jueves, 9 de marzo de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

El Cristo de las Mieles

Se trata de un Crucificado realizado por Antonio Susillo (ver), hacia 1895, en bronce sobre cruz del mismo material que presenta un tratamiento escultórico que la hace parecer madera. La leyenda refiere que Susillo se esmeró en su realización, ya que en el momento del encargo se encontraba endeudado, y la obra podría suponerle una mejoría económica para retomar su carrera profesional.

Se sitúa en la rotonda principal del Cementerio de San Fernando y la obra se remata con un monte de rocas a modo de Gólgota, que le dotan de altura y majestuosidad al conjunto.

Cristo de las Mieles en la rotonda principal del Cementerio de san Fernando

Cristo de las Mieles

El crucificado aparece con una actitud serena con la boca entreabierta y la mirada hacia el Cielo. La corona de espinas, le cae sobre la cabellera, con uno de sus mechones apoyado sobre el hombro derecho. Una sencilla aureola a modo de resplandor marca su carácter divino.

En la cruz aparece clavado el título escrito en las tres lenguas, latín, hebreo y griego como cuentan las Sagradas Escrituras, utilizando el bronce como si fuera una tablilla de madera.

Detalle de la cara

Lo más destacable y original de la imagen son sus piernas y pies, pues como forma absolutamente original, presenta el pie derecho clavado en el madero vertical de la cruz (estipe) y el izquierdo en el subpedale horizontal, con un cruce en las piernas y la rodilla izquierda muy flexionada,  por la posición de los pies,  clavados cada uno por separado, recurriendo al uso de cuatro clavos.

Visión frontal y lateral de los pies

En determinado momento, se observó que el Cristo lloraba miel. Se consideró un milagro, pero se comprobó que Susillo había construido al Cristo hueco para evitar un peso excesivo, y las abejas habían instalado una colonia en su interior. Con el calor del verano la miel se derretía y salía por la boca. Debido a este episodio, el Cristo pasó a ser conocido popularmente con el nombre de "Cristo de las Mieles".

Antonio Susillo se suicidó, con solo 41 años disparándose un tiro en la cabeza junto a las vías del ferrocarril, a la altura del muelle de La Barqueta en Sevilla. Sobre su muerte existe la leyenda que fue el resultado de una depresión que sufrió el escultor, ocasionada por el cambio de la posición, poco ortodoxa, de los pies en el Cristo Crucificado de las Mieles, aunque se sabe, gracias a una nota encontrada en uno de sus bolsillos y dedicada a su viuda, que tal decisión estaba relacionada con motivos económicos.


martes, 21 de febrero de 2023

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Sansón y Dalila. Antón van Dyck.

Sansón representa la lucha del pueblo judío contra los filisteos. Era hijo de Manoa y de una mujer estéril, pero un ángel se les apareció y predijo que tendrían un hijo que liberaría al pueblo de Israel de los Filisteos.

Sansón nace con una fuerza milagrosa que podía perder sólo si le cortaban el cabello.

Tras el incendio de los campos filisteos, se establece una gran enemistad de Sansón con los filisteos. Para evitar la contienda, los filisteos pidieron que se les entregase a Sansón, para juzgarlo por sus delitos, prometiendo respetar su vida. 

Los israelitas, para evitar la guerra, entregaron a Sansón, maniatado, a sus enemigos, pero su fuerza era tan descomunal que rompió fácilmente sus ligaduras y con una quijada de asno mató a mil filisteos.

Tras esta hazaña, Sansón fue proclamado juez de Israel, gobernando a su pueblo durante veinte años.

En Gaza, Sansón encontró a una bella prostituta y se quedó a dormir en su casa. Los filisteos le tendieron una emboscada para apresarlo cerrando las puertas de la ciudad para que no pudiera escapar, pero Sansón, con su fuerza descomunal, arrancó las enormes puertas de cuajo y se las llevó al monte.

Después de un matrimonio fracasado, Sansón se enamora de Dalila, una mujer Filistea y los Filisteos intentan sobornar a Dalila con monedas de plata a cambio de descubrir cómo quitarle la fuerza a Sansón.

Sansón, confiando en Dalila le confiesa su secreto y un sirviente termina por cortarle siete trenzas de su cabello.

Los filisteos terminan capturándolo, le sacaron los ojos y lo llevan a Gaza donde trabajó moliendo grano para sus enemigos.

