viernes, 9 de mayo de 2025

 EL PIE Y LA PIEDAD EN SEVILLA

La Sagrada Mortaja. Iglesia del ex-convento de Nuestra Señora de la Paz.

Representa el momento en que Jesús muerto en el regazo de su Madre, es amortajado por las Tres Marías, que portan el sudario, presenciando la escena San Juan y los Santos Varones, José de Arimatea y Nicodemo (Jn 19:38-40; Lc 23:50-56; Mc 15:42-47; Mt 27: 57-61):

Después de todo esto, José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero secretamente por miedo de los judíos, rogó a Pilato que le permitiese llevarse el cuerpo de Jesús; y Pilato se lo concedió. Entonces vino, y se llevó el cuerpo de Jesús.  También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras.  Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos”.

El grupo está inspirado en la iconografía que se va a desarrollar en la Italia del Renacimiento y especialmente en el grupo de Miguel Ángel.

Grupo escultórico de la Mortaja

Se desconoce la autoría de la Virgen de la Piedad. Se atribuyen por simple tradición al taller del Pedro Roldán o a la producción de su hija Luisa, "la Roldana" (ver), habiéndose puesto en relación a la imagen de la Virgen con el anónimo autor de la Macarena (ver), no en vano llegó a ser conocida la talla como la Macarenita de Santa Marina.

Presenta las cuencas orbitales enrojecida por el llanto, el ceño muy fruncido, en señal de intenso dolor, mejillas carnosas, hoyito bajo marcado, boca menuda con el labio superior muy picudo, mentón redondeado y notable papada que da paso a un cuello de sección tubular.

Sus manos se extienden sobre el pecho y el brazo izquierdo de Jesús, en actitud de sostenerlo para amortajarlo.

Virgen de la Piedad

Detalle de la Virgen de la Piedad

Detalle de la Virgen de la Piedad

Detalle de la Virgen de la Piedad

La imagen de Jesús, titulada Jesús descendido de la Cruz, fue tallada en 1677 por Cristóbal Pérez.  

El cristo depositado en el regazo materno tras ser descendido del madero queda dispuesto para ser amortajado por la comitiva fúnebre.

Su cabeza aparece caída hacia a atrás y ladeada a la derecha. El cabello y barba, se hallan partidos al centro, quedando al descubierto la oreja izquierda. El rostro conserva el rictus de dolor, con los ojos entreabiertos, y la boca desencajada. En el pómulo izquierdo se observa una contusión sangrante.

Presenta rigidez cadavérica en los músculos del cuello y el hombro derecho. Mientras que los brazos, alineados con el cuerpo, las manos y el tórax están relajados, con las costillas y los músculos epigástricos marcados y el vientre algo globuloso.  

El paño de pureza es cordero y forma un lazo en la cadera derecha, descubriendo el costado de Jesús.

Las piernas se disponen flexionadas sobre el lienzo, lo que supone que guardan cierta rigidez por la postura adoptada en la cruz.

Actualmente presenta los pies paralelos, aunque hasta el siglo XIX el derecho iba montado sobre el izquierdo.

Presentan numerosas livideces, vías de sangre coagulada, moradoras y manchas hipostáticas repetidas por el cuerpo, con cianosis de los pies.

Detalle de Cristo Descendido

Detalle de Cristo Descendido

El resto de figuras, José de Arimatea, Nicodemo, San Juan y las Tres Marías parecen coetáneas, pero son de autor desconocido y no corresponden a un mismo autor.

Salomé y Cleofás se representan con el pelo cubierto como símbolo de casadas, y Magdalena, con el pelo al descubierto.

García de la concha y Romero Mensa las atribuye a Pedro Roldan el Mozo (hacia 1000-1713) hijo menor de Pedro Roldan (ver), hermano de la mortaja. Otras teorías atribuyen la figura de Nicodemo a Luis Antonio de los Arcos y Cristóbal de Guadix (colaboradores de Pedro Roldan, el primero además marido de su hija Luisa) y la figura de Jose de Arimatea a Pedro Nieto (entre 1610 y 1643).

Por su parte Juan Manuel Miñarro, restaurador de todo el conjunto, cree que María de Cleofas puede ser una talla más antigua que el resto del conjunto.

José de Arimatea

Nicodemo

San Juan

María Salomé y María de Cleofás

Magdalena

Detalle de Magdalena

Por Andrés Carranza Bencano

 EL PIE Y LA PIEDAD EN SEVILLA

Piedad. Iglesia del Ex-Convento de Nuestra Señora de la Paz. Hermandad de la Sagrada Mortaja. Pedro Millán.  

La Piedad de la Iglesia del Ex-Convento de Nuestra Señora de la Paz (ver), constituye un icono fundacional de la Hermandad de la Sagrada Mortaja (ver).

Se trata de un conjunto de pequeño tamaño modelado en barro (no ejecutado mediante molde “de apretón”), y cuya factura puede situarse en los inicios del siglo XVI. La obra conserva rasgos propios del gótico tardío, lo que sugiere su pertenencia a una etapa de transición estilística.

