domingo, 19 de noviembre de 2023

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

JUICIO

Cristo ante Pilatos. Mihály Muukácsy.

Fue creada en 1881-1884 y fue un gran éxito en su época, siendo exhibida en varias exposiciones en Europa y América del Norte.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la pintura fue confiscada por los nazis y llevada a Alemania. Después de la guerra, fue recuperada por las fuerzas aliadas y devuelta a su lugar de origen en Hungría.

La pintura representa el momento en que Jesús es llevado ante el gobernador romano Poncio Pilatos para ser juzgado.

Detalle de Poncio Pilatos

La escena está llena de tensión y drama, con Pilatos sentado en su trono y Jesús parado ante él, flanqueado por soldados romanos y una multitud de personas que observan la escena.

 

Detalle de Jesús

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

JUICIO

Es culpable de la muerte. Vasili Polenov.

Con la dominación romana del territorio, a partir del año 6 d.C. los líderes e instituciones de Judea son sometidas a la administración directa de Roma.

Pero, en la Judea romana, la ley judía seguía vigente gracias a la existencia del Sanedrín, el alto tribunal que se encargaba de mantener vivas las esencias, que ni los invasores fueron capaces de hacer desaparecer, aunque perdió muchas de sus funciones de carácter ejecutivo.

Estaba compuesto por un mínimo de 23 jueces y un máximo de 71, porque la Biblia dice que Dios dijo a Moisés en el desierto:” Coge 70 de entre los ancianos de Israel y haz la Asamblea de Israel”.

Funcionaba como “La Corte Suprema de la Ley Judía” y su misión era la administración de justicia aplicando la Torah o Ley Sagrada, con competencias en asuntos religiosos, penales y civiles, pero no podía condenar a muerte, pues carecía de “ius Gladii” o “derecho de espada” o condena a la pena capital. Este hecho concuerda perfectamente, por otro lado, con la afirmación del historiador romano Tácito, según la cual “los romanos se reservan el derecho a usar la espada y olvidan el resto”.

Los miembros se disponían formando un semicírculo, de modo que podían verse mientras discutían y deliberaban.

En materias civiles o ceremoniales, la votación la comenzaba el miembro principal de la asamblea.

En materias penales, comenzaban los miembros más jóvenes.

Era necesario una mayoría simple (36 jueces) para absolver al acusado y la sentencia se pronunciaba al final del juicio.

Si la sentencia era condenatoria, se requerían 37 jueces, uno más que en la absolución, y se pronunciaba “in voce”, en público, pero no al final del juicio sino al día siguiente, para que continuara la discusión y los jueces defensores pudieran convencer a los acusadores de la inocencia del inculpado.

Si el inculpado era condenado por unanimidad, tenía que ser puesto en libertad, porque esta unanimidad indicaba que no se había producido esta discusión durante la noche de reflexión, perdiéndose las garantías procesales que debe rodear el enjuiciamiento.  

Siguiendo este argumento, algunos juristas y estudiosas contradicen las versiones de los Evangelistas de que Jesus había sido condenado por unanimidad del Sanedrín, porque en este caso tendría que haber sido puesto en libertad obligatoriamente.

En tiempos de Jesus, al frente del Sanedrín estaba Caifás, de la secta de los saduceos, descendientes del Sumo Sacerdote Sadoq, de la época de Salomón. Estaba casado con una hija de Anás, su antecesor en el cargo, y ante el que también llevaron a Jesús, tras su apresamiento. 


 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

JUICIO

Juicio en el Sanedrín. Nikolay Ge.

Juicio en el Sanedrín. Ge, Nikolay. 1892. Óleo sobre lienzo. Galería Tretyakov. Moscú. Rusia


Con la dominación romana del territorio, a partir del año 6 d.C. los líderes e instituciones de Judea son sometidas a la administración directa de Roma.

