viernes, 10 de noviembre de 2023

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

SABANA SANTA

Lesiones faciales.

Cuando Jesús está orando en Getsemani, el olivar se llena de gente armada y agitada. Judas le dice a Jesús: "¡Salud, Rabbí!", y el Maestro le responde: "Amigo, ¿a qué vienes?". Jesús recibe el beso de Judas, que sirve para identificarlo, pues según fuentes apócrifas, Jesús tenia gran parecido con Santiago, y las autoridades no lo conocían, y los soldados sabían que tenían que capturar a un hombre, por encargo de los empleados del servicio de orden del Templo (Mt 26:48).


Con las manos atadas con una cuerda y con empujones Jesús es conducido arriba, a la Ciudad Alta, por la misma calle que había recorrido hacía pocas horas.

El prendimiento de Cristo. Vargas, Luis de. Hacia 1562. Óleo sobre tabla traspasado a lienzo. 67 x 109 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. (ver)


Según el evangelio de San Juan (Sj 18:19-23) el Sumo Sacerdote interrogó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le contestó: “Yo he hablado abiertamente al mundo; yo he enseñado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se reúnen todos los judíos, y no he dicho nada a escondidas”. “¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta a los que me han oído de qué les he hablado. Ellos saben lo que yo he dicho”. 

Apenas dijo esto, uno de los guardias le dió una bofetada a Jesús, diciendo: “¿Así contestas al Sumo Sacerdote?”. Jesús respondió: “Si he faltado al hablar, muestra en qué he faltado; pero si he hablado como se debe, ¿por qué me pegas?”.

Jesús en casa de Anás. Madrazo y Agudo, José de. 1803. Óleo sobre lienzo. 176 x 226 cm. Museo del Prado. No expuesto. (ver)


Después se dirigen hacia el tribunal que preside el Sumo Sacerdote, en el Palacio de Caifás, tan sólo a unos cientos de metros del Cenáculo, donde ha sido convocada con urgencia una reunión extraordinaria de todos los responsables.

En la Judea romana, la ley judía seguía vigente gracias a la existencia del Sanedrín, el alto tribunal que se encargaba de mantener vivas las esencias judías, que ni los invasores fueron capaces de hacer desaparecer.

Al frente del Gran Sanedrín (se citaban 71 personas) en tiempos de Jesús estaba Caifás. El Sumo Sacerdote, de la secta de los saduceos, estaba casado con una hija de Anás, su antecesor en el cargo, y ante el que también llevaron a Jesús, como hemos comentado, tras su apresamiento.

Jesús calla, hasta que le hace una pregunta clave: “En nombre de Dios vivo, te conjuro a que nos digas si tú eres de verdad el Mesías, el Cristo, el Hijo de Dios” y fijando los ojos en el rostro del inquisidor, responde: “tú lo has dicho”, es decir, “así es”.

Llenos de una rabia, todos gritan que el Hombre ha blasfemado, ha osado profanar el nombre santo de Dios y “Tiene que ser condenado a muerte”.

No obstante, este tribunal no tenía autoridad, durante la ocupación romana, para dictar sentencias de muerte, de ahí que la participación de Pilato en el proceso, que acabó en la condena de Jesús, fuera necesaria.


Cristo ante Caifás. Noort, Juan van. Antes de 1624. Aguafuerte, Buril sobre papel. 206 x 139 cm. Museo del Prado. No expuesto. (ver)


Entonces, cuenta Mateo (Mt 26:57-75), le escupieron a la cara y empezaron a darle puñetazos y bofetadas, por turnos. Como le habían vendado los ojos, podrían reírse de él: “Ahora haz de profeta, Cristo, adivina quién de nosotros te acaba de golpear”. Incluso a través de la venda más espesa, hasta con los ojos bajos y llenos de lágrimas Jesús sería capaz de responder a sus preguntas, pero ha decidido no responder, dejar que el juego continúe. Y precisamente porque Él se comporta serenamente, sin reaccionar, los golpes le llueven encima, cada vez más duros y violentos.

Cada uno le deja su señal, que se manifiestan en la Sabana Santa.

Imagen facial de la Sábana Santa
Estas lesiones se presentan con más realismo, en la fotografía tridimensional efectuada con la tecnología VP-8, un analizador fotográfico que descompone la imagen en millones de puntos, asignando a cada uno sus coordenadas y su grado de iluminación, así como en la reproducción escultórica realizada por el Prof. Miñarro.

