lunes, 22 de abril de 2024

SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Baile por bulerías. José García Ramos. 

Baile por Buleras. García Ramos, José. 1884. Óleo sobre lienzo. 52 x 28 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XII. Donación de Alfonso Grosso.


Es un lienzo pequeño y la escena se desarrolla en el interior de una taberna sevillana, con todos los elementos que configuran el tipismo de la idiosincrasia andaluza, como son el cante, el baile, el cartel de toros, las gitanas, las sillas de enea, los barriles de vino etc.

Detalle del lienzo sin el marco
Detalle del cartel de toros
Detalle de los barriles de vino

En un primer plano se encuentra una bailaora vestida con el traje folclórico sevillano. 

Tiene un matón de manila decorado con motivos florales y la falda de volantes y el cabello adornado con flores. 

Detalle de la bailaora
Detalle de los brazos de la bailaora con un sombrero de calaña en la mano izquierda

Destaca el efecto del movimiento del vestido de la bailaora en el que se confunden los volantes unos con otros.

Detalle del vestido

En medio, vemos a una mujer sentada, vestida con el mantón típico en color amarillo y un abanico abierto decorado.

Detalle de la segunda mujer

Al fondo y a la derecha vemos a un hombre sentado tocando la guitarra y cantando.

Detalle del guitarrista y cantaor

En primer plano a la izquierda un pequeño bodegón con los restos de unas naranjas muestra lo estudiada que está la composición, negando cualquier improvisación.

Detalle de las mondas de una naranja pelada

El autor no olvida la importancia de los pies en el baile, son parte del espectáculo flamenco, ya que se utilizan como instrumentos de percusión y se sigue, e incluso, se marca con ellos el ritmo de la música.

Detalle de los zapatos de la bailaora

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Baile en una caseta de Feria. Manuel Cabral Aguado y Bejarano.

Baile en una caseta de feria. Cabral Aguado y Bejarano, Manuel. Hacia 1860. Óleo sobre lienzo. 50 x 65 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XII. 

La composición representa el interior de una caseta de feria, a través de cuyas cortinas, abiertas, puede verse la hoy desaparecida Puerta de Jerez, que servía como uno de los accesos al recinto ferial primigenio en el Prado de San Sebastián.

Detalle del cuadro sin el marco

Detalle de la Puerta de Jerez a través de la ventana

Un grupo de personas celebran la feria cantando al son de una guitarra.

La principal protagonista es una mujer, que puede ser la cantaora, que aparece sentada, ataviada con falda de volantes y un mantoncillo de Manila.

Detalle de la cantaora sentada

El resto de los personajes, son hombres, que bailan, beben y palmean en torno a ella.

Mientras unos hombres van vestidos con atuendos folclóricos, al fondo se aprecian a dos adinerados burgueses, tocados con sombrero de copa, creando una dicotomía ente flamencos y señoritos.

Hombres con atuendo folclórico
Señoritos con sombrero de copa

Un tercer señorito duerme sentado con la cabeza apoyada en una mesa, como muestra de la intensidad que ha tenido la juerga. 

Detalle del señorito dormido sobre la mesa

La postura de los pies del guitarrista nos lleva a la importancia de los mismos dentro del contexto de la representación.

Detalle del guitarrista

miércoles, 17 de abril de 2024

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Pareja de baile sevillana. José García Ramos. 

Pareja de baile sevillana. García Ramos, José. Hacia 1885. Óleo sobre lienzo. 55 x 37 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XII. 

Es una composición que muestra a una pareja de baile típica de Sevilla, que se presentan agarrados del brazo, mirándose y conversando.

Detalle del cuadro sin marco

La mujer está ataviada con el vestido de volantes que derivará en el actual traje de flamenca, con una flor en el pelo, un mantoncillo de Manila, y un abanico tras el que esconde parcialmente su rostro en la actitud vergonzosa y recatada, pero a la vez de cierta picardía, propias de la mujer del momento. 

Detalle de la mujer

El hombre, que va ataviado con la indumentaria típica del serrano andaluz, con una chaquetilla corta, el catite (ver), la faja, y la manta serrana sobre los hombros, se gira hacia ella en actitud de contarle algún secreto, llevándose la mano a la boca.

Detalle del hombre

En el fondo se representa a una calle sevillana con una apertura que muestra dos barriles de madera.

En las paredes, dos carteles que anuncian las fiestas taurinas y espectáculos típicos de la primavera de Sevilla.

Detalle de un cartel taurino

Los pies desempeñan un papel fundamental en el baile, son como las raíces de una planta o los cimientos de un edificio, y al mismo tiempo de su movimiento depende el arte, el compás y la elegancia del baile.  

Detalle de las botas del hombre

Los zapatos de flamenca o botas en el caso del calzado masculino, son parte del espectáculo flamenco, ya que se utilizan como instrumentos de percusión y se sigue, e incluso, se marca con ellos el ritmo de la música.

Detalle de los zapatos de la mujer

No hay dos bailaores iguales, por lo que cada uno deberá contar y disfrutar de unos zapatos artesanos realizados pensando en el uso que se le va a dar y por quién. 

Por ejemplo, no tendrá el mismo peso para un espectáculo principalmente de movimientos y manos, que un espectáculo centrado en el taconeo. 

Por ello, es necesario contar con unos zapatos hechos a medida y con los que los bailaores se sientan cómodos durante el espectáculo flamenco.


Por Andrés Carranza Bencano

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Baile en la taberna. Manuel Rodríguez Guzmán. 

Baile en la taberna. Rodríguez de Guzmán, Manuel. 1854. Óleo sobre lienzo. 62,5 x 83 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XII. 