Posteriormente, antes del intento de los Filisteos por sacrificarle a su Dios, Dagón, en su templo, Sansón invoca a Yahweh para recuperar su fuerza por última vez, y derrumbando las columnas, logra la muerte de más de tres mil filisteos, pero él muere también. Sansón aparece entre los escombros y es enterrado en la tumba familiar.

Anton Van Dyck representa justo el momento en el que Dalila levanta su dedo para advertir a los asistentes que deben permanecer en silencio y de que el barbero sea cauteloso ante la situación de amenaza mientras que un grupo de Filisteos se encuentra al fondo a la izquierda, detrás de una columna, esperando inquietantes el desenlace final.

Sansón se encuentra dormido en el regazo de Dalila y el barbero filisteo está por cortarle el pelo con unas tijeras, mientras Dalila aparta delicadamente el paño que tiene Sansón sobre sus cabellos. Detrás de Dalila, una mujer anciana y una criada joven observan la escena, curiosas y sorprendidas. La anciana se parece a la alcahueta representada en el cuadro de Juddit y Holofernes de Caravaggio. La composición está cargada de un fuerte erotismo que viene representado mediante el semi-desnudo de Dalila.

En la esquina inferior izquierda vemos los pies descalzos y sucios de Sansón. Los pies descalzos simbolizan el estatus divino, pues andar descalzos requería una resistencia sobrehumana al dolor.


Autor: Andrés Carranza Bencano

sábado, 11 de febrero de 2023

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Visita de Napoleón a los apestados en Jaffa. Antoine-Jean Gros. 



El cuadro es un encargo de Napoleón para hacerse publicidad en Francia. El tema que escogió Gros para la glorificación del nuevo regente de Francia, lo extrajo de la campaña militar de Oriente Próximo, justo en el momento en el que Napoleón acude a visitar a los soldados franceses que habían sido víctima de una epidemia de peste bubónica en Jaffa, durante la estancia del ejército en Siria en marzo de 1799.

La peste de Jaffa fue descrita por Dominique Jean Larrey, cirujano jefe del ejército francés, que describió los síntomas del brote epidémico que causaba la muerte diaria de una decena de soldados.

Los primeros casos de la epidemia que afectó a las tropas de Bonaparte aparecieron durante la penosa travesía del desierto que tuvieron que realizar para escapar del hostigamiento al que les estaban sometiendo los ingleses, por un lado, y los otomanos por otro.

A principios de 1799, en la ciudad de Jaffa (Actualmente pertenece a Israel) a orillas del Mediterráneo, los servicios sanitarios franceses tuvieron que organizar la asistencia de la ingente cantidad de soldados afectados por la epidemia.

El cuadro, claro ejemplo de pintura puesta al servicio de la propaganda política, muestra a Napoleón rodeado de enfermos en el patio de una mezquita, que se había convertido en improvisado hospital de campaña.

Napoleón se sitúa en el centro de la composición, bajo un arco ojival, para realzar y destacar su figura en el lienzo. Se representa valiente y compasivo palpando el bubón axilar de un enfermo, en contraste con la actitud y cobarde de sus dos oficiales acompañantes, que intentan apartarlo del contacto con los enfermos para evitar su exposición al contagio.

A la izquierda de Bonaparte, detrás, en un lugar discreto, se ve parte del rostro del médico (unos dicen que se trata de Desgenettes, otros que era el cirujano Masclet). A la derecha del general, su ayudante de campo, se tapa la boca y la nariz con un pañuelo

El resto de afectados están diseminados, en un primer plano, por los laterales y la zona inferior del cuadro, tirados por el suelo y postrados. Algunos de ellos están siendo atendidos por médicos ataviados con los típicos trajes árabes, como el enfermo arrodillado que mira con gesto de desfallecimiento a Napoleón, justo en el momento en el que un cirujano le produce una incisión en la axila, zona en la que se localiza la adenopatía bubónica.

En cuanto a la arquitectura de la escena, sin olvidar situar en lo más alto la bandera francesa como prueba de su dominio sobre la ciudad, se puede saber, por la forma del patio, las arquerías, y el minarete posterior, que se trata seguramente del patio de abluciones de alguna mezquita en Jaffa.

René-Nicolas Dufriche, más conocido como Desgenettes fue el medico jefe del ejército de Napoleón y además de las heridas de guerra tuvo que combatir contra la viruela, el escorbuto, la conjuntivitis, la disentería y otras enfermedades que, como era común en la época, se llamaban con el nombre genérico de “fiebres”.