Imagen del Prof. Miñarro
Esquema de las lesiones del rostro de la Síndone según Giulio Ricci

Las monjas clarisas, que repararon las quemaduras de la Sabana, tras el incendio de la Santa Capilla de Chambery, en la noche del 3 al 4 de diciembre de 1532, emitieron un documento de la descripción de la Síndone, haciendo alusión al aspecto de la cara: "Ciertamente vemos sobre el bello cuadro los sufrimientos que jamás puedan imaginarse. Trazos de una cara emplastada y martirizada por multitud de golpes”. 


Las quemaduras triangulares de la Sábana fueron reparadas por las monjas clarisas, de rodillas y a la luz de las velas 

En la frente, a la altura de la ceja derecha, se identifican contusiones, probablemente por puñetazos, que adoptan la forma de una clara hinchazón del párpado, lo que debió de afectar al cierre parcial del mismo. A un centímetro y medio de la nariz, se observa una excoriación de 6 cm, atribuible a un violento bastonazo, que ha roto la piel contra el hueso del arco supraorbitario. 

En la otra ceja (izquierda) se observa una zona escoriativa-contusiva de 2,5 cm, producida por uno o varios puñetazos.


La ceja derecha en la Sábana Santa

Esta región, al igual que sucede en la región geniana (pómulo), puede sufrir traumatismos muy fácilmente, porque tiene "salientes". 

Los boxeadores, por ejemplo, durante sus entrenamientos, se colocan cascos para proteger especialmente cejas, nariz y pómulos, precisamente las mismas zonas donde aparecen lesiones en el rostro de Jesús.

Las cejas, como toda la cara, están muy irrigadas, pues arterias y venas supraorbitarias dan lugar al nacimiento de los vasos frontales ascendentes, lo que justifica la presencia de hematomas y hemorragias. 


Esquema de la vascularización de la ceja

La Síndone muestra claramente la presencia de una fractura de la nariz o pirámide nasal (huesos propios y tabique nasal), con disyunción ósea (ensanchamiento nasal) y deformidad de “nariz en silla de montar”, que hace que el extremo distal de la nariz esté claramente desviado hacia la derecha. Se acompaña de una gran herida que recorre el surco nasogeniano derecho. 


La nariz en la Sábana Santa

Esquema de la nariz

El traumatismo causante de esta lesión sería producido por un golpe dado por una persona, probablemente un alguacil, que se encontraba a su derecha y que habría actuado con la mano izquierda y hacia arriba, porque los judíos empleaban esa mano para escribir, ya que lo hacían de derecha a izquierda, luego era su mano más hábil y ello explicaría la inclinación del golpe en el rostro y que solo el lado derecho apareciera afectado.

Estas lesiones podrían haber sido provocadas por un instrumento metálico que golpee y corte a la vez, por ejemplo, el mango de una espada. Julio Marvizón Preney, especialista en el tema, lo adjudica al uso habitual de porras o palos cilíndricos como armas.

Dada la profusa vascularización de la zona, debió sangrar abundantemente, manchando y empapando su poblado bigote y su barba, sobre todo en el centro, pues se observan chorros de sangre que salen de los orificios nasales.

Esta lesión y su consecuente sangrado profuso puede impedir la respiración normal, por oclusión nasal, y puede provocar vómitos e incluso, en caso de aspiración pulmonar, puede ser origen de neumonía. 

Esquema de la vascularización de la nariz

También se aprecia un gran hematoma en el pómulo derecho, que indica una fractura malar derecha desplazada con hundimiento de la zona y fractura asociada del suelo de la órbita, con un desplazamiento del ojo hacia medial por hundimiento del mismo. Por su forma, parece un fuerte golpe, propinado probablemente por un gran puñetazo o una barra, un palo o un bastón de 4 o 5 centímetros de diámetro.

Las consecuencias de   estas fracturas son una diplopía (visión doble), por asimetría ocular y por tanto la falta de coincidencia de las imágenes correspondientes a cada ojo. 

El pómulo en la Sábana Santa


Esquema del hueso malar

Un dato nuevo sobre la cara, aportado por Majorana y otros, es la presencia de asimetría mandibular, con desplazamiento de la mandíbula hacia la izquierda.