La escena se desarrolla en el interior de una taberna oscura y rústica con techumbres de madera y paredes desconchadas. La iluminación se realiza desde la ventana, y la intensidad de la luz va decreciendo hacia los extremos y el fondo del cuadro. 

Detalle sin marco


Detalles del techo

La composición se centra en un grupo de personajes que cantan, bailan y beben alrededor de la bailaora, figura femenina protagonista de la escena y por tanto ampliamente iluminada.

Baila de frente al espectador, sujetando con una mano uno de los volantes de su vestido, de color rosa pálido, mientras que tiene la otra mano esta elevada sujetando un sombrero.

Detalle de la bailaora

A su derecha, junto a ella, figuran dos hombres en pie, ambos visiblemente embriagados.

Uno de ellos, con aspecto desaliñado, parece estar cantando mientras gesticula con las manos abiertas.

Detalle del cantaor

A su izquierda, junto a un barril, un grupo de hombres y mujeres en diferentes actitudes y gestos beben y bailan y uno de ellos, sentado, toca la guitarra. 

Detalle de los personajes a la izquierda de la bailaora

Detalle del guitarrista

Al fondo a la derecha, en semipenumbra y casi desdibujados, figuran otros personajes que se ocupan de tareas cotidianas, y así uno de ellos parece estar pendiente de un fogón donde se calienta un recipiente con comida.

Detalle de los personajes del fondo a la derecha

Llama la atención el detalle de la botella de vino rota junto a la bailaora, que describe la importancia que ha tenido la juerga.

Detalle de la botella rota junto al pie de la bailaora

Todos los personajes están ataviados con trajes típicos, ellos con sus sombreros llamados calañeses o catites (ver), chaquetilla corta, faja y mantas serranas y ellas con vestido de volantes y mantoncillos. 

Detalle de los pies de la bailaora

Los pies desempeñan un papel fundamental en el baile, son como las raíces de una planta o los cimientos de un edificio, y al mismo tiempo de su movimiento depende el arte, el compás y la elegancia del baile.  


Por Andrés Carranza Bencano

martes, 16 de abril de 2024

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

Sevilla en Fiesta. Gustavo Bacarisas.


 Sevilla en fiestas. Bacarisas, Gustavo. 1915. Óleo sobre lienzo. 300 x 305 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XIII. Donación del comercio sevillano.

Gustavo Bacarisas representa una de las figuras más destacadas de la pintura sevillana de la primera mitad del siglo XX.

La obra representa una visión muy popular y moderna de la Feria de Sevilla con un canto a la belleza y la gracia de la mujer andaluza.

Dirige toda la luminosidad hacia el centro de la composición para mostrar la majestuosidad de las tres mujeres ataviadas con vaporosos trajes flamencos, tocadas con mantillas y usando abanicos. 


Detalle de las tres mujeres

Difumina los laterales, en los que pueden distinguirse una serie de personajes populares, pero en penumbra, y de manera abocetada.  

Detalle de los personajes en penumbra del lateral izquierdo

Detalle de los personajes, abocetados, en penumbra del lateral derecho

También puede distinguirse el colorido de la vegetación, con naranjos cargados de sus frutos y macetas de gitanillas o geranios.


Detalle del naranjo en el ángulo superior izquierdo


Detalle de las flores en el ángulo inferior derecho

El autor no olvida la importancia de los pies en la feria y completa la elegancia de las tres mujeres mostrando su diversidad de calzado.

Detalle de los pies calzados elegantemente

Por Andrés Carranza Bencano

miércoles, 3 de abril de 2024

 MUERTE EN LA PINTURA

San Francisco de Borja atendiendo a un moribundo. Francisco de Goya.

San Francisco de Borja atendiendo a un moribundo. Goya, Francisco de. 1788. Óleo sobre lienzo. 350 x 300 cm. Capilla de san Francisco de Borja. Catedral de Valencia.

Entre 1787 y 1788 la condesa-duquesa de Benavente y Gandía (y también duquesa de Osuna) promovió la renovación de la capilla de su patronazgo en la Catedral de Valencia, dedicada a San Francisco de Borja (ver), su ilustre antepasado, quien había sido en vida duque de Gandía y marqués de Lombay.

Intervino en primer lugar el pintor valenciano Mariano Salvador Maella, autor del lienzo principal de altar bajo el tema de La conversión de San Francisco de Borja. Posteriormente se encargaron a Goya los dos cuadros laterales.

Este cuadro se desarrolla en una habitación oscura, tan solo iluminada por el vano circular medio cubierto por una cortina.

A la derecha, a una distancia prudencial del enfermo, encontramos a San Francisco de Borja, vestido con un sencillo hábito negro y sujetando un crucifijo como si fuera un arma. 

Detalle de san Francisco de Borja

A la izquierda, el moribundo en su lecho, con el pecho hinchado por albergar al demonio que lucha contra el santo por el alma del desgraciado. Su rostro parece ya el de un muerto, también el color de su piel.

Detalle del moribundo

Desde el crucifijo arroja la sangre de Cristo para atacar el demonio que posee al moribundo blasfemo.

Detalle de la sangre desde el crucifijo

En el rostro nimbado de Francisco de Borja se puede leer el miedo.

Detalle del rostro de Francisco de Borja

Es la primera obra de Goya en la que aparecen monstruos fantásticos, tan propios del imaginario goyesco, de tal modo que el artista ha sustituido los querubines que solían acompañar a sus religiosos por estos monstruos bestiales. 

Detalle de los monstruos fantásticos

El pie fuera del colchón simboliza la ausencia de conexión con la tierra, en relación con la muerte.

Detalle del pie fuera de la cama