SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA
Mujer bañándose. Edgar Degas.
Mujer
bañándose. Edgar Degas. Hacia 1887. Pastel sobre papel montado sobre cartón. 72,5
× 57,2 cm. Van Gogh Museum. Ámsterdam
Degas presenta a una mujer completamente desnuda vista
desde atrás, inclinada hacia delante mientras se seca después del baño. La
figura ocupa casi todo el campo visual y aparece cortada por los límites de la
composición, por lo que no vemos completamente ni su cabeza ni el espacio
doméstico en el que se encuentra.
En la mano izquierda sostiene una tela o toalla de
tonos azulados y blancos, mientras que con la otra mano parece completar el
gesto de secarse o enjabonarse con una esponja. La postura resulta
deliberadamente espontánea, incluso algo incómoda, muy alejada de las
tradicionales representaciones académicas del desnudo femenino.
El fondo está construido mediante amplias zonas
amarillas, ocres, verdes y anaranjadas. No existe una descripción minuciosa de
una habitación, pues Degas concentra la atención en el cuerpo y en el acto
cotidiano que está realizando.
El pastel
permite al artista construir la anatomía mediante pequeñas líneas, rayados y
superposiciones cromáticas. Los tonos cálidos del cuerpo contrastan con los
azules de la tela y con los verdes y ocres del entorno. El resultado produce
una sensación de movimiento y de inmediatez. El propio museo destaca
precisamente el carácter realista con que Degas representa el cuerpo femenino.
Una de las
características más interesantes de la obra es su apariencia de instante
captado al azar. Degas no presenta a la mujer posando deliberadamente para el
artista; parece haber sorprendido un momento de su intimidad cotidiana.
No estamos ante
una Venus idealizada, una ninfa o una figura mitológica. Es una mujer anónima
realizando una actividad ordinaria, como es bañarse y secarse.
Durante siglos, el desnudo femenino en la pintura
europea había estado legitimado frecuentemente mediante referencias religiosas,
mitológicas o históricas. Una Venus, una Diana, una Susana o una figura bíblica
permitían presentar el cuerpo desnudo dentro de un relato considerado noble. Degas
rompe deliberadamente con esa tradición. La mujer no representa un personaje
mitológico ni bíblico. Es simplemente una mujer contemporánea en un momento
privado.
Por ello, el
significado fundamental de la obra no reside en una alegoría concreta, sino en
la transformación de una acción cotidiana, como es el aseo personal, en asunto
artístico.
El cuerpo que
vemos tampoco responde al canon clásico de belleza. Degas muestra una anatomía
corpórea, pesada y natural, sin intentar convertirla en una figura perfecta. La
espalda, las caderas, las piernas y los pliegues del cuerpo aparecen como
elementos físicos observados directamente. Esto es importante porque introduce
en la pintura moderna una nueva manera de mirar el cuerpo: no como un modelo
ideal de belleza, sino como una realidad corporal. En este sentido, la obra
puede interpretarse como una afirmación de la vida cotidiana frente a la
tradición académica.
Detalle
Hay además una
segunda lectura, especialmente interesante desde una perspectiva actual. El
espectador ocupa una posición semejante a la de alguien que observa
inadvertidamente a la mujer mientras se está secando. Ella no mira al
espectador ni parece ser consciente de que está siendo contemplada. El propio
Van Gogh Museum ha señalado esta cuestión y plantea la posibilidad de
considerar la escena desde el concepto de “mirada voyeurista”: el espectador
entra visualmente en un momento de intimidad sin que la mujer pose para él. Podemos analizar la relación entre desnudo,
mirada y espectador sin afirmar que el artista pretendiera necesariamente
transmitir exactamente esa lectura.
Llama la atención,
la ausencia de los pies que adquiere en esta obra una particular significación.
Degas, que concedió una extraordinaria importancia a los pies y a los tobillos
en sus bailarinas y bañistas, los deja aquí fuera del campo visual. El pie deja de
ser protagonista; y desaparece de la composición. Degas elimina
precisamente uno de esos elementos potencialmente fetichizados. La sensualidad
procede fundamentalmente de la postura, de la desnudez y de la intimidad de la
escena, no de un detalle erótico aislado.
El cuerpo
aparece, por tanto, deliberadamente fragmentado, como si el espectador hubiera
sorprendido una escena privada desde una posición muy próxima. El recurso
acentúa el carácter instantáneo de la composición y evita que el desnudo se
convierta en una representación académica de un cuerpo completo e idealizado.
La sensualidad surge así menos de la exhibición deliberada del cuerpo que de la
intimidad del momento observado. Paradójicamente, la ausencia de los pies —un elemento
que en la cultura visual occidental podía poseer una notable carga erótica—
contribuye a hacer más intensa la sensación de naturalidad y de intimidad de la
escena. En Degas, el cuerpo femenino deja de ser una figura destinada a la
contemplación ideal y se convierte en un cuerpo real, sorprendido en una acción
cotidiana.
La presencia de
esta obra en el Van Gogh Museum tiene un interés especial.
Degas fue uno
de los artistas que Vincent van Gogh y su hermano Theo conocieron y siguieron
con atención en el ambiente artístico parisino. La relación entre ambos
artistas resulta especialmente significativa porque Degas estaba explorando
nuevas formas de representar el cuerpo, el movimiento y la vida moderna
precisamente en los años en que Van Gogh desarrollaba su propio lenguaje
artístico.
El Van Gogh
Museum considera además que determinadas características de Degas, especialmente
su forma de observar y construir las figuras, ayudan a comprender el contexto
artístico en el que se desenvolvió Van Gogh. La adquisición de “Mujer bañándose” se incorporó
precisamente a la colección del museo dentro de este interés por los
contemporáneos y precursores de Van Gogh
En definitiva, “Mujer bañándose”
puede entenderse como una de las manifestaciones de la transformación del
desnudo femenino durante la segunda mitad del siglo XIX: de la mujer idealizada y mitológica a la mujer real, anónima y
contemporánea.
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