Diversos autores consideran que el desplazamiento de la mandíbula, mentón hacia el lado izquierdo, puede ser causado por lesiones de la articulación temporo-maxilar (ATM), con una probable   fractura   subcondílea, que se suelen asociar a un fuerte golpe en el lado derecho del mentón, generalmente por caída al suelo.

Puede asociarse a roturas dentales, con mala oclusión dental y dificultad de tragar y respirar y abundante sangrado, además de limitación de la apertura bucal (trismus). 

Esquema de la articulación Temporo-Maxilar

La barba aparece parcialmente arrancada, “le mesaron la barba” (Isaías 50:6), lo que le da una forma bífida (este hecho también queda reflejado en las obras de los artistas a partir del siglo VI) . Ocho siglos antes, Miqueas ya había dicho que “herirán con vara en la mejilla al Mesías de Israel” …


La barba bífida en la Sábana Santa

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

ORACIÓN EN EL HUERTO 

Oración en el Huerto. Juan de Juanes. 

La oración en el huerto. Juanes, de Juan. Segunda mitad del siglo XVI- Primer tercio del siglo XVII. Óleo sobre tabla. 110 x 98 cm. Museo del Prado. Deposito en otra institución


La obra pasó de la Colección Real al Museo del Prado  figurando atribuida a Juan de Joanes, hasta 1920 en que, por opinión de Tormo, aparece correctamente catalogada como obra de su hijo Vicente Joanes.  

La Pasión de Jesús comienza tras la celebración de la Pascua y la ultima cena con los apóstoles, cuando Jesús se retira a orar al huerto de los olivos.

El evangelio de Juan dice que Jesús entró en un jardín con tres de sus discípulos. 

El nombre de “Getsemaní” viene del arameo “Gath-`Smané”, que significa “Prensa de aceite”, refiriéndose al aceite de oliva, pues, al parecer, había una gran cantidad de árboles de olivo que rodeaban el área en aquellos días, y todos los evangelios hacen referencia a este lugar.


Según el relato de Lucas, Jesús se apartó de sus discípulos, como un tiro de piedra, pero muy pronto se durmieron, por lo que puesto de rodillas oraba solo, diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22, 42).


Jesús orando

Así, Vicente de Joanes nos presenta a Cristo arrodillado, con los brazos en alto, mirando hacia el cielo, donde asoma un ángel con los atributos de la pasión, un cáliz (símbolo de la sangre que ha de verter) y una cruz (donde se va a crucificar).



El ángel

En segundo plano, detrás de Jesús y a la izquierda, aparecen representados los Apóstoles dormidos,  y San Pedro duerme con la espada en la mano.


Los apóstoles dormidos

Jesús va descalzo. En los Evangelios no se refiere si Jesús caminó hasta el calvario con o sin calzado, como muestra todas las representaciones artísticas.

En la mayoría de las religiones, la exposición de los pies es considerada como señal de humildad, pero también simbolizan el estatus divino, pues andar descalzos requiere una resistencia sobrehumana al dolor.


Jesús descalzo

Claramente Jesús sentía miedo, angustia y tristeza como situación comprensible pues conocía todo lo que le iba a llegar, y el terror se mezcla con el amor infinito que le hizo aceptar voluntariamente su Pasión, en una grave situación de tensión y amargura.

Según Lucas (Lc 22,44) mientras Jesús rezaba a solas en el huerto “su sudor se hizo como gotas espesas de sangre”.


Detalle de la cara de Jesús con "Sudor de sangre", así como en cuello y brazo 

Algunos investigadores han interpretado que la palabra “como” indica que la sangre no era literal, sino figurativa.

En el libro de Mormón, el rey Benjamín lo declara literalmente “Pues he aquí la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia” (Mosíah 3:7).

Pero con la imagen que resulta de este hecho el autor quiso subrayar la naturaleza humana de Jesús, que siendo Dios se hizo plenamente hombre para salvar a los hombres.

Pero, este hecho, aunque raro, no es desconocido desde el punto de vista científico, que lo llama “Hematohidrosis”.

Se trata de una afección de etiología desconocida que se puede incluir en el grupo de enfermedades sistémicas, pues se ha informado en caso de purpura trombocitopenia primaria.