Ante el grave problema de los enfermos de peste, Napoleón sugiere a Desgenettes, en presencia del general Berthier, su Jefe de Estado Mayor, que se acortara la vida de los enfermos administrándoles altas dosis de opio, a lo que el médico se negó al considerar “Mi deber es mantenerlos con vida“. 

Pero, a espaldas de Desgenettes y de acuerdo con el farmacéutico jefe, Roger, los apestados recibieron dosis letales de láudano (un preparado compuesto de opio y otras sustancias) que provocó una muerte masiva, que fue atribuida al incendio que, precisamente, se declaró en el lugar donde estaban concentrados y del que se puede sospechar la influencia oculta de Napoleón.

Finalmente destacamos el simbolismo de los pies descalzos como muestra de la miseria de los pobres enfermos, frente a las botas de los militares.



domingo, 5 de febrero de 2023

 EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Nuestro Padre Jesús de la Paz

En la iglesia de Ómnium Sanctórum, en el primer tramo de la nave de la Epístola, a los pies de la nave, se encuentran las imágenes de la Hermandad de las Maravillas de María y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Carmen en sus misterios Dolorosos, de Francisco Berlanga de Ávila de 1984 y San Juan Evangelista, de Francisco José Reyes Villadiego del año 2.000.

La hermandad se funda en 1983 por marineros militares de san Fernando, y realizo su primera estación de penitencia en el año 2007.

Retablo
Nuestro Padre Jesús de la Paz es una talla procesional que fue realizada en el año 1990 por Francisco José Reyes Villadiego. En principio, fue una imagen de vestir, más tarde, en 1995, el mismo escultor le realizó el cuerpo entero.

Nuestro Padre Jesús de la Paz


Detalle del rostro


Detalle de un pie descalzo

Se incorporó como titular de su Hermandad en ese mismo año de 1990, siendo bendecida el día 9 de junio, bajo el padrinazgo de la Hermandad de la Resurrección de Sevilla y la Hermandad del Gran Poder de Camas.

También en este mismo año de 1990, y por decreto de la autoridad eclesiástica, la corporación pasa a ser Agrupación Parroquial, como paso previo para su constitución en Hermandad.

El Viernes de Dolores del año 1996 procesiona por primera vez como titular de hermandad de penitencia, vistiendo hábito de nazareno y haciendo su estación a la Iglesia de las Misericordias, sede fundacional de la Hermandad. Por entonces el Señor de la Paz procesionó en solitario sobre un paso cedido por la Hermandad del Sagrado Corazón de Jesús de Nervión.

En 1997 estrenó su paso de Misterio que se iría completando en años sucesivos. Se representa el pasaje Evangélico de las Negaciones de San Pedro, según San Juan, cuando canta el gallo. Lo encabeza Nuestro Padre Jesús de la Paz, con las manos atadas y su mirada vuelta a su discípulo Pedro, y lo acompañan las imágenes secundarias de san Juan Evangelista, san Pedro, un soldado romano y un sayón que presencia la escena, una criada de Anás, un judío que pretende figurar a Malco y  José de Arimatea, obras de Francisco Reyes Villadiego, en total nueve son los personajes que integran el misterio. 

Paso de Misterio

Autor: Andrés Carranza Bencano

sábado, 21 de enero de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de Vera Cruz

El Santísimo Cristo de la Vera-Cruz, es un crucificado sevillano, anónimo de la primera mitad del siglo XVI, y se cree que en sus orígenes debió itinerar en una cruz alzada portada por tres sacerdotes.

Es la imagen más antigua que procesiona en la ciudad, a falta de datación, junto con el Santísimo Cristo de Burgos, residente en San Pedro.

Puede relacionarse con algún escultor del circulo de Roque de Balduque, un escultor de origen flamenco asentado en Sevilla, o con Antón Vázquez, autor del Cristo de la Vera de Arcos de la Frontera, sin que exista ninguna confirmación documental al respecto.

Algunos autores la adscriben a la órbita del escultor Juan Bautista Petroni, que nacido en Italia, residió durante unos años a caballo entre Cádiz, Málaga y Sevilla   hasta que cumplidos los treinta años se asentó definitivamente en la capital andaluza. Hay constancia de que en obras como la Inmaculada de Galaroza   contó con la asistencia en la policromía   de Juan de Mata Boys David.

