jueves, 9 de mayo de 2024

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

CRUCIFIXIÓN 

Crucificado. Juan Gui Romano.

Crucificado. Gui  Romano, Juan. 1611. Óleo sobre lienzo. 400 x 265 cm. Procedencia: Asilo de la Mendicidad. Hogar de los Reyes. Ayuntamiento de Sevilla 1982









lunes, 6 de mayo de 2024

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo de Buena Muerte. Iglesia de san Julián. Hermandad de la Hiniesta.

En la nave de la epístola de la Iglesia de san Julián, en un arcosolio de madera, se sitúa  el Cristo de la Buena Muerte de Antonio Castillo Lastrucci de 1938. 

Es una talla completa en madera de cedro policromada de 1,76 m. que sustituyó a la que se perdió en la iglesia de san Marcos en 1936 y que a su vez sustituyó a la imagen del circulo de Felipe de Ribas destruida en el incendio de San Julián de 1932.

Castillo utilizó como modelo a un empleado de la tienda de muebles Europa, que regentaba su hermano Manuel, llamado Manuel Gómez Lora.

Representa a Jesús crucificado y muerto, en el intermedio entre la lanzada y el descendimiento.

Talla del Cristo de la Buena Muerte

La cabeza, vencida hacia el lado derecho, presenta corona de espinas tallada, añadiéndosele potencias de orfebrería.

El rostro responde al modelo ideal de belleza masculina que Castillo va a aplicar a todas sus imágenes cristíferas. 

La dulce y serena concepción de la cabeza en general, y del rostro en particular, justifica la advocación de la Buena Muerte de Cristo.


Detalle sin las potencias

Detalle con las potencias

Detalle del rostro

El paño e pureza se anuda en la cadera derecha y deja al descubierto ese costado. 


Detalle del paño de pureza

La cruz, que es cilíndrica y arbórea, presentando en la parte superior el “titulus” con la razón de su condena escrita en hebreo, griego y latín.

La cruz original, que se encontraba afectada por xilófagos, fue sustituida por una réplica en 1991 realizada por José Pérez Delgado.

Detalle del Titulus

Las manos están fijadas a nivel de las palmas

Detalle de la fijación de la palma de la mano

Los pies están fijados con un solo clavo, el pie derecho sobre el izquierdo.

Detalle frontal de los pies

Detalle lateral de los pies

Detalle lateral de los pies

EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA. Crucificados menores.

Iglesia de santa María la Real (calle san Vicente).

En el presbiterio se exhibe un crucificado del que desconozco su autoría.

Crucificado

Detalle superior

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies con un solo clavo y el pie derecho sobre el izquierdo

domingo, 5 de mayo de 2024

EL PIE Y LA PIEDAD EN SEVILLA

La Piedad. Iglesia de San Julián. Antonio Castillo Lastrucci.

En la iglesia de san Julián, tras la puerta de la nave de la epístola, se encuentra el monumento funerario en el que reposan los restos de Antonio Castillo Lastrucci, inhumado el 9 de noviembre de 1995, presidido por su grupo de la Piedad, con una placa que dice: “Aquí bajo sus más queridísimas imágenes descansa el ilustrísimo señor don Antonio Castillo Lastrucci 1882-1967”.

Monumento funerario de Castillo Lastrucci

La placa está parcialmente cubierta por un ramo de flores

Castillo Lastrucci realizó esta obra por iniciativa propia, y la guardó en su despacho hasta su muerte. Tras su defunción, la familia la depositó en la iglesia de San Sebastián de San Nicolás del Puerto, donde no fue conservada adecuadamente, por lo que se decidió cederla a la parroquia de san Julián y la hermandad de la Hiniesta, para que fuera situada sobre el túmulo funerario del escultor, previa restauración, nuevo estofado y policromado, por parte de su discípulo José Pérez Delgado.

El grupo escultórico, de 1,17 m. de alto y 1,62 m. de ancho, fue tallado en 1949 en madera estofada y policromada, representa a María sosteniendo en su regazo el cuerpo muerto de Jesús, al pie de la cruz, un pasaje que no aparece mencionado en los Evangelios, pero que ha tenido un extenso desarrollo artístico desde los tiempos medievales, por la fuerte carga emocional que comporta el lamento de la Madre sobre el cadáver de su hijo muerto.

Grupo de la Piedad

Visión desde los pies


Detalle del rostro de la Virgen


Detalle de la mano de la Virgen

Detalle del rostro de Jesús

La cruz al pie de la cual se sitúa la Piedad es la antigua del Cristo de la Buena Muerte, realizada por el propio Castillo Lastrucci en 1938.

Detalle de la cruz

Destaca la cianosis de los pies.

Detalle de los pies de Jesús

sábado, 27 de abril de 2024

INTOXICACIONES

Hasta verte Cristo mío. José García Ramos

¡¡ Hasta verte, Cristo mío ¡¡. García Ramos, José. Hacia 1895. Óleo sobre lienzo. 95 x 63 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XII


El protagonista de la escena es un santero. Personaje de la época que se dedicaba a trasladar una imagen de devoción por las casas de la feligresía, tras recoger los donativos, y que en este caso se trata de la imagen de un Niño Jesús.