También, puede ocurrir en el entorno de estrés extremo, cuando el paciente se enfrenta a situaciones de gran ansiedad, prolongado estado de angustia o síntomas afectivos.

Respecto a su patogenia se relaciona con la presencia de una red de múltiples vasos sanguíneos alrededor de las glándulas sudoríparas, que se contraen ante situaciones de gran estrés. Posteriormente, cuando se va aliviando la ansiedad estos vasos sanguíneos se dilatan por exceso de presión, hasta su ruptura con lo que la sangre extravasada penetra en las glándulas sudoríparas y se expulsa hacia el exterior la mezcla de sudor con sangre

Se comprende así la relación de la “Hematohidrosis” o “sudor de sangre” con la situación de máximo estrés de Jesús, ante su visión profética de las torturas que habría de padecer y que libremente había aceptado, en defensa del hombre. 

jueves, 9 de noviembre de 2023

 EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

SABANA SANTA

Hematohidrosis.

El evangelio de Juan dice que Jesús entró en un jardín, con tres de sus discípulos. Se trata de “Getsemaní”, que viene del arameo “Gath-Smané”, que significa “Prensa de aceite”, refiriéndose al aceite de oliva, pues, al parecer, había una gran cantidad de árboles de olivo que rodeaban el área en aquellos días. Todos los evangelios hacen referencia a este lugar.




Según el relato de Lucas, Jesús se apartó de sus discípulos, como un tiro de piedra, pero muy pronto se durmieron, por lo que puesto de rodillas oraba solo, diciendo: “Padre, si quieres, aparta de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad sino la tuya” (Lc 22: 42).


Jesús orando

Claramente Jesús sentía miedo, angustia y tristeza, como situación comprensible pues conocía todo lo que le iba a llegar, y el terror se mezcla con el amor infinito que le hizo aceptar voluntariamente su Pasión, en una grave situación de tensión y amargura.

Según Lucas (Lc 22: 44) mientras Jesús rezaba a solas en el huerto “su sudor se hizo como gotas espesas de sangre”.


Detalle de la cara de Jesús con "Sudor de sangre", así como en cuello y brazo 

Algunos investigadores han interpretado que la palabra “como” indica que la sangre no era literal, sino figurativa.

En el libro de Mormón, el rey Benjamín lo declara literalmente “Pues he aquí la sangre le brotará de cada poro, tan grande será su angustia” (Mosíah 3:7).

Pero con la imagen que resulta de este hecho el autor quiso subrayar la naturaleza humana de Jesús, que siendo Dios se hizo plenamente hombre para salvar a los hombres.

Pero, este hecho, aunque raro, no es desconocido desde el punto de vista científico, que lo llama “Hematohidrosis”.

Se trata de una afección de etiología desconocida que se puede incluir en el grupo de enfermedades sistémicas, pues se ha informado en caso de purpura trombocitopenia primaria.

También, puede ocurrir en el entorno de estrés extremo cuando el paciente se enfrenta a situaciones de gran ansiedad, prolongado estado de angustia o síntomas afectivos.

Respecto a su patogenia se plantea por la presencia de una red de múltiples vasos sanguíneos alrededor de las glándulas sudoríparas, que se contraen ante situaciones de gran estrés. Posteriormente cuando se va aliviando la ansiedad estos vasos sanguíneos se dilatan por exceso de presión, hasta su ruptura, con lo que la sangre extravasada penetra en las glándulas sudoríparas, y esta mezcla de sudor con sangre es expulsa hacia el exterior, en form de sudor de sangre. 

Se comprende así la relación de la “Hematohidrosis” o “sudor de sangre” con la situación de máximo estrés de Jesús, ante su visión profética de las torturas que habría de padecer y que libremente había aceptado, en defensa del hombre.

miércoles, 8 de noviembre de 2023

EL PIE Y LA PASION DE CRISTO EN LA PINTURA

SABANA SANTA

Francia-Atenas-Italia.

Tras ser robada por los cruzados, el 12 de abril de 1204, de la iglesia de Santa María de Blaquerne de Constantinopla, la Sábana Santa desaparece hasta que reaparece en 1355 en Lirey, cerca de Paris.