En cualquier caso, podría fecharse en el periodo comprendido entre los años 1520 y 1540, siendo la cruz de época muy posterior.

Es una escultura de madera policromada de tamaño algo inferior al natural (el cuerpo alcanza los 135 cm. de altura) fijada al madero con tres clavos.  Corresponde formalmente a los inicios de la estética renacentista, con claros rasgos del último gótico.


Santísimo Cristo de la Vera Cruz

Se trata de la imagen de un crucificado muerto, como revelan la posición de la cabeza, inclinada por completo sobre el hombro derecha y tallada con una hermosa belleza muy próxima al patetismo, la boca entreabierta mostrando la dentadura y el comienzo de la lengua y los ojos entornados.

Detalle de la cabeza del Santísimo Cristo de la Vera Cruz

El autor remarcó el tono dramático de la escultura, mostrando detalles como la herida sangrante del costado. Otros regueros de sangre son apreciables en el cuello y en la parte superior del tórax, como resultado de la presencia de una corona de espinas labrada en el propio soporte de la imagen.

Como hemos comentado, es una talla de tres clavos, con las manos enclavadas en las palmas, las rodillas flexionadas y un solo clavo para ambos pies, el derecho sobre el izquierdo.

Detalle de la mano enclavada por la palma

Detalle de las rodillas y el enclavamiento de los pies

Todos estos recursos son bien propios de la escultura del último gótico, pese a la fecha de realización de la obra. 

Por el contrario, la composición del sudario o paño de pureza corresponde a la imaginería renacentista, con unas formas de influencia genovesa, con modelados en dos partes.

Esta pieza cubre la zona central de la escultura y se anuda sobre su cadera izquierda. Su alistada estampación imita a un tejido hebráico de notable belleza. Es evidente el naturalismo de los pliegues. Sus dimensiones y formato facilitan la datación en los comedios del quinientos.

Detalle del sudario o paño de pureza

En una restauración efectuada en 1978 por el Prof. D. Francisco Arquillo Torres fue hallada en el sudario una banda de policromía, que viene a semejar la existencia de un bordado sobre la propia pieza, elaborado a base de franjas verticales.

En dicha restauración, y al igual que en otras imágenes de esta índole, fue encontrado en el interior de la Imagen un documento que no reflejaba el nombre del Autor de la Imagen, sino que aparecían una serie de nombres que datan la mayoría de ellos del Siglo XVI o XVII, al parecer, posibles miembros de la Junta de Oficiales de la Hermandad, personajes pertenecientes a los Caballero Veinticuatro de la Ciudad, y miembros destacados de la corporación.

Entre los años 2018-2019 la imagen fue restaurada por el Prof. Pedro E. Manzano Beltrán que supo recuperar el esplendor de la talla, así como realzarla. Hoy día, sigue manteniendo la particularidad de escenificar la escena del Calvario, iconografía que transmite el carácter romántico.

En definitiva, se trata de una obra con un cruce de influencias entre dos tradiciones artísticas bien diferenciadas. Las procedentes de los siglos finales de la Edad Media, con esa tendencia al patetismo y a la dramatización de la imagen y las que atiende a una representación más naturalista en las obras, con influencias que, en último extremo, están llegando desde Italia.

La advocación del Santísimo Cristo de la Vera Cruz responde a una antiquísima y sugestiva tradición. Para los primeros cristianos es un signo irrenunciable, porque así aparece en la predicación primitiva y muy especialmente en los textos de San Pablo. En la Epístola a los Gálatas, por ejemplo, reclama con orgullo: "a mi líbreme Dios de gloriarme, sino en la Cruz e Nuestro Señor Jesucristo, en la que el mundo está crucificado para mí, y yo lo estoy para el mundo” (Gal 6,14).

A partir del emperador Constantino la Cruz empieza a ser signo del triunfo cristiano que se identifica con la Resurrección. El origen de esta advocación ampliamente difundida por la Orden Franciscana, se remonta a los tiempos de Santa Elena, madre de Constantino, tradicionalmente considerada como la descubridora de la Verdadera Cruz.