Pero, en la Judea romana, la ley judía seguía vigente gracias a la existencia del Sanedrín, el alto tribunal que se encargaba de mantener vivas las esencias, que ni los invasores fueron capaces de hacer desaparecer, aunque perdió muchas de sus funciones de carácter ejecutivo.

Estaba compuesto por un mínimo de 23 jueces y un máximo de 71, porque la Biblia dice que Dios dijo a Moisés en el desierto:” Coge 70 de entre los ancianos de Israel y haz la Asamblea de Israel”.

Funcionaba como “La Corte Suprema de la Ley Judía” y su misión era la administración de justicia aplicando la Torah o Ley Sagrada, con competencias en asuntos religiosos, penales y civiles, pero no podía condenar a muerte, pues carecía de “ius Gladii” o “derecho de espada” o condena a la pena capital. Este hecho concuerda perfectamente, por otro lado, con la afirmación del historiador romano Tácito, según la cual “los romanos se reservan el derecho a usar la espada y olvidan el resto”.

Los miembros se disponían formando un semicírculo, de modo que podían verse mientras discutían y deliberaban.

En materias civiles o ceremoniales, la votación la comenzaba el miembro principal de la asamblea.

En materias penales, comenzaban los miembros más jóvenes.

Era necesario una mayoría simple (36 jueces) para absolver al acusado y la sentencia se pronunciaba al final del juicio.

Si la sentencia era condenatoria, se requerían 37 jueces, uno más que en la absolución, y se pronunciaba “in voce”, en público, pero no al final del juicio sino al día siguiente, para que continuara la discusión y los jueces defensores pudieran convencer a los acusadores de la inocencia del inculpado.

Si el inculpado era condenado por unanimidad, tenía que ser puesto en libertad, porque esta unanimidad indicaba que no se había producido esta discusión durante la noche de reflexión, perdiéndose las garantías procesales que debe rodear el enjuiciamiento.  

Siguiendo este argumento, algunos juristas y estudiosas contradicen las versiones de los Evangelistas de que Jesus había sido condenado por unanimidad del Sanedrín, porque en este caso tendría que haber sido puesto en libertad obligatoriamente.

En tiempos de Jesus, al frente del Sanedrín estaba Caifás, de la secta de los saduceos, descendientes del Sumo Sacerdote Sadoq, de la época de Salomón. Estaba casado con una hija de Anás, su antecesor en el cargo, y ante el que también llevaron a Jesús, tras su apresamiento. 

lunes, 13 de noviembre de 2023

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

JUICIO

Cristo ante Caifás. Juan van Noort.

Cristo ante Caifás. Noort, Juan van. Antes de 1624. Aguafuerte, Buril sobre papel. 206 x 139 cm. Museo del Prado. No expuesto

Juan de Noort (1587-1652) fue un grabador calcográfico de origen flamenco, natural de Amberes, pero establecido en Madrid donde falleció el 13 de junio de 1652.

La estampa representa a “Jesús de Nazaret “cuando es llevado ante el sumo sacerdote judío Caifás, quien instigaría a Poncio Pilatos, gobernador romano de Judea, para que fuera condenado a muerte (Mateo 26:57-68; Marcos 14:53-65; Lucas 22:54, 63-65; Juan 18:13, 14, 19-24)

Los que prendieron a Jesús lo llevaron ante Anás que tras interrogarlo lo envió atado a Caifás, que era el sumo sacerdote, de la secta de los saduceos, casado con una hija de Anás, su antecesor en el cargo.

En la casa de Caifás ya están reunidos todos los miembros del Sanedrín (se citaban 71 personas): el sumo sacerdote actual, los ancianos del pueblo y los escribas.

En la Judea romana, la ley judía seguía vigente gracias a la existencia del Sanedrín, el alto tribunal que se encargaba de mantener vivas las esencias judías, que ni los invasores romanos fueron capaces de hacer desaparecer.

Los miembros del Sanedrín estaban buscando testigos que aportaran pruebas falsas para montar una acusación contra Jesús. Pero los testimonios de estos testigos no coinciden, hasta que dos de ellos afirman: “Nosotros le oímos decir: Yo derribaré este templo que fue hecho por la mano del hombre y en tres días levantaré otro que no estará hecho por la mano del hombre”. (Marcos 14:58).  