Se ha encontrado una carta fechada en Roma el 1 de agosto de 1205 y escrita por Teodoro Ángel Comneno, nieto de Isaac II, emperador de Bizancio durante el saqueo de los cruzados. Va dirigida al Papa Inocencio III que convocó la IV Cruzada. Después de lamentarse del saqueo de Constantinopla en abril del año anterior, pide al Papa que intervenga para que la Sabana Santa sea devuelta.

La Síndone fue guardada en secreto, quizás porque al ser robada, su posesión se convertía en ilegal o acto sacrílego, lo que provoca un periodo lleno de misterio y oscurantismo en la historia de la Sábana.

Una de las teorías es que las tropas de Othon de la Roche, uno de los tres generales que formaba el Estado Mayor de la IV Cruzada, fueron las que saquearon la iglesia de Santa María de Blaquerne y se llevaron la Síndone como botín.

Después del saqueo de Constantinopla, Otto de la Roche se proclamó Primer Duque y Señor de Atenas, y Daniel Raffart, presidente del CIELT (Centre International de Etudes sur Linceul de Turin) considera la posibilidad de que la Sabana Santa hubiera estado temporalmente en Atenas, para después ser trasladada al castillo de la Roche, ubicado en Rigney, cerca de Besançon, propiedad de la familia la Roche, donde existe una inscripción, en piedra de la época, que menciona la entrada de la Sabana Santa desde Constantinopla.

En la Biblioteca de la Catedral de Besançon existe el manuscrito 826 que relata que Poncio de la Roche cedió la Sabana Santa a Amadeo de Tramelay, Arzobispo de Besançon, para mantenerla en la catedral de San Esteban, área ocupada actualmente por la Ciudadela y luego en la catedral de San Juan. En el Centro Internacional de Sindonología de Turín existen cartas autógrafas de los Cardenales Binet y Mathieu, Arzobispos de Besançon, que confirman la presencia de la Sabana Santa en esta ciudad en el siglo XIII, antes de ser trasladada a Paris.  

Durante la Revolución Francesa se destruyó una copia que había en Besançon, cuando la auténtica ya estaba en Turín. 

En otra teoría, Ian Wilson, catedrático de Historia de la Universidad de Oxford, afirma que la Síndone fue tomada por los cruzados templarios que la guardaron en su fortaleza de san Juan de Acre en Tierra Santa, posteriormente en Chipre y después la trasladaron a la sede de la orden en Villeneuve du Temple, muy cerca de París.


Incluso, Rex Morgan, Presidente del Centro Australiano de la Sabana Santa, plantea la posibilidad de que la Sabana pudo estar temporalmente en Inglaterra, pues en un castillo de Templecombe, que fue propiedad de los Templarios, apareció la tapa de un cofre de madera con un rostro similar al de la Sábana Santa, y en las ranuras de la madera se han encontrado granos de polen iguales que los de la Sábana Santa, quizás desprendidos de ella.

Uno de los líderes templarios era Geoffroy de Charny, y un nieto, del mismo nombre, señor de Lirey, de Monfort y de Savois, Jefe del ejército francés, influyente consejero del rey de Francia, entrega el Sudario a los canónigos de Lirey, en el distrito Troyes y cantón de Bouilly, en Francia, en 1355.

Existe una relación entre ambas teorías, puesto que Jeanne de Vergy, biznieta de Othon I de la Roche, y su única descendiente directa, se casó en 1340 con este Geoffroy de Charny que mandó construir la iglesia de Lirey para guardar la Sábana Santa y solicitó  al papa Clemente VI el rango de colegiata para el templo, que en adelante estaría dedicado a la Santísima Trinidad. Fue demolida durante la Revolución y la actual Iglesia, dedicada a la Anunciación de la Virgen, fue construida entre 1870 y 1880.

En Lirey, permaneció unos 50 años, como consta en un memorial de la Iglesia Colegiata de Lirey, que se conserva en la Biblioteca Nacional de París, en la Colección de Camp. Dado el mal estado de conservación de esta iglesia, por ser de madera, la Síndone, en su cofre, fue trasladada al castillo de Monfort, en Auxois, posesión de la familia Charny, y poco después a la capilla de Boussard, en Saint Hyppolite-sur-Doubs. 

Colegiata de Lirey

Pero, Geoffroy muere el día 19 de septiembre de 1356, al interponer su cuerpo entre una lanza enemiga y el cuerpo del Rey, al que salvó la vida, en la batalla de Nouaillé-Maupertuis, muy cerca de Poitiers.