Autor: Andrés Carranza Bencano


martes, 17 de enero de 2023

 EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Nuestro Padre Jesús de la Misericordia

En 1641 fue encargada, como imagen de vestir, a Felipe Ribas, escultor de origen cordobés, por el presbítero y mayordomo de la Hermandad Sacerdotal de la parroquia de san Vicente (Clik), para la Semana Santa de ese año, siendo colocada en el sagrario de dicha Iglesia. 

La epidemia de peste de 1649 terminó con la vida de la mayoría de los cofrades y el clérigo Francisco Ortiz, que se declaraba fundador de la Hermandad, donó la imagen a la Hermandad de las Ánimas Benditas, y su mayordomo Antonio del Castillo, en 1650, encargó un retablo al escultor Blas de Escobar, para la capilla de la cofradía. 

En 1674 el párroco de san Vicente, Alonso López de las Doblas donó la imagen a la Hermandad Sacramental, con la condición de que presidiese el altar nuevo que se había de construir y se le hiciera una misa todos los viernes del año. Actualmente es cotitular de la Hermandad de las Siete Palabras y desde 1966 con el nombre de Jesus de la Divina Misericordia.

Es una imagen de vestir, realizada en madera y policromada, de 1,71 metros de altura, que representa al Nazareno con una cruz de tipo arbóreo a cuestas, cargada sobre el hombro izquierdo, que con gran delicadeza reclina la cabeza hacia el lado derecho.


Visión central de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia


Visión lateral de Nuestro Padre Jesús de la Misericordia

Es una talla de amplia fuerza emocional sin excesos dramáticos, que tiene la habitual dulzura de las obras de su autor, Felipe de Ribas. Presenta el entrecejo marcado en forma de uve, la nariz recta y los labios carnosos. La barba bífida, la cabellera lacia tallada a trazos poco profundos, con un mechón de pelo suelto sobre el lado derecho que se contrapone al bucle del otro lado para servir de apoyo a la corona de espinas.

Detalle de la cabeza y cara

Destacan los pies desnudos con gran perfección anatómica.

Detalle de los pies

La imagen ha sido objeto de una sola intervención, para su incorporación al cortejo procesional, llevada a cabo por Luis Ortega Bru en 1977. Realizó un nuevo cuerpo, conservando las manos y la cabeza, y cambió su posición. La cruz procesional fue obra del tallista Manuel Guzmán Bejarano en el mismo año de 1977.

domingo, 15 de enero de 2023

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de las Siete Palabras 

El nombre de Cristo de las Siete Palabras hace referencia a “Septem Verba” en latín, o los sietes palabras que pronunció Cristo en su crucifixión.

Hernández Díaz cataloga esta obra en el círculo de Jerónimo Hernández y la fecha entre 1582 y 1585, aunque no existe ningún documento que nos permita conocer estos datos. Por el contrario, Palomero Paramo estima que dicha atribución es errónea y sostiene que tradicionalmente había sido atribuido al círculo de Pedro Roldan, pero en la actualidad parece que hay consenso al conceder su autoría a Felipe Martínez (1.681-1.682).

Felipe Martínez es un escultor prácticamente desconocido en una época en que la escultura barroca estaba dominada por Luisa Roldán, La Roldana y Francisco Antonio Ruiz Gijón. Sin embargo, debió frecuentar los ambientes artísticos del siglo XVII, pues era hijo del también escultor Alonso Martínez, ahijado del flamenco José de Arce y yerno del pintor Juan Valdés Leal, con cuya hija Luisa, pintora y grabadora como su padre y su hermano, se casó. Aparte de este Crucificado, solo se conocen de Martínez dos obras más: una Inmaculada en la iglesia de san Juan del Puerto y la talla de la Virgen de la Europa en la iglesia de san Martín.

Este escultor realizaría El Crucificado para la Hermandad del Cristo de la Sangre, Virgen de la Candelaria y San Juan Bautista, que tenía su sede en la iglesia del convento de San Francisco de Paula, que es la actual Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús.  

En 1868, la iglesia de San Francisco de Paula fue clausurada por la Junta Revolucionara y sus bienes fueron trasladados al Convento de Madre de Dios para el traslado a otros lugares, y concretamente este crucificado fue entregado, el 11 de diciembre de 1868,  al oratorio privado de Jose María Cisneros y Lanuza (Coronel de Artillería y propietario, comendador de la Orden Americana de Isabel la Católica y Caballero Gran Cruz de la Militar de san Hermenegildo) siendo restaurado por Emilio Pizarro Cruz.