Detalle de la Piedad

Este conjunto puede vincularse al círculo artístico de Pedro Millán, bien sea directamente a su taller, a su entorno más cercano o a la producción de alguno de sus discípulos o colaboradores inmediatos. No se descarta que pudiera tratarse de una obra atribuible a su hijo, Juan Millán, o a su discípulo Juan Pérez.

La escultura pertenece a la tipología conocida como "Piedades horizontales", en las que el cuerpo de Cristo aparece tendido de forma horizontal sobre el regazo de la Virgen.

El rostro de María expresa una serena tristeza, impregnada de resignación, mientras que el detallado modelado de los pliegues de su manto, bajo el cual asoman los zapatos de la imagen, remite a características presentes en otras obras atribuidas a Pedro Millán.

Detalle de la Virgen

Por su parte, el rostro de Cristo transmite la tranquilidad de la muerte propia del descanso eterno. Su cabello cae en mechones, y aun mostrando las huellas de la Pasión en su cuerpo se ha suavizado el expresionismo.

Detalle de Jesús

Es un hecho inédito que la Hermandad de la Sagrada Mortaja conserve las imágenes que datan de la fecha de su fundación.

Por Andrés Carranza Bencano

lunes, 5 de mayo de 2025

 PATOLOGIA DEL PIE EN LA PINTURA

Pie paralítico

Cristo en la curación del paralítico en la piscina. Bartolomé Esteban Murillo.

Cristo en la curación del paralítico en la piscina. Murillo, Bartolomé Esteban. 1667. Óleo sobre lienzo. 237 x 211 cm. Museo National Gallery. Londres. Sala E.

Este cuadro fue robado en 1810 por el mariscal francés Soult. Estuvo en París en 1812 antes de ser adquirido por el coronel Georgen Tomline y permanecer en colecciones privadas británicas hasta 1950.

Cristo en la curación del paralítico en la piscina. Iglesia de san Jorge. Hospital de la Caridad. Copia realizada en 2008 por el taller de Juan Luis Coto, a instancia de la Hermandad de la Caridad para recuperar el programa iconográfico del templo. 

El cuadro fue encomendado por Mañara para servir en la decoración de la iglesia del Hospital de la Caridad de Sevilla. Murillo sería el autor de las seis alegorías de las obras de misericordia, completadas con la séptima que estaba realizada en escultura y situada en el retablo mayor, siendo esculpida por Pedro Roldán.

La curación del paralítico representa la obra de misericordia de visitar y atender a los enfermos. Recoge un pasaje del Evangelio de San Juan donde narra el momento en que durante la segunda estancia de Jesús en Jerusalén cura a un paralítico que no podía sumergirse en la piscina de Bezata.

“Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina, llamada en hebreo Betzata, que tiene cinco pórticos. En estos yacía una muchedumbre de enfermos, ciegos, cojos, mancos y paralíticos que esperaban el movimiento del agua …. Pues el primero que bajaba después de la agitación quedaba sano. Había allí un hombre que padecía una enfermedad desde hacía treinta y ocho años. Jesús, al verlo tendido y sabiendo que llevaba ya mucho tiempo, le dijo: ¿Quieres ser curado? le contestó: Señor, no tengo un hombre que me introduzca en la piscina cuando se mueve el agua; mientras voy, desciende otro antes que yo. Le dijo Jesús: Levántate, toma tu camilla y anda. Al instante aquel hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar” (Jn 5: 1-15).

Jesús está en el centro de la composición del cuadro, mientras que las figuras principales se sitúan a la izquierda, y dirige su brazo al paralítico.

Detalle de Jesús

San Pedro, san Juan y otro apóstol no identificado acompañan a Cristo y dirigen su atenta mirada hacia el enfermo al que su maestro cura. 

Detalle de los Apóstoles

Otros personajes dispuestos alrededor de la piscina completan la escena, apreciándose en primer plano un perro. 

Detalle de otros personajes

Detalle del perro


En el cielo nuboso que cierra el conjunto podemos observar una nube de fuego con un ángel rodeado de una aureola de luz dorada. Según el evangelio, ese ángel “descendía de tiempo en tiempo a la piscina; se agitaba el agua, y el primero que descendía después de agitarse el agua, era curado de cualquier enfermedad que tuviese” (ver).

Detalle del ángel

El paralitico aparece en el suelo, en una postura claramente escorzada, sin poder especificar la enfermedad paralitica que sufre.

Detalle del paralitico

Por Andrés Carranza Bencano

EL PIE Y LOS NAZARENOS DE SEVILLA

Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado. Capillita de san José

La imagen del Cristo de Medinaceli fue tallada en Sevilla como los Cristos de la “Sentencia” en la primera mitad del siglo XVII, con 1,73 metros de altura.

Representa los momentos acontecidos entre su apresamiento en el Monte de los Olivos y los hechos que transcurren durante todo el proceso judicial.

La imagen fue llevada por los capuchinos al norte del actual Marruecos, para la práctica religiosa de las tropas españolas, concretamente a la plaza fuerte de La Mamora o Mámora, (actualmente coincide con la ciudad de Mehdía), conquistada en 1614 por los españoles para luchar contra la piratería de los berberiscos, y rebautizada como San Miguel de Ultramar.