Jeanne de Vergy al quedar viuda y en precarias condiciones económicas organiza nuevas ostensiones de la Sabana para poder mantener la colegiata de Lirey, que ya tenía seis canónigos residentes.

En 1361, Jeanne casa en segundas nupcias con Aymon de Genève, noble de gran riqueza e influencia, y mantiene las ostensiones con la autorización del Papa Clemente VII.

A la muerte de Jeanne de Vergy la posesión de la Sabana Santa pasa a su heredero Geoffroy de Charny que muere el 22 de mayo de 1398, con lo que la Síndone pasa a su heredera, Margarita de Charny

Margarita se casó con Jean de Bauffremont, y a la muerte de este volvió a casarse con Humbert de Villerexel, conde de la Roche y Señor de Saint-Hyppolite-sur-Doubs, descendiente de Othon de Roche, duque de Atenas, con el que, como hemos comentado, empezó la historia de la Sabana tras ser robada en Constantinopla.

Tras la muerte de Humbert de Villerexel, en 1438, Margarita de Charny, viuda sin hijos, cedió la Síndone a Anne de Lusignan, esposa de Luis o Ludovico I, duque de Saboya, en 1453, a cambio del castillo de Varambon y las rentas de su propiedad de Miribel, con lo que la propiedad de la Síndone pasó a la casa de Saboya, sin redactar ningún contrato de venta, pues el IV Concilio de Letrán (1215-16), prohibían la venta de reliquias.

El duque de Saboya trasladó la Sábana Santa hasta Chambery, por entonces capital del ducado, y lo depositó en la iglesia de los franciscanos, y en la capilla ducal se llevaron a cabo obras de adaptación para consagrarla a la Sábana Santa. Desde entonces se le conoció como Sainte-Chapelle, titulo concedido por el papa Julio II, y la Sabana fue trasladada a su nuevo emplazamiento el 11 de junio de 1502.


Castillo de los duques de Saboya en la ciudad francesa de de Chambéry SavoieMontBlanc-Chabance


Capilla ducal de Chambéry o Sainte-Capelle en la actualidad

Margarita de Austria, regente de los Países Bajos, regaló un cofre de plata repujada con adornos de oro en la que se guardaba la Síndone, y se colocaba en una hornacina en el muro, cuando no se hacían ostensiones. 

Arca de Margarita de Austria

En la noche del 3 al 4 de diciembre de 1532, se declaró un gran incendio en la sacristía de la Santa Capilla. Los religiosos Philibert Lambert y Guglielmo Passod rescataron la urna, arriesgando su vida, y arrojaron sobre ella gran cantidad de agua para poder enfriar el relicario de plata que había empezado a fundirse, por la altísima temperatura alcanzada, y una gota de plata fundida atravesó la Sabana.

Incendio de la iglesia de Chambery. La temperatura funde parcialmente el arca de plata que contenía la Síndone y gotas del metal provocan 16 quemaduras triangulares en el paño que corresponden a las esquinas de la Sábana, doblada ocho veces. 

Esquema de la producción de las quemaduras

Tras abrir la urna y desplegar la Sabana se pudo comprobar que el metal fundido había provocado 16 grandes quemaduras triangulares simétricas en las esquinas de las ocho dobleces que tenía. El agua vertida para apagar el fuego y enfriar la urna había hervido por el calor y provocó manchas romboidales en algunas zonas de la Síndone. Pero, no se afectó la zona central por lo que la impronta corporal no sufrió ningún deterioro. 




Marcas producidas por el incendio de 1532
 Cercos dejados por el agua para apagar el fuego

 Remiendos colocados por las clarisas 

Del 15 de abril al 2 de mayo de 1533 las religiosas clarisas de Chambery remendaron con triángulos de lino blanco, bajo la supervisión de su abadesa Louise de Vargin, y forraron la parte posterior de la Sindone con una tela blanca de Holanda, que fue sustituida posteriormente.  