Detalle del Niño Jesús

La escena representa el momento en que hace una parada en la taberna para saciar su sed. Deja caer al suelo su sombrero castoreño y su capa, pero no suelta la escultura, que mantiene agarrada con el brazo izquierdo, mientras empina la escudilla de vino con la mano libre y un ligero movimiento del cuerpo, flexionando las rodillas y torciendo típicamente el tronco hacia atrás, para apurarla hasta el final.

Detalle del sombrero y la capa en el suelo

Detalle de la postura del santero

Es observado por el goyesco personaje de al lado, que igualmente disfruta de un vaso de vino situado en la mesa junto a una jarra de agua.

Detalle del personaje sentado en la mesa

El tabernero, de aspecto tosco y gesto huraño, sostiene en su mano derecha una jarra metálica y golpea, con los nudillos de su mano izquierda, el mostrador, reducido al alfeizar de una ventana, instándole a que termine y vuelva a poner la escudilla para servirle otra ronda.

Detalle del tabernero

La escena se completa con un cuadrito con la advertencia “hoy no se fía aquí, mañana sí”, que aún puede verse en algunos bares sevillanos, la pequeña jaula con su jilguero y, al fondo a la izquierda, el altarcito de cerámica con una imagen de la Virgen. 

Detalle del cuadrito

Detalle de la jaula con el jilguero

Detalle del altarcito 

Esta pintoresca figura del santero ha desaparecido en nuestros días, pero recuerdo, en mi casa de Alcalá del Río, la tradición de circular entre los devotos ciertas “capillas”, de la Milagrosa, de San Antonio, del Corazón de Jesús, de San José, etc. Se le reservaba un lugar preeminente en el salón principal de la casa, se le encendía una velita, y al cabo de unos días el santero la recogía y se la pasaba a otro vecino.

El título de la obra hace referencia a que el santero está bebiendo de un cuenco en cuyo fondo aparece la imagen de Cristo crucificado, por lo que el “rito” es beber el tazón de un solo trago, y de ahí la frase “Hasta verte Cristo mío”, que puede parecer irreverente pero que en realidad muestra la cercanía y llaneza del trato con lo divino. 


Detalle del cuenco con la imagen de Cristo crucificado en su fondo

Por Andrés Carranza Bencano

lunes, 22 de abril de 2024

 SIMBOLISMO DEL PIE EN LA PINTURA

La Casta Susana. Gonzalo Bilbao.

La Casta Susana. Gonzalo Bilbao. Hacia 1914. Óleo sobre lienzo. 293 x 228 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Sala XIII. Donación de María Roy


Esta obra se basa en un pasaje de la Biblia, del Antiguo Testamento, del libro de Daniel (ver-leer mas), aunque parece ser que tiene varios orígenes.

Este pasaje ha inspirado a numerosos artistas, especialmente durante el Manierismo y el Barroco, porque permite estudiar la anatomía femenina y representar el desnudo femenino, no consentido en los temas religiosos.

Susana, hija de Helcías y esposa del rico Joaquín, hermosa como pocas y temerosa de Dios, es perseguida por dos ancianos, ambos habituales invitados de la casa de Joaquín, pero ambos con el juicio perdido por la pasión que en ellos había despertado la belleza de la mujer.

Espiada cuando se desnuda para bañarse, los viejos la amenazaran con difamarla por yacer con un joven, sino atendía a sus requerimientos lascivos.

Susana atribulada por su incierto destino (verse castigada por adultera o entregarse a ellos) decidirá mantener su integridad y será llamada a juicio, los viejos la obligarían a desnudarse ante sus padres y sus hijos para saciarse de su hermosura.

Susana sería condenada a muerte por lapidación. Pero, tras encomendarse al señor, un jovencito llamado Daniel, prueba la falsedad de la imputación, y haría ver al pueblo la injusticia cometida por aceptar el falso testimonio de los dos viejos lascivos, pues, cuando fueron llamados a declarar aparte, entraron en contradicción al preguntárseles bajo que árbol se había producido el pretendido adulterio. Los ancianos fueron condenados a muerte y se salvó aquel día la sangre inocente.  

Detalle del lienzo sin el marco

Gonzalo Bilbao, elije el momento en que Susana ha dejado su ropa en un banco y se dispone a despojarse de su velo blanco para entrar en el estanque del jardín de su casa a tomar un baño, a mediodía de un día caluroso, cubriendo su sexo aun pudoroso. 

Detalle de Susana
Detalle del rostro de Susana
Detalle pudoroso de cubrirse el sexo

Nadie había en el lugar salvo los dos ancianos acechando escondidos pues Susana había despedido a sus doncellas después de que le trajeran el aceite y los ungüentos para su baño, que han dejado en una bandeja. Será solo una ajorca, unos zarcillos, y un brazalete sus atavíos.

Detalle de la bandeja

Los viejos cuchichean excitados ante la sublima presencia de la mujer de turgentes senos, negros cabellos y contorneada figura, preparados para asaltarla.

Detalle de los ancianos

El alma incorruptible de Susana es simbolizada por el pavo azul de la pintura.

Detalle del pavo azul

El símbolo erótico por excelencia es la ausencia de calzado en los pies, pues los pies desnudos enfatizan aún más su desnudez.

Detalle de los pies desnudos