En abril de 1681 el rey Muley Ismail tomó la ciudad, y la imagen fue arrastrada por las calles y sometida a todo tipo de vejaciones, burlas y ultrajes por los sarracenos:” Lleváronlas al Rey, el qual diziéndoles palabras afrentosas y haziendo burlas dellas, les mandó ultrajar y echar a los Leones para que las despedaçassen como si fueran de carne humana. Al hermosísimo busto de Iesvs Nazareno le mandó el Rey arrastrar, y echar por un mvladar abaxo, haziendo burla y escnario del retrato hermoso…”

Por aquella época, los monjes trinitarios recaudaban dinero de nobles y aristócratas con el objeto de rescatar a personas del norte de África. Así ocurrió con Cervantes, y por eso sus restos se hayan en el Convento de las Trinitarias.

También intervinieron para el rescate del Cristo de Medinaceli, y dice la leyenda que el acuerdo con sus secuestradores fue el pago de su peso en monedas de oro, y al pesarlo se equilibró la balanza con 30 monedas (doblones de oro), el mismo número por el que Judas se vendió para entregar a Jesucristo. De ahí que el Cristo lleve la cruz de los trinitarios, roja y azul, como portaban agradecidos de por vida los cautivos liberados por los trinitarios.

El Cristo rescatado llegó a Madrid en el verano de 1682, habiendo pasado previamente por Tetuán, Ceuta, Gibraltar y Sevilla, para instalarse en el convento de los Padres Trinitarios de Madrid, ya desaparecido, junto al que se levantó una capilla donada por los Duques de Medinaceli, también desaparecida.

El decreto de Desamortización de Mendizábal de 1836 obligó a la imagen a trasladarse a la iglesia de San Sebastián de Madrid, donde permaneció diez años hasta que de nuevo la Duquesa de Medinaceli (en aquella época Doña Casilda Salabert y Arteaga) consiguió su regresó a la capilla de los Trinitarios.

En 1890 fue derribado el convento de los Capuchinos y sus patronos, los duques de Medinaceli, instalaron en 1895 en su nueva capilla la imagen del Cristo.

El 13 de marzo de 1936, la imagen fue salvada de un piquete de revolucionarios por los devotos y vecinos del convento y fue escondido por los Padres Trinitarios en los sótanos de la Basílica, pero fue descubierta y entregada a la Junta del Tesoro que la trasladó a Valencia, de allí a Barcelona y finalmente con todo el Tesoro Artístico a la ciudad suiza de Ginebra.

Fue de nuevo “rescatada” en 1939, y pasando por Pozuelo de Alarcón, fue trasladada a Madrid al Monasterio de la Encarnación y finalmente, el 14 de mayo, hasta el altar de su templo.

El templo actual nombrado basílica por el Papa Pablo VI en 1973 es moderno y destaca los mosaicos del presbiterio y las vidrieras que narran escenas de la vida de Cristo y pasajes de la historia del Cristo de Medinaceli, que así se conoce universalmente dado que los Duque de Medinaceli pagaron a sus expensas la edificación del templo para acoger a la imagen en Madrid. Los duques de Medinaceli están enterrados en el panteón que se encuentra a la izquierda del altar.

Capillita de san José

En el sotocoro se sitúa la imagen, muy venerada, de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado, obra de Agustín Sánchez-Cid Agüero, del siglo XX, copia de la imagen del Cristo de Medinaceli, venerada en la basílica de los Capuchinos de Madrid. El pelo es natural y detrás de la imagen se dispone una gran ráfaga plateada.

Retablo de Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado

Nuestro Padre Jesús Cautivo y Rescatado

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Detalle de las manos y la Cruz de los Trinitarios

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Crucificados menores. Capillita de san José. 

Delante del altar mayor se sitúa un crucifijo de gran belleza, de autor y fecha desconocida.

Crucifijo

Detalle del rostro

Detalle del paño de pureza

Detalle de los pies

Por Andrés Carranza Bencano

viernes, 25 de abril de 2025

 EL PIE Y LOS CRUCIFICADOS DE SEVILLA

Santísimo Cristo del Perdón. Capillita de san José. 

Entrada a la Capilla del Cristo del Perdón desde el Presbiterio

En una capilla ubicada en el brazo derecho del crucero de la Capillita de san José se sitúa un crucificado, el Santísimo Cristo del Perdón, del taller de Jesús Curquejo Murillo de 2.001.

Santísimo Cristo del Perdón

Se trata de un crucificado muerto, con la cabeza inclinada hacia abajo y a la derecha, con gran fruncimiento de las cejas, la boca entreabierta y las orejas cubiertas con el cabello.

Detalle del rostro

Detalle del rostro

Presenta el detalle que la cuerda que sujeta el paño de pureza no está tallada, sino que es auténtica.

Detalle del paño de pureza

Presentan gran erosión de ambas rodillas.

Detalle de las rodillas

Los pies están fijados con un solo clavo con el pie derecho sobre el izquierdo. 

Visión frontal de los pies

Visión lateral de los pies

Por Andrés Carranza Bencano