Las quemaduras triangulares de la Sábana fueron reparadas por las monjas clarisas, de rodillas y a la luz de las velas 

Remiendos triangulares

La Síndone volvió a su emplazamiento tras ser reparada, pero en 1559, Emmanuel Filiberto de Saboya, después de firmar la paz Cateau-Cambrésis, por la que se daba fin a las hostilidades entre los reinos de España, Francia e Inglaterra, decidió trasladar la capital de Saboya a Turín, ya que los territorios del ducado habían quedado mermados y la ubicación de Chambery era muy excéntrica.

En 1578, Emmanuel Filiberto de Saboya ordenó trasladar la Sabana a Turín, no solo porque era la capital del Ducado, sino para acortar el viaje de san Carlos Borromeo, cardenal de Milán, que realizada a pie una peregrinación, como rogativa por la plaga de peste que asediaba su ciudad desde 1576.

Tras la muerte de Emmanuel Filiberto en 1580, su hijo Carlos Manuel I hizo edificar la "Rotonda della Sindone" para alberga la Sábana. Se trataba de una capilla de planta redonda en el palacio ducal de Turín.

Palacio Ducal de Turín


En 1668, el duque de Saboya Víctor Amadeo II, para albergar la Síndone, encargó al arquitecto ducal Guarini la construcción de una capilla junto a la catedral de Turín, y el 1 de junio de 1694 se instaló la Síndone definitivamente en esta capilla, en una urna diseñada por Antonio Bertola, especialmente construida para ella, sobre el altar de la capilla que será su ubicación definitiva.

Fotografía antigua de la Catedral de Turín

Catedral de Turín

Capilla de la Santa Sindone vista desde la torre campanario del Duomo di Torino

En 1939 estalló la II Guerra Mundial y ante el temor de los bombardeos y la capacidad de expolio de obras de arte por parte de los nazi, se decidió trasladar la Síndone, en absoluto secreto, al monasterio de Montevergine, en las cercanías de Nápoles, al cuidado de los monjes y guardada en un caja de seguridad, hasta 1946 en que regresó a la capilla Guarini, donde continua actualmente. 

Vista general de la abadía y santuario de Montevergine

En 1983, Humberto II de Saboya, exrey de Italia exiliado en Portugal, hace donación testamental de la Sábana Santa a la Santa Sede poco antes de su muerte, por lo que actualmente pertenece al Vaticano.  

Su Santidad Juan Pablo II y Humberto de Saboya

 

En la noche del 11 al 12 de abril de 1997 se declaró un incendio en la capilla Guarini de la catedral de Turin y la Sábana se conservó gracias a la actuación heroica del bombero Mario Trematore que, ayudado por sus compañeros, rompió a martillazos el cristal blindado de la urna, de cuarenta milímetros de espesor, y consiguió sacar a hombros el cofre justo antes de que se derrumbase el techo de la capilla.

Rescate de la Sábana Santa

Un posterior reconocimiento confirmó que la Sabana no había sufrido ningún daño y se trasladó a la sacristía temporal de la catedral de Turin, donde Mechthild Flury-Lemberg y la hermana María Clara Antonini, eliminaron su borde azul y la cosieron a una nueva tela blanca.

En la entrevista realizada a Trematore (sindicalista de izquierda y no católico) respondió:” El cristal puede parar las balas, pero no la fuerza de los valores representados en el símbolo que lleva dentro. Rompí el cristal con solo una maza y las manos, que aún me sangran. Es extraordinario. Dios me ha dado las fuerzas para romperlo”.

El estudió policial realizado demostró desgraciadamente que el incendio había sido intencionado, no sabemos con qué fin.

En la actualidad, se guarda en una urna de cristal en forma de paralelepípedo de 4.640 x 1.380 x 283 milímetros realizada en los talleres Bodini de Turín. Sólo el cristal pesa exactamente una tonelada, y el peso total del conjunto es de dos toneladas y media. Lleva un doble forro interior y lateral de acero balístico y la superficie superior es de un cristal multicapa de 80 milímetros de grosor a prueba de balas y con protección ultravioleta. Se encuentra sobre un soporte de precisión en forma de carro, con movimiento de rotación y guías metálicas corredizas. La Sábana está extendida en la urna, que es un depósito estanco en atmósfera de argón (al 99,9%) y oxígeno (0,1%). Todos estos parámetros, así como presión, temperatura (18ºC) y humedad están comandados por un sistema informático que los monitoriza y los mantiene constantes en las cifras adecuadas.  

Conservación actual de la Sábana Santa