Caifás le pregunta a Jesús: “¿No respondes nada? ¿Qué hay de lo que estos hombres testifican contra ti?” (Marcos 14:60), pero Jesús se queda callado.

Y el sumo sacerdote le dijo: “Te ordeno que nos digas bajo juramento delante del Dios vivo si tú eres el Cristo, el Hijo de Dios” (Mateo 26:63).  Y Jesús le contestó: “Lo soy. Y ustedes verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del poder y viniendo con las nubes del cielo” (Marcos 14:62). 

Al oír eso, Caifás se rasga la ropa con un gesto dramático y exclama: “Ha blasfemado. ¿Para qué necesitamos más testigos? Miren ustedes acaban de oír la blasfemia. ¿Cuál es su opinión?”. Entonces el Sanedrín dicta la injusta sentencia: “¡Merece morir!” (Mateo 26:65-66).

No obstante, este tribunal no tenía autoridad, durante la ocupación romana, para dictar sentencias de muerte, de ahí que la participación de Pilatos en el proceso, que acabó en la condena de Jesús, fuera necesaria.

Entonces, cuenta Mateo (Mt 26:57-75), le escupieron a la cara y empezaron a darle puñetazos y bofetadas, por turnos. Como le habían vendado los ojos, podrían reírse de él: “Ahora haz de profeta, Cristo, adivina quién de nosotros te acaba de golpear” (Lucas 22:64). Incluso a través de la venda más espesa, hasta con los ojos bajos y llenos de lágrimas Jesús sería capaz de responder a sus preguntas, pero ha decidido no responder, dejar que el juego continúe. Y precisamente porque Él se comporta serenamente, sin reaccionar, los golpes le llueven encima, cada vez más duros y violentos.

En la estampa de Noor, Caifás aparece levantado de su silla, entre jóvenes portadores de antorchas y rodeado de curiosos, en el momento en que se rasga las vestiduras.

Detalle de Caifás con los jóvenes portadores de antorchas

Detalle de Caifás rasgándose las vestiduras

Caifás se dirige a Jesús, maniatado por tres sicarios.

Detalle de Jesús

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

JUICIO

Jesús en casa de Anás. José de Madrazo y Agudo.



Es una obra significativa en la carrera juvenil de José Madrazo, al ser el primer cuadro de composición importante realizado por el artista durante su estancia en París, como discípulo de David. 

Se trata, indiscutiblemente, de uno de los testimonios fundamentales y más tempranos de la pintura religiosa española del siglo XIX, además de uno de los lienzos de composición más interesantes del neoclasicismo español.

Utiliza un canon de figuras de tamaño natural, que corta los personajes por las rodillas, algo extraordinariamente inusual en la pintura neoclásica de composición que, por la propia formulación teórica de esta escuela, muy rara vez renuncia a las figuras de cuerpo entero en la representación de escenas argumentales.

Esta obra representa, según el evangelio de San Juan (Sj 18:19-23), el momento durante el cual el Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. 

Jesús le contestó: “Yo he hablado abiertamente al mundo, yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas”. “¿Por qué me preguntas a mí?. Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho”. 

Apenas dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada a Jesús, diciendo: “¿Así contestas al sumo sacerdote?”. 

Jesús respondió: “Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado, pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?”.

A la izquierda de la composición, se muestra al sacerdote, que le interroga levantando el dedo índice de su mano derecha.


Detalle de Anás

El sayón se dispone a abofetear al Nazareno tras su desafiante respuesta, con una gran expresividad de agresividad y dureza. 

Esta concebido fundamentalmente como un alarde de estudio de anatomía, evocador de la estatuaria clásica.