Al fallecimiento de José María Cisneros, su hijo Honorio mantuvo la imagen en el domicilio paterno. Conocido este hecho por Pizarro, lo puso en conocimiento de la hermandad, que se veía precisada de adquirir una imagen de mejor hechura que la que antes tenía, pues estaba realizada con la técnica del papelón y había precisado varias restauraciones.


Antigua imagen del Cristo de las Siete Palabras. Actualmente recibe culto en la localidad de Cartaya

Detalle del pie izquierdo sobre el derecho con un solo clavo

Desde 1875 la hermandad realizó diversas peticiones al arzobispado para la cesión en calidad de depósito de la imagen, contando con la oposición de Honorio Cisneros, aunque finalmente el 31 de octubre de 1881 le fue notificada la cesión, siendo llevado a San Vicente. “Considerando ser muy atendible el objeto que se nos pide, el Crucificado que en clase de depósito fue entregado por esta jurisdicción el 11 de diciembre de 1868 al Sr. D. José María Cisneros y Lanuza, ya difunto, y hoy en poder de su hijo Honorio, venimos a acceder y accedemos a los deseos de la Hermandad del Santísimo Cristo de las Siete Palabras, concediéndole en igual clase de depósito la indicada imagen”.

Una vez en la hermandad el propio Pizarro efectúa la primera restauración en 1896 consistente en una nueva policromía, en tonalidad más suave y con regueros de sangre menos pronunciados, procediendo igualmente a tapar la llaga del costado que primitivamente tenía la imagen y añadirle pestañas postizas, ejecutando una cruz para que pudiera colocarse en el paso. En 1948, José Sanjuán Navarro le coloca otra vez nuevas pestañas y Germán Rodríguez Tovar procedió al ensamblaje de la cruz al haberse apreciado holgura en la cogida a la cruz.

Posteriormente, en 1971, el imaginero Manuel Escamilla, volvió a fijar los ensambles de los brazos y colocar pestañas.

En 1990 se realiza un proceso de restauración integral del paso del misterio, que incluyó a todas las imágenes. Se sustituyó la cruz, que presentaba grietas por la holgura que sufría en el cajillo del paso, lo que motivaba un cimbreo constante, por una nueva, en madera de caoba, obra de Juan Mayorga Páez.

Entre el 10 de diciembre de 1991 y el 26 de marzo de 1992 fue la imagen fue de nuevo intervenida por Enrique Gutiérrez Carrasquilla y Pedro Enrique Manzano Beltrán. Los restauradores procedieron, previa separación de todas las piezas, a afianzar sus múltiples deterioros, volviendo a ensamblar la cabeza y brazos, colocando un nuevo sistema de cogida de la imagen a la Cruz por el tronco, limpiando y fijando su policromía y suprimiendo las pestañas postizas, limpiando ambos ojos de los pegamentos acumulados por la colocación de éstas, devolviendo a la imagen la mirada que se encontraba perdida.

Eses mismo año se le vuelve a colocar una corona de espina, realizada por Antonio Manuel Pérez Camacho, y en 1995 Jesus Iglesias Montero ejecuta un nuevo INRI para la Cruz.

Pedro Manzano, en 2007 le efectuó nueva consolidación de fisuras, fijación de policromía y reposición de lagunas de la misma y en 2009, procedió a la limpieza de un estrato superficial consistente en una capa de goma laca que le había sido aplicada a la imagen, la reintegración de las lagunas ya efectuadas en 1992 y 2007, a consecuencia de la diferencia que presentaba tras la limpieza, el restañamiento de grietas superficiales, y la localización y reintegración de un ataque de microorganismos en la cadera en su unión con el sudario.

   

Santísimo Cristo de las Siete Palabras

Es una escultura en madera policromada, con la cabeza inclinada hacia el lado derecho, la corona de espinas incluidas en el bloque craneal, y tres potencias de oro. El hombro derecho las elevado que el izquierdo y las manos fijadas a nivel de las palmas.

Detalle de la cabeza y de los hombros

El sudario fijado con un nudo en el lado derecho, complementado con una cuerda circular y las piernas casi simétricamente flexionadas. 

Detalle del sudario y de las piernas

Los pies con un solo clavo de cabeza piramidal con el extremo achatado, estando el pie derecho sobre el izquierdo, llamando la atención el pequeño tamaño del quinto dedo.

Detalle de los pies