muriendo apaleado y su cuerpo arrojado a la Cloaca Máxima de Roma. De ahí provienen los atributos que muestra en este lienzo: el arco, las flechas y la cruz, testimonio de su fe. Aparece vestido como oficial del ejército, con coraza y clámide, y no como es más habitual verlo representado, semidesnudo, atado a un árbol y asaetado. A través de su indumentaria podemos constatar su marcada y voluminosa anatomía, que lo muestra como un soldado viril, recio y atlético en el que se aprecia la influencia de Miguel Ángel. (Web Museo de Bellas Artes).

Detalle del rostro

Detalle de la mano con las flechas de su martirio


Finalmente destacamos la morfología de pie griego con que se representa a San Sebastián. Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar. Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderesAdemás, presenta deformidad en Hallux Valgus (Juanetes). 

Detalle de los pies


Por Andrés Carranza Bencano

miércoles, 5 de noviembre de 2025

EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

CRUCIFIXIÓN 

Calvario. Pieter Coecke. Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Calvario. Pieter Coecke. Hacia 1540. Óleo sobre tabla. 108 x 72 cm. Museo de Bellas Artes. Sala II. Donación de Don Rafael González Abreu en 1928

Pieter Coecke van Aelst (Aelst, 1502 — Bruselas, 1550) fue un pintor y diseñador flamenco activo en la primera mitad del siglo XVI, con formación centroeuropea y viajes a Italia; su producción combina influencias flamencas y manieristas italianizantes. Muchas obras suyas circulan como piezas de taller o con participación de colaboradores. La obra del Bellas Artes suele aparecer como atribuida a Coecke o a su círculo.

La tabla representa el momento culminante de la Pasión de Cristo, el Calvario o Crucifixión, según un modelo compositivo propio de la pintura flamenca del siglo XVI.

Cristo, en el centro de la escena, se alza sobre el monte Gólgota, acompañado a ambos lados por la Virgen María y san Juan Evangelista, figuras que expresan un profundo dolor contenido.

Detalle de la cabeza de Cristo

San Juan

Detalle de la cabeza de san Juan

Detalle de los pies de san Juan
Detalle de la Virgen

Detalle del rostro de la Virgen

A los pies de la cruz se dispone un cráneo, aludiendo a Adán y al carácter redentor del sacrificio, junto a una figura arrodillada que se corresponde con María Magdalena.

María Magdalena

Detalle de María Magdalena

Detalle del cráneo

En el fondo se abre un amplio paisaje con una ciudad idealizada, elemento característico de la tradición nórdica, que combina minuciosidad descriptiva y sentido narrativo.

El conjunto ofrece un elocuente testimonio de la difusión del arte flamenco en la península ibérica durante el Renacimiento y del valor que este tipo de pinturas alcanzó entre los coleccionistas andaluces del siglo XX.

Por Andrés Carranza Bencano

domingo, 2 de noviembre de 2025

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Enfermedad de Haglund

San Jerónimo penitente. Pedro de Campaña. Museo de Bellas Artes.

San Jerónimo penitente. Pedro de Campaña. Hacia 1540. Óleo sobre tabla. 119 x 93 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala II. Adquisición de la Junta de Andalucía en 1995. 

La incorporación del paisaje, el estudio de la anatomía en el cuerpo semidesnudo del santo ermitaño, la dulzura con que mira al Crucificado, la forma de dibujar el árbol que ocupa gran parte de la escena, son todos elementos que atestiguan la tradición flamenca en la que se formó el artista, pero hay un intento por adaptarse al gusto clasicista que llega desde Italia.

La obra representa a San Jerónimo de Estridón, uno de los Padres de la Iglesia (ver), haciendo penitencia ante una imagen de Cristo crucificado. 

Puede representarse con una calavera por su ascetismo; con libro de las Escrituras, por su trabajo de traducción, por lo que incluso se le representa con anteojos a veces; con una piedra con la que, penitente, se golpea el pecho en el desierto y con un agradecido y dócil león a sus pies, al que le había quitado una espina de la zarpa.

Detalle de la Virgen con el Niño rodeada de ángeles

Detalle del rostro de san Jerónimo

Detalle del Crucifijo

Detalle de la mano derecha con la piedra de su martirio

Detalle del libro y la calavera

Detalle del León

Tampoco están libre de belleza y realismo la pantorrilla izquierda cuyo talón muestra el engrosamiento característico de la enfermedad de Haglund.

Talón con enfermedad de Haglund

Talón con enfermedad de Haglund: Detalle del engrosamiento de la inserción tendinosa en el calcáneo

Esquema de la enfermedad de Haglund

Por Andrés Carranza Bencano

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

PIEDAD

Piedad. Maestro de las Medias Figuras. Museo de Bellas Artes.

Piedad. Maestro de las Medias Figuras. Hacia 1550. Óleo sobre tabla. 71 x 69 cm. Museo de Bellas Artes. Sala II. Procede de la Desamortización de 1845

La obra se atribuye al denominado Maestro de las Medias Figuras, nombre con el que los historiadores identifican a un pintor (o grupo/taller) anónimo, activo en la primera mitad del siglo XVI, probablemente de origen flamenco o formado en ese ambiente. Sus trabajos se caracterizan por figuras de medio cuerpo, especialmente damas jóvenes, con rasgos tipo (cabeza en tres cuartos, rostro ovalado, manos cuidadas). El apodo proviene de esa serie de “medias figuras” repetidas.

Sus dimensiones moderadas, hacen pensar que estaría destinada al ámbito privado, quizá a un oratorio doméstico o a una capilla particular y también parece orientada a la exportación.

Esta pintura representa el momento en que la Virgen sostiene el cuerpo sin vida de Cristo tras el descendimiento de la cruz. La escena, de intensa carga emotiva, combina la serenidad contenida de la Madre con la suavidad idealizada del rostro de su Hijo, invitando a la contemplación piadosa y al recogimiento.

Detalle sin marco

Esta escena, que se intercala entre el Descendimiento de la cruz y el Enterramiento no está relatada en ninguno de los Evangelios. Y es desconocida en el arte cristiano primitivo.

Fue en el siglo XII cuando apareció, por la influencia de las meditaciones de los místicos, salvo que se haya inspirado simplemente en el rito popular de las Lamentaciones fúnebres que perdura hasta hoy en el oriente mediterráneo y en Córcega.

La escena incluye a la cruz vacía, tras el descendimiento, y el cuerpo sin vida de Jesús apoyado en las rodillas de su madre, con su brazo izquierdo lazo caído hacia el suelo en vertical. Mientras en el suelo se dispone la corona de espinas.

Detalle de la virgen con Jesús en su regazo y sobre sus rodillas

A los pies de Jesús se sitúa María Magdalena que lo limpia con sus ungüentos.

Detalle de María Magdalena y los pies de Jesús

En la cabeza se dispone a san Juan Bautista y una de las Santas mujeres.

Detalle de San Juan Bautista y una de las Santas mujeres


Destaca el detallismo del paisaje de fondo que muestra la asimilación de ese gusto nórdico por el naturalismo, unido a una sensibilidad más renacentista en la construcción del espacio. Junto al paisaje destaca el sepulcro labrado en la roca.

Detalle del Sepulcro 


Por Andrés Carranza Bencano