Detalle del guardia

Detalle de la cara del guardia

En el centro de la composición se muestra la figura de Cristo maniatado, en la que destaca el blanco inmaculado de la túnica y su serena belleza, de delicados cabellos rubios y rostro serio pero tranquilo, contrastando con la rudeza fiera y la mirada amenazadora del sayón que se dispone a abofetearle. 

Estos dos personajes descargan toda la tensión dramática de la escena.


Detalle de Jesús


Detalle de la cara de Jesús


Cierra la composición, por la derecha, la figura de un soldado que se sorprende ante la violenta reacción del guardián. 


Detalle del soldado


domingo, 12 de noviembre de 2023

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie griego

El Prendimiento de Cristo. Luis de Vargas.


El prendimiento de Cristo. Vargas, Luis de. Hacia 1562. Óleo sobre tabla traspasado a lienzo. 67 x 109 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla

Esta obra representa el momento del prendimiento de Cristo, según el Evangelio de San Juan, cuando describe el inicio de la Pasión de Cristo en el episodio acontecido en el huerto de Getsemaní de Jerusalén.

Estando allí Cristo orando en compañía de sus discípulos, apareció un tropel de soldados y sayones conducidos por Judas, el apóstol traidor.

Según el Evangelio de Juan, después que Jesús dijera a los soldados que llegaban para prenderlo: “¿A quién buscáis? Respondieronle: “A Jesus Nazareno”. “Yo soy”. “retrocedieron y cayeron en tierra”. Aunque, como lo escribiera el P. Lagrange, es difícil pensar que toda la tropa fuera derribada ante la vista de Jesús, debe entenderse que aquellos que iban en cabeza, intimidados por la majestad de Jesús, retrocedieron momentáneamente.

Judas besa a Cristo en la mejilla para identificarle, pues según fuentes apócrifas, Jesús tenia gran parecido con Santiago y, las autoridades no lo conocían y los soldados sabían que tenían que capturar a un hombre, por encargo de los empleados del servicio de orden del Templo (Mt 26:48).

Detalle del beso de Judas

Luego se dejó atar las manos sin oponer la menor resistencia. Destaca la violencia del sayón semidesnudo que le sujeta el brazo derecho, así como la descripción de la indumentaria de los soldados romanos que participan en la escena, que poseen un adecuado rigor científico.

Detalle del prendimiento

Al requerir una iluminación nocturna, Vargas ha colocado a un soldado, difuminado en el fondo de la composición, que lleva una antorcha con la que alumbra el oscuro ámbito del huerto.

Detalle del soldado con la antorcha

En el Angulo inferior derecho, Pedro, presa de la cólera, para defender a su maestro, se precipita sobre Malco, criado del sumo sacerdote, que llevaba una linterna en la mano derecha para alumbrar el camino a los soldados. El apóstol lo derriba y le corta una oreja con una enorme espada o sable corvo con forma de cimitarra.

Jesús le ordenó con calma que envainara la espada (Mitte gladium tuum in vaginam) y volvió a pegar la oreja de la víctima.

Es uno de los episodios más populares del Prendimiento, imaginado para destacar la divina mansedumbre de Cristo mediante la oposición de éste a la reacción instintiva de uno de sus discípulos.

La historicidad de este episodio es tanto más sospechosa por cuanto Lucas es el único evangelista que lo menciona.

Detalle de Pedro cortándole la oreja a Malco

En los Evangelios no se refiere si Jesús caminó hasta el calvario con o sin calzado, como muestra todas las representaciones artísticas.

En la mayoría de las religiones, la exposición de los pies es considerada como señal de humildad, pero también simbolizan el estatus divino, pues andar descalzos requiere una resistencia sobrehumana al dolor.

Finalmente destacamos la morfología de pie griego con que se representa a Jesús.  Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar. Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderes.

Detalle de los pies de Jesús

Por Andrés Carranza Bencano

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

PRENDIMIENTO

El Prendimiento de Cristo. Luis de Vargas.

El prendimiento de Cristo. Vargas, Luis de. Hacia 1562. Óleo sobre tabla traspasado a lienzo. 67 x 109 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla


Luis de Vargas es el primer pintor del siglo XVI nacido en Sevilla que alcanzó a consagrarse como gran maestro en su propia ciudad.

Nació en torno a 1505 y se formó con su padre el también pintor Juan de Vargas, quien le inició en el oficio.

Con 21 años, viajó a Italia, residió principalmente en Roma durante unos siete años, tras los cuales regresó a Sevilla.

En 1541 retornó de nuevo a Italia por un periodo de ocho años y en 1550, después de haber acumulado una gran experiencia artística en Roma, volvió definitivamente a Sevilla, donde trabajó hasta la fecha de su muerte en 1567.

Según nos informa Pacheco, Vargas fue hombre humilde, modesto y piadoso, que se debió de mover en Roma en el círculo de los artistas que siguieron e imitaron el estilo de Rafael.

Esta obra representa el momento del prendimiento de Cristo, según el Evangelio de San Juan, cuando describe el inicio de la Pasión de Cristo en el episodio acontecido en el huerto de Getsemaní de Jerusalén.

Estando allí Cristo orando en compañía de sus discípulos, apareció un tropel de soldados y sayones conducidos por Judas, el apóstol traidor.

Según el Evangelio de Juan, después que Jesús dijera a los soldados que llegaban para prenderlo: “¿A quién buscáis? Respondieron le: “A Jesús Nazareno”. “Yo soy”. “retrocedieron y cayeron en tierra”. Aunque, como lo escribiera el P. Lagrange, es difícil pensar que toda la tropa fuera derribada ante la vista de Jesús, debe entenderse que aquellos que iban en cabeza, intimidados por la majestad de Jesús, retrocedieron momentáneamente.

Judas besa a Cristo en la mejilla para identificarle, pues según fuentes apócrifas, Jesús tenia gran parecido con Santiago y, las autoridades no lo conocían y los soldados sabían que tenían que capturar a un hombre, por encargo de los empleados del servicio de orden del Templo (Mt 26:48).

Detalle del beso de Judas

Luego se dejó atar las manos sin oponer la menor resistencia. Destaca la violencia del sayón semidesnudo que le sujeta el brazo derecho, así como la descripción de la indumentaria de los soldados romanos que participan en la escena, que poseen un adecuado rigor científico.


Detalle del sayón y los soldados romanos

Al requerir una iluminación nocturna, Vargas ha colocado a un soldado, difuminado en el fondo de la composición, que lleva una antorcha con la cual alumbra el oscuro ámbito del huerto.


Detalle del soldado con la antorcha

En el Angulo inferior derecho del cuadro, Pedro, presa de la cólera, para defender a su maestro, se precipita sobre Malco, criado del sumo sacerdote, que llevaba una linterna en la mano derecha para alumbrar el camino a los soldados.

El apóstol lo derriba y le corta una oreja con una enorme espada o sable corvo con forma de cimitarra.

Jesús le ordenó con calma que envainara la espada (Mitte gladium tuum in vaginam) y volvió a pegar la oreja de la víctima.

Es uno de los episodios más populares del Prendimiento, imaginado para destacar la divina mansedumbre de Cristo mediante la oposición de éste a la reacción instintiva de uno de sus discípulos.

La historicidad de este episodio es tanto más sospechosa por cuanto Lucas es el único evangelista que lo menciona.

Detalle de Pedro cortándole la oreja a Malco

En los Evangelios no se refiere si Jesús caminó hasta el calvario con o sin calzado, como muestra todas las representaciones artísticas.

En la mayoría de las religiones, la exposición de los pies es considerada como señal de humildad, pero también simbolizan el estatus divino, pues andar descalzos requiere una resistencia sobrehumana al dolor.

Finalmente destacamos la morfología de pie griego con que se representa a Jesús.  Este tipo de pie se caracteriza por tener el segundo dedo más largo que el pulgar. Se conoce como griego debido a que en la mitología griega está asociado a las diosas y sus poderes.

Detalle de los pies de Jesús